Las reservas musculares de ATP y fosfato de creatina sirven para «alimentar» al músculo entre 10 y 15 segundos. Teniendo en cuenta que el vencedor invertirá cerca de 14.60 segundos en los 150 metros, probablemente ni Bailey ni Johnson necesitarán utilizar el domingo el glucógeno (combustible decisivo, por ejemplo, en los 400 metros). En realidad, si lo que se pretende es realmente medir la velocidad punta de los atletas no se deberían haber elegido los 150 metros, sino más bien 80 ó 100. Paradójicamente, la velocidad máxima humana no pertenece ni a Johnson ni Bailey, sino a Carl Lewis, a quien se le registró una velocidad de 43,373 kilómetros por hora en los Juegos Olímpicos de Seúl.
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