Una historia se cierra luego de 33 años. El estadounidense de origen puertorriqueño, Pedro Hernández, confesó ser el asesino del niño Etan Patz, quien salió de su casa el 25 de mayo de 1979 a la edad de seis años y nunca más volvió. El caso de Etan dejó una profunda huella en la sociedad de estadounidense.
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