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  • hace 14 años
En el partido entre el Lillestrom y el Brann, ocurrió una de esas jugadas fortuitas e inverosímiles que suelen darse en el fútbol. Cuando un jugador fue a devolver el balón al contrario, el esférico se coló en la portería rival sin que el lanzador quisiera, así que su equipo tuvo que dejarse meter un gol.

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