Sin rastro de Happy Feet. El pingüino emperador aparecido en las playas de Nueva Zelanda en junio, había sido devuelto al Antártico hace unos días. Pero desde el viernes el GPS adosado a su cuerpo no emite señales. Se teme que haya acabado en el estómago de algún depredador. http://es.euronews.net/
Comentarios