Patrick Stewart era un mito para millones de aficionados al universo Star Trek, un titán de la pequeña pantalla y un actor consagrado en la escena teatral británica antes de que se volviera universalmente famoso. Cuando el intérprete británico aterrizó en California en 1987 para ponerse al mando de la nave espacial Enterprise, no creía que el viaje fuera a durar. Hoy, el mundo llora la pérdida de su ilustre capitán a los 86 años.
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