El gobierno francés anunció la instauración de toques de queda localizados y un plan de desempleo parcial para proteger a unos tres mil comercios afectados por una ola de violencia urbana y saqueos.
Las protestas, motivadas por la inflación y el descontento social tras casi diez años de mandato de Emmanuel Macron, derivaron en graves enfrentamientos con la policía.
El primer ministro Sébastien Lecornu defendió las medidas frente al estado de emergencia, mientras más de dos mil trescientas personas permanecen bajo custodia judicial.