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  • hace 1 minuto
Hay imágenes que explican mejor una situación que cualquier discurso parlamentario. Y lo que está ocurriendo en Ceuta es imposible de esconder debajo de la alfombra de La Moncloa pese a que el figura lo está intentando desesperadamente: con la ONU, con sus tiktoks o ahora con Maricarmen.

Tras la invasión de finales de julio, la ciudad autónoma arrastra una crisis que ha puesto a prueba sus servicios, a sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y, sobre todo, la paciencia de los ceutíes.

Más de 72.000 personas entraron desde Marruecos, y todavía a finales de septiembre el Gobierno no tiene idea de cuál es la cifra total de personas que permanecían fuera de los centros de acogida.

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