El azul maya no era un simple tinte: combinaba índigo y paligorskita, una arcilla que ayudaba a proteger el colorante. Esa química explica su extraordinaria estabilidad en obras mesoamericanas.
Una antigua fórmula que sigue desafiando al tiempo.
Fuentes: INAH, Códice Maya de México — https://www.codicemayademexico.inah.gob.mx/ · Giustetto et al., Journal of Physical Chemistry B — https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16853500/