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  • hace 16 minutos
La parábola de los trabajadores de la viña revela una de nuestras grandes trampas: dejar de agradecer lo que hemos recibido porque estamos demasiado ocupados comparándolo con lo que reciben los demás.
Transcripción
00:00Hemos llegado ya al vigésimo quinto domingo del tiempo ordinario y el
00:05evangelio nos presenta la parábola de los trabajadores de la viña.
00:12Jesús nos dice que el reino de los cielos se parece a un hombre que salió
00:16muy temprano a contratar trabajadores para su viña. A lo largo de la jornada
00:21en distintos momentos va contratando a las personas, incluso cuando ya falta
00:26poco para terminar la jornada. Al llegar la tarde el dueño comienza a pagar a
00:31todos lo mismo, iniciando por los que habían trabajado pocas horas. Entonces
00:36los que habían trabajado desde temprano comienzan a reclamar porque considera
00:40injusto recibir lo mismo que quienes habían trabajado sólo una hora. Pero el
00:46dueño les responde que no ha sido injusto con ellos, sino que tiene derecho a ser
00:51generoso. ¿Cuál es la enseñanza que nos da Jesús? Su enseñanza está en no
00:56dejarnos llevar por la comparación. La comparación es una de las grandes fuentes
01:01de la infelicidad de nuestra vida, porque sólo miramos lo que tiene el otro, lo que
01:07recibe, lo que consigue y dejamos de agradecer lo que hemos recibido. Sin
01:12embargo, el amor de Dios no es algo que tenemos que ganar ni algo que se reparte
01:17según nuestros méritos. Dios es generoso y ofrece su misericordia a todos. Quizás
01:23hoy necesitamos dejar de compararnos y aprender a agradecer. Pidamos al Señor un
01:28corazón generoso, agradecido y humilde, que sepamos alegrarnos por el bien de los
01:33demás y agradecer lo que hemos recibido de Dios, porque todo lo que nos viene de
01:38Él es un don.
01:43¡Gracias por ver el video!
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