### El encierro de esta tarde en Taracena: una situación que debe mejorar El encierro de esta tarde en Taracena ha dejado una sensación de malestar entre muchos vecinos y aficionados. La actuación de algunos caballistas que acompañaban a los toros, especialmente aquellos que no pertenecen a la ganadería, fue, en varios momentos, preocupante. Parecía que algunos no sabían cómo girar el caballo ni cómo colocar correctamente al toro, limitándose a llevarlo en línea recta, como si el espectáculo estuviera pensado únicamente para su disfrute personal. La función de los caballistas debería ser colaborar en el buen desarrollo del encierro, facilitar el recorrido y garantizar, en la medida de lo posible, la seguridad tanto de los animales como de los corredores y del público. Para ello se necesita experiencia, coordinación y conocimiento. No basta con montar a caballo: hay que saber actuar en cada momento y respetar el sentido del festejo. A esta situación se suma otro problema que muchos vecinos vienen denunciando. Cuando termina el encierro, algunos caballistas se dirigen al chiringuito con sus cabalgaduras y dejan tras de sí un desagradable recuerdo: excrementos, malos olores y suciedad en la vía pública. Mientras tanto, quienes paseamos con nuestros perros estamos obligados a llevar bolsas y desinfectante para recoger los excrementos de nuestras mascotas. La pregunta es inevitable: ¿Qué medidas llevan los caballistas para limpiar lo que dejan sus caballos? No se trata de criticar por criticar, sino de reclamar unas normas básicas de convivencia y responsabilidad. Si se permite que los caballos circulen por determinadas zonas, también debería exigirse a sus propietarios que se hagan cargo de la limpieza y que respeten a los vecinos. En cuanto a la Policía Municipal y a la Policía Nacional, entendemos que cumplen las órdenes recibidas. Sin embargo, sus responsables deberían actuar con mayor moderación y priorizar la seguridad, la convivencia y la prevención, en lugar de transmitir la sensación de que todo se reduce a recaudar o sancionar. La autoridad debe hacerse respetar, pero también debe escuchar y buscar soluciones equilibradas. Taracena merece unos festejos bien organizados, seguros y respetuosos con todos: corredores, vecinos, animales, caballistas y visitantes. Para ello hacen falta más coordinación, más responsabilidad y menos protagonismo individual
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