El exgeneral serbobosnio Ratko Mladic, conocido como el "carnicero de Bosnia" y condenado a cadena perpetua por genocidio y crímenes de lesa humanidad, fue enterrado este lunes en Belgrado en medio de una intensa polémica internacional generada por los homenajes públicos rendidos a su figura.
El féretro del exmilitar, fallecido a los 83 años en un hospital penitenciario neerlandés, fue velado en la Iglesia Ortodoxa de San Lucas ante miles de simpatizantes antes de su sepultura en el cementerio de Topcider, donde descansa junto a los restos de su hija.
Las transmisiones mediáticas en directo y los tributos populares dedicados al responsable del asedio de Sarajevo y de la masacre de Srebrenica en 1995 provocaron el rechazo de la diplomacia europea y la suspensión de visitas oficiales a Serbia, al tiempo que asociaciones de víctimas como las Madres de Srebrenica denunciaron estos actos como una apología del genocidio.