00:05Cerca de 100 personas comenzamos a caminar a la zona de anillamiento de Flamencos,
00:10dentro de la reserva de la biosfera Ría Celestún. La instrucción fue clara. Fuera
00:14lámparas, celulares y todos en silencio para no estresar a las aves. El camino duró
00:19aproximadamente 20 minutos entre monte, charcas, lodo, silencio y un cielo imponente. Desde las
00:262 a.m. los arreadores ya tenían a las aves reunidas. Cuando llegamos, tomados de las
00:30manos formamos un semicírculo, cerrando el paso y terminando de meterlas en el corral,
00:35todo en plena oscuridad y silencio. De ahí, tocó esperar a que amaneciera para comenzar
00:40con el anillamiento. Mientras tanto, había que estar en silencio y sentados para que
00:46las aves no nos vieran, aunque algunas se asomaban advirtiendo nuestra presencia.
00:50La actividad comenzó cerca de las 5 y media. Cada uno de los polluelos era medido, pesado
00:55y luego se le colocaban dos anillos, uno metálico y otro de plástico, con una nomenclatura
01:01de letras, para identificarlos a donde sea que lleguen. A tres flamencos adultos, Pedro,
01:06Miguel y Elena, les pusieron rastreadores. Después eran liberados.
01:14Ahora, la ciencia seguirá sus caminos y nosotros tenemos que asegurarnos de que, cuando llegue el
01:20momento de volver, Celestún sigue siendo su hogar.
01:24Para Posta, Alejandra Vargas.
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