El príncipe heredero Akishino, hermano del actual emperador Naruhito, ha sorprendido al público y a la élite política de Japón al expresar abiertamente sus "sentimientos encontrados" sobre la reciente y polémica reforma de la Ley de la Casa Imperial. Esta intervención es notable, dado que los miembros de la familia imperial japonesa tradicionalmente no pueden expresar opiniones de naturaleza política. Sus declaraciones se produjeron durante una conferencia de prensa previa a un viaje a Paraguay.
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