El país caribeño, que participa por primera vez en un torneo internacional de este calibre, perdió 7-1 contra Alemania en el primer partido que jugó en el Mundial 2026, pero esta noche se ha enfrentado a su segundo encuentro, que ha tenido un resultado mucho más prometedor. La euforia ha sido total dentro y fuera del campo, y quienes no se han querido perder la celebración han sido los Reyes de Países Bajos, Guillermo y Máxima, que han acudido junto a su hija Ariane a saludar a los jugadores de la selección dirigida por Dick Advocaat -el técnico más veterano de esta Copa del Mundo-. "Curaçao, habéis conseguido un punto hoy, nunca un país tan pequeño había conseguido esto, es increíble", ha comenzado diciendo el monarca en un inesperado speech enunciado entre medias sucias y elásticas sudadas, un escenario un tanto anómalo para la cuidada agenda institucional de los Reyes.
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