00:00Comparto mi columna del espectador, desarmar las palabras. Escribo con la
00:05certeza de estar en el momento equivocado para hacer este llamado, pero no me
00:09aguanto el desahogo. Es tiempo de que líderes políticos y de opinión bajen
00:13un poco el tono a las palabras. El ambiente es propicio desde hace tiempo
00:17para el insulto, las emociones, las frases creativas que agreden y logran
00:20resumir en pocas palabras posiciones políticas sin que importe si hay verdad
00:24en ellas o no. Los líderes políticos y de opinión más exitosos lo han
00:29entendido y por eso es fácil verlos calentando a sus seguidores con
00:32mensajes que tienen hondo poder y que hacen daño. Mientras más fuerte y
00:36emocional, más exitoso. Bueno, sería pensar en el momento que vivimos qué
00:40impacto tiene ese trino creativo y picante antes de publicarlo. El estallido
00:45social que se vive en Colombia nos obliga a la prudencia en todos los sentidos
00:48porque si algo hemos visto en estos largos días de protesta es una colectiva
00:52desmesura que ha hecho mucho daño y ha costado vidas. Tal vez este exceso lo
00:57produce el estupor cuando estamos obligados a ver por fin lo que teníamos
01:00delante de nosotros y no queríamos ver. Mientras hay jóvenes reclamando derechos
01:04que son justos y hay violentos que le apuestan a escalar el problema porque
01:09siempre habrá quien saque partido de los muertos. Muchos líderes en redes
01:13sociales o ante cámaras y micrófonos calientan los ánimos como si necesitáramos
01:17subir la temperatura de un conflicto que ya está desbordado. El momento nos obliga a
01:22escuchar y no a gritar. El momento nos obliga a pensar en salidas
01:25colectivas y en respuestas que solucionen las causas del problema. El
01:30momento nos obliga a entender a los otros porque lo que pasa en la calle es
01:33el reclamo de los que no han sido tenidos en cuenta. Es literalmente el
01:37baile de los que sobran que hoy reclaman su existencia no como objetos de
01:41programas sociales sino como sujetos de derechos plenos. Lo primero al reconocer
01:46al otro es nombrarlo con respeto como igual. La responsabilidad con las palabras
01:50es esencial y mucho más si se trata de periodistas, funcionarios del estado o
01:55líderes políticos. No sobraría recuperar en este momento ese respeto a los otros,
01:59el respeto a la vida, a los derechos colectivos, a cada ser humano víctima de
02:04un hecho violento sin importar su bando. Sigo con la certeza de estar en el momento
02:08equivocado pero tal vez quede por allí algún rincón para la sensatez. No se puede
02:13desde una posición de poder aplaudir la muerte violenta, ni la justicia privada, ni la
02:18agresión. Aunque siempre será preferible agredirnos con palabras y no con armas,
02:23el lenguaje es el primer paso para escalar o desescalar un conflicto. Estoy
02:28revisando nuevamente por estos días un libro que un grupo de colegas publicó en
02:31el año 1999, Para desarmar la palabra, un diccionario de términos del conflicto y
02:37de la paz. Se buscaba entonces brindar una herramienta a los periodistas para
02:41entender el significado preciso de cada palabra que debían usar todos los días y
02:45era una manera de tener un lenguaje que no saliera de una parte en
02:47contienda, porque un periodista no puede comprar las palabras que usa un bando para
02:51hacer la guerra. Un secuestro es un secuestro y no una retención, y una
02:55masacre es una masacre, aunque se le quiera llamar homicidio colectivo. Lo mismo pasa
03:00hoy. Este gobierno ha entendido el poder de la palabra y ha hecho muchos esfuerzos por
03:04nombrar la realidad y tratar así de controlarla, sin lograrlo. Los manifestantes también han
03:10dado nuevos nombres a lugares porque entienden que las palabras tienen poder. Aunque el debate
03:15de hoy es cómo hacer un tag que se vuelva viral, creo que el momento nos obliga a desarmar
03:19las palabras. Sé que es un llamado desubicado en el tiempo, porque hoy la emoción es lo que
03:24vende, pero a veces vale la pena pensar en aquello que no vende, pero que necesitamos con urgencia.
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