00:00Hace unos meses contamos en El Espectador la historia de María Alejandra Falcón y su hijo,
00:03Yolfran Escobar, migrante venezolano que fue detenido en Estados Unidos y deportado a El
00:07Salvador. Allá lo enviaron al SECOT, la megacárcel construida por el gobierno de Nayib Bukele,
00:11sin juicio, sin defensa, sin pruebas reales en su contra. Solamente lo acusaban de pertenecer
00:16al tren de Aragua, pero no tenía antecedentes penales en ninguno de los tres países por los
00:20que había pasado. Ni Venezuela, donde nació, ni en Colombia, donde vivió y trabajó por seis años,
00:25ni en Estados Unidos, donde recién comenzaba a establecerse. La supuesta prueba que usaron
00:28para vincularlo con la organización criminal fue un tatuaje. En uno de sus brazos lleva el nombre
00:32de su hija. En el otro, un timón. Solamente eso. María Alejandra, su madre vive en Bogotá y solo
00:37supo que su hijo estaba preso por un video que circuló en redes sociales. Yolfran aparecía en
00:41una celda gritando libertad junto a otros migrantes venezolanos. A partir de ahí empezó una búsqueda
00:46constante por saber dónde estaba, en qué condiciones y qué posibilidades había para sacarlo de ese lugar.
00:51Hoy esa historia tiene un capítulo nuevo. El pasado 18 de julio se anunció que más de 200 migrantes
00:56venezolanos que habían sido enviados a esta prisión iban a ser devueltos a su país.
00:59Era el resultado de un acuerdo político entre el régimen de Nicolás Maduro, el gobierno de
01:03Salvador y la administración de Donald Trump en Estados Unidos. Entre los nombres que figuraban
01:07en esta lista estaba el de Yolfran. Apenas se conoció la noticia, María Alejandra Tomumbúz
01:10desde el terminal Salitra en Bogotá, con destino a Valencia, en el estado Carabobo, en Venezuela.
01:14Salió a las 8.45 de la noche de ese mismo 18 de julio sin saber exactamente cuándo y cómo
01:20sería
01:20el reencuentro, solamente confiando en qué iba a pasar. Tres días después, ya entrada la noche,
01:24una camioneta del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional llegó a la casa de los
01:27Farcón. Venía con Yolfran. No les permitieron grabar ni tomar fotos, pero toda la familia
01:32sabía lo que estaba pasando. Hubo abrazos, música, carteles de bienvenida y esa mezcla
01:36de emociones que, como dijo María Alejandra, no se compara con nada.
01:38Si quiere conocer más sobre el reencuentro y saber más sobre esta historia, los invitamos
01:42a visitar la sección Mundo de El Espectador. Y no olvide suscribirse a todas las plataformas
01:47y redes sociales de El Espectador.
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