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  • hace 13 horas
España se enfrenta a una crisis forestal sin precedentes tras haber visto cómo las llamas devoraban 80.000 hectáreas en provincias como Madrid, Ávila y Toledo, además de las 32.000 calcinadas recientemente en Guadalajara. En este contexto de emergencia, una tecnología de nueva generación está ganando protagonismo en los cielos españoles: el retardante líquido, conocido popularmente como 'agua roja', que se aplica como última barrera frente al avance del fuego.Este líquido retardante, que cae desde los aviones con un característico aspecto de nube roja, tiene una función química clave en la extinción. Según explica Federico Grillo, portavoz del Colegio de Ingenieros Forestales, “La zona empapada queda pegajosa, de manera que cuando llega la llama no es capaz de quemarla. La relación entre fuego, aire y combustible no se genera”. A diferencia del agua común, este producto es eficaz en el ataque indirecto, rociándose por delante de las llamas.Su color rojo, que procede de un pigmento con base de hierro y óxido, permite a los pilotos identificar desde el aire qué áreas ya han sido tratadas. Además, una de sus mayores ventajas es su durabilidad, ya que “Se mantiene adherido a la vegetación, de forma completamente segura e inocua, y solo reaccionará en presencia de las altas temperaturas provocadas por el fuego”.Pese a su eficacia, el uso de esta tecnología implica una logística compleja y una inversión elevada. Se estima que una descarga de tan solo 1.000 litros puede costar entre 600 y 1.000 euros. Además, "Requiere de un cierto nivel de anticipación en la planificación, preparación, formación e inversión de los recursos necesarios para su correcta utilización en la extinción de incendios forestales”, advierte Xavier Vaquer, vicepresidente de Perimeter Solutions.España cuenta con una gran experiencia en la lucha contra el fuego, pero la magnitud de los incendios de 2025 y 2026 —cuatro de los cinco más graves de la historia del país— ha obligado a replantear las estrategias. Aunque se han anunciado 15 aviones Airbus A400M con kits antiincendios capaces de descargar 20.000 litros, estos sistemas aún se encuentran en fase de desarrollo y certificación.Los expertos coinciden en que no existe una bala de plata contra los incendios. Mientras que las espumas mejoran la capacidad de extinción del agua, los retardantes actúan de forma distinta, ya que “impiden que se genere o se propague el fuego. Rompe el triángulo del fuego celulosa-oxígeno-calor-”.Por ello, la clave reside en la integración de medios. En palabras de Federico Grillo, “No hay ninguna solución que sea la definitiva, cada herramienta tiene sus ventajas e inconvenientes”, subrayando que “La combinación de las diferentes técnicas abre un abanico de posibilidades”. Ante un escenario donde los fuegos son cada vez más voraces, el 'agua roja' y su capacidad de actuar a largo plazo se consolidan como una herramienta fundamental, siempre que “Ambos son complementarios y efectivos en su ámbito de aplicación”. 

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