00:00Hace un año Torre Pacheco apareció en los informativos de todo el país por algo que
00:04nunca debería normalizarse, que una agresión acabará convirtiéndose en una coartada para
00:10señalar a miles de personas por su origen.
00:13Doce meses después, conviene recordar una lección sencilla que a veces se olvida demasiado
00:18rápido.
00:18La responsabilidad de un delito es individual, el prejuicio, en cambio, siempre es colectivo.
00:24Lo ocurrido entonces no nació de la nada, se alimentó de bulos, de mensajes difundidos
00:30a golpe de teléfono móvil, de discursos políticos que prefieren buscar culpables antes que soluciones
00:37y de una conversación pública cada vez más acostumbrada a sustituir los hechos por las
00:43emociones.
00:44Y cuando el miedo se utiliza como herramienta política, los primeros en pagar el precio
00:49suelen ser los vecinos que llevan años compartiendo calles, colegios y lugares de trabajo.
00:56Torre Pacheco ha demostrado durante décadas que personas de distintos orígenes pueden
01:02desarrollar un proyecto de vida común.
01:04Pero eso sí, la convivencia no es un logro permanente ni una tarea que pueda darse por
01:10concluida.
01:11Exige encuentro, reconocimiento y políticas que eviten la segregación y la desconfianza.
01:17Un año después, el mejor homenaje a quienes sufrieron aquellos días es no aceptar que
01:23el odio forme parte del paisaje, porque los bulos dividen, los prejuicios se enfrentan y
01:29los discursos que buscan señalar al diferente nunca hacen una sociedad más segura ni tampoco
01:35más justa.
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