El ex miembro de la organización terrorista ETA Jesús María Zabarte, conocido tristemente como el "carnicero de Mondragón", ha fallecido este martes a los 80 años de edad, según ha confirmado el diario digital Naiz. Con su muerte desaparece uno de los rostros más sanguinarios de la banda, recordado no solo por su extenso historial delictivo, sino por su absoluta falta de arrepentimiento tras haber participado en 17 asesinatos y una veintena de atentados.
Natural de Arrasate (Gipuzkoa), Zabarte fue condenado a un total de 615 años de prisión por su implicación en actos terroristas que marcaron la historia negra de España. Entre sus víctimas se encuentra José María Piris, de apenas 13 años, quien se convirtió trágicamente en el primero de los 22 niños asesinados por la banda terrorista a lo largo de su existencia.
Uno de los episodios más crudos de su trayectoria ocurrió en marzo de 1982, cuando participó en el secuestro y posterior ejecución de Ramiro Carasa, jefe de Traumatología en San Sebastián. Tras someter al médico a un duro interrogatorio en Lasarte, Zabarte actuó como verdugo; cuando el cuerpo fue hallado, presentaba claros signos de haber sido torturado. Su último atentado tuvo lugar en 1983, cuando tiroteó al guardia civil Ángel Flores Jiménez en Rentería mientras este acudía a su domicilio a comer.
Zabarte nunca ocultó su desprecio por las víctimas ni su justificación de la violencia. En una polémica entrevista concedida a El Mundo en 2014, cuando apenas llevaba un año fuera de prisión tras la anulación de la doctrina Parot, el etarra dejó declaraciones que provocaron una gran indignación social y judicial. En aquel encuentro, afirmó tajantemente: "Yo no he asesinado a nadie, yo he ejecutado".
Bajo su particular óptica, intentaba diferenciar sus crímenes de los delitos comunes alegando que "asesinar es cuando buscas lucro personal". Asimismo, para distanciarse de la etiqueta de criminal, advertía que "un asesino en serie será un psicópata", reafirmándose en su papel de soldado de una causa política. Estas manifestaciones le valieron una imputación por enaltecimiento del terrorismo por parte del juez Santiago Pedraz.
La vida de Zabarte estuvo ligada a ETA desde finales de los 60. Aunque fue detenido durante la dictadura y se benefició de la amnistía de 1976, decidió reincorporarse a la estructura de la banda apenas unos meses después de salir de la cárcel. Finalmente, fue capturado en junio de 1984 en un piso franco de Hernani, en una operación donde murieron dos de sus compañeros tras intentar repeler el asalto.
Tras cumplir 29 años y medio entre rejas, abandonó la prisión de Jaén en noviembre de 2013. Hasta el final de sus días, el "carnicero de Mondragón" —mote que aludía a su antiguo oficio familiar y que cobró un sentido macabro— se mantuvo como un símbolo de la línea más dura de ETA, aquella que nunca aceptó la vía del perdón.
Comentarios