Miles de aficionados japoneses se congregaron este sábado en el emblemático cruce de Shibuya, en Tokio, para celebrar la contundente victoria de 0-4 de la selección nacional frente a Túnez, en el marco del partido número 1,000 en la historia de la Justa Mundialista.
Con la presencia de la princesa Hisako de Takamado, presidenta honoraria de la Asociación de Fútbol de Japón, el conjunto nipón —conocido como los "samuráis azules"— aseguró un resultado vital con un doblete de Ayase Ueda, colocándose en la segunda posición del Grupo F.
Ante la magnitud de la celebración, las autoridades locales desplegaron un dispositivo de seguridad con decenas de agentes en la intersección para gestionar el flujo de los seguidores, quienes festejaron con camisetas y banderas nacionales durante los intervalos del semáforo.
Japón enfoca ahora sus esfuerzos en el próximo encuentro ante Suecia, que se disputará el viernes en Dallas, con el objetivo de asegurar su clasificación directa a los dieciseisavos de final.