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  • hace 7 horas
En 1935, el régimen nazi implementó control sin precedentes: futbolistas obligados a estudiar a Hitler semanalmente, mientras perseguía y expulsaba jugadores judíos. Descubre cómo el deporte se convirtió en herramienta de propaganda política.

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Transcripción
00:11¿Qué es el libro de Giles Sangrientos?
00:15Giles Sangrientos
00:17Giles Sangrientos, de Luciano de Arniquel, Altamarea dos mil veintiséis.
00:22Pongamos aquí dos o tres tabletas efervescentes de este libro.
00:27Escuche usted, en mil novecientos treinta y cinco, el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán aprobó las leyes de Nuremberg, que
00:35supusieron el inicio de la discriminación y la persecución de la colectividad judía alemana.
00:41La medida alcanzó a los futbolistas judíos, a quienes se prohibió formar parte de los equipos inscritos en los campeonatos
00:49nacionales y regionales.
00:50Al mismo tiempo, los futbolistas que sí podían participar en las competiciones oficiales fueron obligados a asistir a cursos de
00:59orientación política en los que estudiaban la biografía de Hitler, la organización del Partido Nacional Socialista o los principios ideológicos
01:08vertidos en mi lucha.
01:09Una vez por semana, los jugadores eran aleccionados después del entrenamiento por un profesor enviado por el rey.
01:17Estas clases incluían el perfeccionamiento del saludo nazi que todos los equipos debían realizar antes de rodar el balón.
01:25Así como usted lo oye.
01:28Todo, todo es muy raro, caray.
01:31Sí le recuerda esta frase que ignora quien pronunció.
01:34Un estadio puede convertirse en el espejo de una nación.
01:39Un estadio puede convertirse en el perfeccionamiento del saludo.
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