00:00No las deseches y me dijo, tienes una mirada muy peculiar.
00:04Me dijo, tienes que encontrar tu voz y nutrirla.
00:08Y yo me acuerdo que pensaba, esta señora está loca, yo no sé escribir.
00:11Porque claro, yo leía las novelas rusas que tenía mi mamá en casa,
00:15yo no sé escribir, esta gente sí escribe.
00:18Pero sí sabía y quería, estaba convencida que iba a ser poeta.
00:24Y luego, claro, empecé a decantarme, a decantarme,
00:27y un día mi abuelo materno me dijo, ay mi hijita, tú lo que tienes es una pinta de periodista.
00:32Un poco entre broma y en serio, pero es que tú todo lo cuestionas, todo.
00:37O sea, no se te pasa una injusticia, no se te, o sea, si a alguien se le perdía algo
00:42en casa,
00:43esto parece una tontería, pero no es.
00:45Si a alguien se le perdía cualquier cosa, la cartera, las llaves, un arete,
00:51lo que se perdiese, me llamaban a mí y me decían, Lidia, se perdió tal cosa.
00:56Y en diez minutos lo encontrabas, ¿no?
00:58También tenía esta cosa de inspectora que todo lo observaba.
01:02Y ahí mi abuelo me dijo, tienes estas habilidades, ve cómo te van a servir en la vida.
01:08Y a los 23 años empecé a hacer periodismo, me fui al sureste mexicano a vivir a la península de
01:13Yucatán,
01:14y ahí comencé, pedí trabajo en un periódico, con mi texto muy bien escrito,
01:19me dijeron, no tienes altas de ortografía, entras a trabajar al periódico.
01:22Esa era mi gran virtud y era la única mujer en la redacción.