El presidente estadounidense Donald Trump volvió a captar todas las miradas con su característico estilo directo y seguro de sí mismo. Al llegar el último a una sesión de trabajo dedicada al desarrollo internacional, el mandatario se detuvo brevemente frente a la mesa donde ya estaban sentados los demás jefes de Estado y de Gobierno para lanzar una contundente afirmación: "Yo soy el jefe" (o "C'est moi le patron"), antes de ocupar su lugar con una amplia sonrisa. La declaración, lejos de generar un conflicto diplomático, provocó risas entre los líderes presentes, momento en el cual Trump aprovechó para estrechar la mano del presidente francés, Emmanuel Macron.
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