La selección de Irán recibió la orden de abandonar Estados Unidos de manera inmediata tras su empate 2-2 ante Nueva Zelanda en el partido inaugural del Grupo F, impidiéndoles pernoctar en Los Ángeles para su recuperación física como estaba planeado.
El director técnico del Team Melli, Amir Ghalenoei, calificó la decisión como "muy extraña" y lamentó que el equipo se vea obligado a retornar a su campamento base en Tijuana, México, en lugar de contar con el tiempo de descanso necesario tras el esfuerzo deportivo.
Ghalenoei, quien describió a su delegación como "quizás la más oprimida" del torneo, señaló que las decisiones sobre su logística están siendo tomadas fuera de su control, en un contexto marcado por la tensión geopolítica entre Washington y Teherán, que incluyó previamente la denegación de visas a gran parte del cuerpo técnico.
A pesar de los inconvenientes, el estratega agradeció el apoyo de los aficionados iraníes presentes en el estadio, cuya unión calificó como "una victoria para todos"
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