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  • hace 6 minutos
Cincuenta y tres años después de su último éxito y tras dos dolorosas finales perdidas, los New York Knicks han vuelto a hacer historia este sábado convirtiéndose de nuevo en campeones de la NBA. El equipo neoyorquino ha derrotado a los San Antonio Spurs de Victor Wembanyama en el quinto partido de las finales, cerrando la serie con un contundente balance de 4-1. Con un resultado final de 94-90, la franquicia que reside en el pabellón más icónico del planeta pone fin a una sequía que se prolongaba desde 1973.
La estrella indiscutible de este campeonato ha sido Jalen Brunson, nombrado MVP de las finales tras una actuación legendaria. En el choque definitivo, el base anotó 45 puntos —15 de ellos en el último periodo—, manteniendo la cabeza fría cuando el resto de la cancha enloquecía por los nervios. Brunson ha demostrado ser mucho más que el alma del equipo; en estas finales ha sido «sus piernas, sus brazos y su cerebro». Su éxito tiene además un componente familiar emotivo, ya que su padre, Rick Brunson, forma parte del staff técnico como entrenador asistente.
A pesar de la ventaja inicial de los Spurs, que llegaron a ir siete puntos por delante al empezar el último cuarto, el orden impuesto por Brunson y el rookie Dylan Harper fue fundamental para la remontada final. Nueva York, una ciudad acostumbrada a ganar en otros deportes con los Yankees (béisbol) o los Giants (fútbol americano), ansiaba este momento para el equipo de su vida tras décadas de travesía en el desierto.
Este triunfo es el resultado de una cultura de equipo forjada desde la llegada de Leon Rose como General Manager en 2020. Bajo su dirección, y con Mike Brown como entrenador, los Knicks han construido un proyecto sólido basado en talento infravalorado y movimientos lógicos, incorporando a piezas clave como Josh Hart, OG Anunoby o Karl-Anthony Towns. Brown ha logrado, además, la hazaña de convertirse en el 15º entrenador jefe en la historia de la liga en ganar el anillo en su primera temporada al frente de un equipo.
Tras el fallo del último triple de Wembanyama sobre la bocina, la ciudad de Nueva York explotó en una celebración multitudinaria. Miles de seguidores se lanzaron a las calles de Manhattan, Brooklyn y Queens con bengalas azules y naranjas para festejar el tercer anillo de la franquicia, tras los logrados en 1970 y 1973. En los alrededores del Madison Square Garden, la marea humana coreaba el nombre de su héroe mientras sonaba el himno «Empire State of Mind» de Jay-Z y Alicia Keys.
Los aficionados, que ocuparon avenidas enteras al ritmo de «Let's go Knicks» («Vamos Knicks»), no podían ocultar su emoción tras 53 años de espera. Allison, una seguidora presente en las celebraciones, resumía el sentimiento colectivo: «¡Historia! ¡Historia! ¡Historia! Nunca había vivido algo así». Los edificios más emblemáticos de la ciudad se tiñeron de naranja y azul para honrar a los campeones, mientras el alcalde Zohran Mamdani confirmaba la fecha de la celebración oficial: «Desfile. Jueves. Manhattan».

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