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  • hace 20 horas
El Papa hace mención a la situación de la inmigración ilegal, el derecho a la vida y a la libre elección educativa, y se posiciona contra el rearme.

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Transcripción
00:00Presidente del Gobierno, Presidente del Congreso de los Diputados, Presidente del Senado, Presidente
00:06del Tribunal Constitucional, Presidente del Tribunal Supremo del Consejo General del Poder
00:12Judicial, miembros del Congreso, de los Diputados y del Senado, señoras y señores, agradezco
00:21a la señora Presidenta sus amables palabras, así como la invitación que la sede apostólica
00:27ha recibido con ocasión de mi viaje a este país, así como la deferencia de acogerme
00:34en este histórico Palacio del Congreso de los Diputados, ámbito eminente de la vida
00:40institucional, jurídica y democrática del Reino de España.
00:46Vengo ante todos ustedes como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Católica, consciente
00:53de que la misión confiada al sucesor del apóstol Pedro como principio y fundamento de unidad
01:00de los obispos y de los fieles, coloca la santa sede de modo peculiar en diálogo con los pueblos
01:08y con los estados.
01:10Mi presencia entre ustedes quiere ser un gesto de cercanía hacia España en el marco de la
01:17mutua cooperación y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana.
01:24La Iglesia camina con la humanidad, comparte sus esperanzas y sus heridas, escucha los interrogantes
01:33de cada época y se deja interpelar por todo lo que concierne a la existencia de los hombres
01:39y las mujeres de hoy.
01:41Por eso, cuando se dirige a la vida pública, lo hace respetando la misión propia de las
01:48instituciones y la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar.
01:56Reconoce la autonomía de las realidades terrenas y la distinción entre comunidad eclesial y
02:04comunidad política. Y precisamente desde esa conciencia aporta una reflexión nacida del
02:12deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la
02:20convivencia. En este hemiciclo se da forma jurídica la convivencia social. Aquí las
02:29diferencias se escuchan, se ordenan y cuando es posible se convierten en decisión compartida.
02:37Por eso, más allá de la legítima diversidad de posiciones, toda tarea legislativa acaba
02:44encontrándose con una pregunta decisiva. ¿Qué concepción de la persona humana inspira
02:51las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes? Ante esta cuestión, España posee
03:02una memoria particularmente rica. Su identidad geográfica y política se ha ido entretejiendo
03:09con una historia en la que la fe y la razón, el arte y el derecho, la tradición y el
03:17pensamiento
03:18han sabido encontrarse fecundamente. En sus catedrales y universidades, en su literatura
03:26inmortal, en sus instituciones jurídicas y en el ánimo mismo de su pueblo, permanece
03:33viva una herencia que ha dado forma a un modo de vivir la libertad, practicar la justicia
03:40y ordenar la vida común. Desde las páginas universales del Quijote, donde Cervantes
03:50proclamó que la libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los
03:57cielos, hasta la hondura espiritual de Santa Teresa de Ávila y desde la gran tradición jurídica
04:04española, hasta la inquietud metafísica de Unamuno, que recordaba que el hombre no se
04:11resigna a morir del todo, España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una
04:19pieza del orden social, económico, político. Lo ha reconocido como criatura abierta a la
04:26verdad, dotada de libertad y movida por una sed de eternidad que ninguna realidad temporal
04:34logre extinguir. En una palabra, como alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo
04:43servicio está sujeta la acción legislativa. Por eso, al hablar hoy de la persona humana,
04:52esta memoria conduce naturalmente a Salamanca y al pensamiento que allí maduró. La presencia
05:01simbólica en esta sala de los reyes Isabel y Fernando remite a aquel momento en que España
05:09quedó situada ante responsabilidades históricas de alcance universal. Pocos años después, Salamanca
05:19habría de asumir con singular lucidez la reflexión moral y jurídica que ese escenario reclamaba
05:25en aquella sede universitaria hace 500 años, cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades
05:34inmensas en las relaciones entre los pueblos. Algunos maestros comprendieron que la razón no
05:41podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza o el interés presentaban como
05:49conveniente. Introdujeron así en el discernimiento histórico la pregunta por el valor irreductible
05:58de todo ser humano y los límites morales del poder. Hay que reconocer que la sociedad y la misma iglesia
06:08no siempre estuvieron a la altura de las intuiciones que encontraban eco en su propia tradición cristiana.
06:16Sin embargo, aquel interrogante abrió un horizonte intelectual y moral que desbordó su propio
06:25momento histórico. La intuición del totus orbis, de una comunidad humana más amplia que cualquier
06:33poder particular, permitía afirmar la existencia de vínculos jurídicos y morales entre los pueblos.
06:40Desde España, la reflexión de la Escuela de Salamanca y de manera particular Fray Francisco de Vitoria,
06:49junto con otros dominicos jesuitas, contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral capaz de
06:58recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad y que todo ser humano debe ser
07:06reconocido como sujeto de derechos y deberes. Ese anhelo sigue hablando también hoy, que la dignidad,
07:16la justicia y el bien común sean la medida de las relaciones sociales, tanto a nivel nacional como a nivel
07:24internacional. Esta es una de las grandes herencias de España, haber unido la acción histórica con la
07:33lucidez de la razón moral. Aquella contribución, nacida a orillas del Tormes, trascendió las aulas y las
07:43bibliotecas y llegó a formar parte de una conciencia más amplia, compartida por la comunidad internacional
07:51que sigue preguntándose cómo construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la
08:01imposición de la fuerza. Ese legado vive también en estas cortes. Cada vez que el legislador se pregunta
08:10cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría
08:18custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede
08:27legítimamente vulnerar. La pregunta salmantina sigue acompañando la tarea de quienes sirven a la vida
08:37pública. Hoy, los nuevos mundos que se abren ante nosotros ya no se dibujan en los mapas, se desplegan en
08:47la
08:47técnica, en la economía, en la biomedicina y en el universo digital, donde el poder humano alcanza ámbitos
08:56cada vez más delicados de la vida personal y social. El progreso ofrece posibilidades admirables y hoy lo
09:06vemos en modo singular en el desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías.
09:13Como he recordado en mi reciente encíclica, la tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de
09:23quien la
09:24concibe, la financia, la regula y la utiliza. Por eso, ante las transformaciones de nuestro tiempo, nuestro
09:34discernimiento debe centrarse en qué lugar ocupa la persona humana en nuestras decisiones y cómo se plantean hoy
09:42de manera nueva la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien común.
09:52Este discernimiento comienza por una afirmación primera. Toda sociedad auténticamente justa se edifica
10:01sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana. Tal dignidad precede a toda
10:08concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las
10:16mayorías de cada momento. Pertenece a todo ser humano por el hecho mismo de existir y por eso debe
10:26orientar todo ordenamiento jurídico positivo. La fe cristiana la proclama a partir de la revelación.
10:35La razón humana puede reconocerla como exigencia inscrita en la verdad del hombre.
10:43Cuando esta convicción permanece viva, el derecho se convierte en amparo de todos y en garantía frente
10:51a la imposición de intereses y agendas particulares. Sobre este fundamento, me corresponde pronunciar
10:59hoy una palabra serena y firme ante quienes tienen la grave responsabilidad de ordenar
11:05jurídicamente la convivencia social. Esta convivencia puede verse amenazada por la cultura
11:12del descarte, como tantas veces advirtió el Papa Francisco. En este sentido, si la vida
11:21deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?
11:29¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deje en la sombra al niño aún no nacido,
11:36al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los
11:44demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional,
11:52es una meta de civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción
12:00hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece,
12:09los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo,
12:17servir y proteger a cada persona. Por eso la grandeza moral de una nación se manifiesta sobre
12:25todo en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor
12:33fragilidad. El bien común es, en cierto modo, la forma social de la dignidad humana. No consiste
12:42en la mera suma de intereses particulares, sino en el conjunto de condiciones de la vida social
12:49que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil
12:56de la propia perfección. Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública
13:05corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que
13:12pertenece a todos. En este contexto, reviste particular importancia la familia, realidad humana
13:21primera y fundamento natural de la comunidad. En el hogar se entrelazan las generaciones y se
13:29transmite una memoria viva que da continuidad interior a la sociedad. Allí donde la familia
13:37sostenida se fortalece también la estabilidad espiritual y social de las naciones. La familia
13:45será siempre la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que en cualquier
13:51otro lugar, la gramática elemental de la convivencia. Recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y
14:03pertenecer. También las instituciones educativas ocupan un lugar decisivo en esta tarea. En ellas,
14:12las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad y a cuestionarse sobre el sentido
14:18de la vida y la dignidad de cada persona. Por eso, muchos padres deseosos de que sus hijos
14:26aprendan a relacionarse, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos, depositan en ellas
14:35grandes esperanzas como valiosas aliadas en su educación. Esta colaboración ha de respetar siempre
14:44el derecho primario e inalienable de los padres a elegir el tipo de educación y de formación que reciben
14:53sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas.
15:01La afirmación de la dignidad humana no puede permanecer abstracta cuando tantas personas se ven
15:09obligadas a dejarlo todo para buscar paz, seguridad y futuro. También el trágico drama migratorio interpela
15:20hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional.
15:27Numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados por circunstancias muchas veces dramáticas a partir
15:35de sus comunidades y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos.
15:40Esta realidad rebasa cualquier lectura puramente demográfica o económica. Constituye una cuestión
15:48eminentemente moral y jurídica. Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional,
15:56étnico, religioso o lingüístico o por su condición económica y social, se vulnera gravemente el principio
16:06universal de la igual dignidad de todos los seres humanos.
16:11La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas,
16:19afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos.
16:25De ahí nace una doble exigencia de justicia social, ofrecer vías seguras y legales una acogida
16:35respetuosa y posibilidades reales de integración y promover al mismo tiempo el derecho a permanecer
16:43en la propia tierra, trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz,
16:49seguridad o condiciones dignas de vida, por las desigualdades económicas y los efectos
16:57de la crisis climática. En los últimos años, las rutas cada vez más peligrosas han evidenciado
17:06el altísimo coste de esta realidad, tantas veces escondida o ignorada. Muchas personas siguen
17:15siendo presas de traficantes y contrabandistas que se aprovechan de su desesperación.
17:21Es necesario fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente
17:29en el marco de una cooperación regional y multilateral. Ninguna nación puede afrontar
17:37por sí sola un desafío de esta magnitud. Por ello, es indispensable una respuesta coordinada,
17:48solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración
17:57a quienes emigran. Cuando la respuesta institucional se hace cercana, justa y coordinada, las fronteras
18:06dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección responsable de la
18:12dignidad humana. Señorías, el mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural que
18:21se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca. En este
18:30contexto, la paz se presenta como una aspiración política y más aún como una verdadera exigencia
18:39moral. Reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas
18:46al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida
18:54social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia.
19:03En el plano internacional, la paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión
19:11de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los estados
19:18de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional.
19:27Toda guerra constituye, en última instancia, una dolorosa derrota de la capacidad de negociar
19:35y también de aquella conciencia común de la humanidad que reconoce vínculos de justicia
19:42entre las naciones. Las armas pueden imponer un silencio temporal, pero nunca podrán edificar
19:50una paz auténtica y duradera. Por eso, preocupa que en diversos lugares del mundo y también
20:00en Europa vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad
20:08del escenario internacional. La verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo
20:16paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de
20:23los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra. También el desarrollo
20:30de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial en el ámbito militar exige una
20:37vigilancia ética rigurosa para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean descargadas
20:45sobre automatismos ni sustraídas a la responsabilidad moral de la persona humana.
20:52La comunidad internacional está llamada a redescubrir el valor indispensable del diálogo como camino
21:01paciente hacia acuerdos justos y duraderos, fundados en el respeto a los tratados, en la transparencia
21:10de la acción diplomática y en la voluntad sincera de anteponer la paz al recurso, a la fuerza.
21:17De ahí nacen la confianza y la esperanza.
21:24Como recuerdo el lema de la Unión Europea, en Varietate Concordia, la unidad verdadera no
21:32uniforma, sino que cohesiona en la diversidad, haciendo de las culturas, sensibilidades y
21:40tradiciones una ocasión de enriquecimiento mutuo. Asimismo, dentro de las propias sociedades,
21:49es urgente construir una cultura de la reciprocidad. La pluralidad política no debería degenerar en
21:58descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede
22:06convertirse en camino hacia la paz cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha
22:13y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos.
22:21Pero la paz no es solamente una realidad política o institucional. Nace también en la conciencia,
22:29allí donde el rencor, la indiferencia y el odio ceden espacio a la reconciliación. Por eso se instaura y se
22:38protege
22:39también a través del lenguaje. Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos. Pueden
22:46iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro. Quienes ejercen una
22:53responsabilidad pública tienen por eso una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el
23:01lenguaje. La firmeza no exige desprecio. La discrepancia no conlleva humillación. De este
23:12respeto al otro, nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus
23:19convicciones, su conciencia y su relación con Dios. La atención a ese ámbito interior permite
23:26comprender mejor una cuestión decisiva para toda sociedad verdaderamente democrática.
23:34La libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, derecho fundamental que tutele
23:40el ámbito más íntimo de las personas. La libertad sobre la que se edifica el Estado
23:47contemporáneo, si es auténtica, reconoce la dimensión religiosa del ser humano, la respeta
23:55y la tutela jurídicamente y evita que alguien tenga que renunciar a contribuir a la sociedad
24:03en la que vive por causa de su fe. Sin confundir el plano jurídico con el moral, conviene recordar
24:13también que la libertad necesita una comprensión plena de sí misma. Ser libre no significa únicamente
24:21estar libre de coacciones o disponer de muchas posibilidades de elección. Significa poder reconocer
24:29el bien y adherirse a él responsablemente. Por eso, toda sociedad efectivamente libre requiere también
24:38una justa delimitación del poder público, de modo que la libertad de las personas, de las comunidades y de las
24:48asociaciones
24:49no sea indebidamente restringida. Desde esta perspectiva, la legítima autonomía
24:57del orden temporal jamás debe interpretarse como hostilidad hacia el fenómeno religioso.
25:03La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones. Sin embargo, tampoco puede ser relegada
25:13al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública.
25:18En este contexto, el sigilo sacramental de la confesión reviste una importancia especial
25:25para la Iglesia Católica. Se inserta en el ámbito más amplio de la libertad religiosa que garantiza
25:33a las comunidades creyentes un espacio propio de vida, organización y disciplina interna.
25:40Tutelarlo jurídicamente, como sucede de modo análogo en algunas profesiones, significa preservar
25:48un espacio sagrado de libertad interior donde el creyente puede abrir su alma ante Dios sin temor
25:56a presiones externas, como reconocen también las normas internacionales.
26:03Señoras y señores, permitan que me detenga un instante en algunas imágenes que adornan esta cámara.
26:12En este salón de sesiones, la luz natural entra por el lucernario que corona la sala.
26:19Esa luz que viene de lo alto puede recordar que también la política necesita reconocer una medida
26:26que la precede y la supera. También las pinturas que evocan en la parte superior del muro principal
26:33la recepción del evangelio y del decálogo recuerdan algo esencial, sin confundir el orden político con el religioso.
26:43Esos signos invitan a reconocer que la libertad moderna ha sido preparada también por una larga educación de la conciencia,
26:53profundamente marcada por la tradición cristiana.
26:57En esa escuela interior, los pueblos aprendieron que el derecho debe servir al bien,
27:03que la justicia pone límites a la fuerza, que el poder necesita legitimidad,
27:10que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad,
27:15que el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad
27:19y que la vida humana jamás puede ser tratada como mercancía.
27:26Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada.
27:33La alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona
27:40y salir de ese examen sin avergonzarse.
27:44Les invito a alzar pues la mirada, no para alejarse de la realidad,
27:51sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso,
27:58especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse huir.
28:03Porque la altura de miras consiste precisamente en mirar con más hondura
28:09aquello que está en juego en cada decisión pública.
28:14Por eso, junto a las respuestas técnicas y las reformas legales,
28:19hace falta también una renovación moral.
28:23España puede ofrecer mucho en este camino.
28:27Cuenta con una lengua que une continentes, una tradición cultural, jurídica y espiritual
28:34que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad.
28:43Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia
28:48y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa.
28:54Que esta noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro.
29:02Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza.
29:10Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la
29:18grandeza del servicio.
29:20Que Dios conceda paz a todas las naciones de la tierra,
29:25concordia a las familias y serenidad a las conciencias.
29:29Y que sobre el reino de España, marcado por la huella apostólica de Santiago y por la presencia maternal de
29:37la Virgen del Pilar,
29:39desciendan días de prosperidad, justicia y paz duradera.
29:45Muchas gracias.
29:46Gracias.
29:47Gracias.
29:47Gracias.
29:47Gracias.
29:48Gracias.
29:49Gracias.
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