00:00Este discernimiento comienza por una afirmación primera.
00:05Toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana.
00:14Tal dignidad precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén
00:24de las mayorías de cada momento.
00:26El Estado pertenece a todo ser humano por el hecho mismo de existir y por eso debe orientar todo ordenamiento
00:36jurídico positivo.
00:38La fe cristiana la proclama a partir de la revelación.
00:43La razón humana puede reconocerla como exigencia inscrita en la verdad del hombre.
00:50Cuando esta convicción permanece viva, el derecho se convierte en amparo de todos y en garantía frente a la imposición
01:00de intereses y agendas particulares.
01:03Sobre este fundamento, me corresponde pronunciar hoy una palabra serena y firme ante quienes tienen la grave responsabilidad de ordenar
01:13jurídicamente la convivencia social.
01:16Esta convivencia puede verse amenazada por la cultura del descarte, como tantas veces advirtió el Papa Francisco.
01:26En este sentido, si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?
01:37¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deje en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo,
01:47a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?
01:54La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional, es una meta de civilización.
02:03Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su
02:12existencia.
02:13Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo,
02:25servir y proteger a cada persona.
02:29Por eso la grandeza moral de una nación se manifiesta sobre todo en su capacidad de acompañar, proteger y amar
02:38aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad.
02:42El bien común es, en cierto modo, la forma social de la dignidad humana.
02:49No consiste en la mera suma de intereses particulares, sino en el conjunto de condiciones de la vida social que
02:58hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de
03:05la propia perfección.
03:06Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales,
03:18incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos.
03:22En este contexto, reviste particular importancia en la familia, realidad humana primera y fundamento natural de la comunidad.
03:33En el hogar se entrelazan las generaciones y se transmite una memoria viva que da continuidad interior a la sociedad.
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