00:01Hola, ¿qué tal? Yo soy Carolina Hernández y este es Siles Rúculas, tu micro mini podcast en el que escribo
00:05cosas que luego leo y luego tú me ves leer y dices, ay, es que tu teta, no pasa nada,
00:10no vienes a quedar.
00:11No te taques, te voy a explicar. Es que hace poquito me topé con un video donde hablaban del principio
00:15de la simetría de estupidez y dije, güey, necesito saber más sobre eso.
00:18La formulación más conocida de este principio es que la cantidad de energía necesaria para refutar una tontería es mucho
00:24más fuerte que la necesaria para producirla.
00:27O sea, decir algo falso, algo simplista, algo engañoso es muy rápido. Desmentirlo exige tiempo, datos, contexto, evidencia y mucha,
00:35mucha, mucha paciencia.
00:37Por ejemplo, si alguien te dice que las vacunas te inyectó, que te inyectó microchips con las vacunas, le tomó
00:42tres segundos decirte, para desmentir eso, tú necesitas saber, por ejemplo, de biología, tecnología, fabricación industrial, logística médica, estudios científicos
00:51y desinformación digital.
00:52Y aún así, muchas personas seguirán pensando, es que te matan un microchips. Si eres de esas personas, por favor,
00:58vete.
00:58La cosa es que el principio de la simetría de la estupidez no se refiere solo a tonterías que diga
01:02cualquier persona random.
01:03El punto es que los sistemas de comunicación modernos también recompensan la velocidad emocional y no la complejidad racional.
01:11Ya hemos hablado mucho de eso.
01:12Aquí el asunto es que el principio este explica por qué tantos debates públicos terminan agotando a quienes intentan argumentar
01:19con rigor, porque están peleando con una desventaja estructural.
01:23La idea de este principio fue popularizada por el programador y activista italiano Alberto Brandolini, el hecho también se le
01:29conoce como la ley Brandolini,
01:30y nació literalmente de ver la televisión pública italiana y darse cuenta de algo profundamente desesperante.
01:36La verdad, siempre llega cansada a la discusión.
01:39Era enero del 2013 y Brandolini estaba viendo el debate televisivo entre Silvio Berlusconi y el periodista Marco Tabaglio.
01:46Resulta que Berlusconi, figura central del populismo mediático italiano, lanzaba afirmaciones rápidas, ambiguas, emocionales, mezclaba datos, insinuaciones, ataques personales.
01:55¿Te suena? Bueno, ese era Berlusconi.
01:58En cambio, Tabaglio intentaba desmontarlas una por una con contexto y con precisión.
02:03El asunto es que mientras uno tardaba segundos en arrojar cinco afirmaciones absolutamente estúpidas y discutibles,
02:10el otro necesitaba minutos para desmontar apenas una de ellas.
02:15Porque es que la estupidez y la propaganda tienen ventajas logísticas.
02:20Producir basura informativa no requiere evidencia, no requiere coherencia, no requiere honestidad intelectual,
02:25solo requiere decirla y refutarla si requiere todo eso.
02:30Y eso cansa y cansa mucho.
02:32Es una economía desigual del esfuerzo.
02:35Un hilo serio y largo pierde contra un meme.
02:37Un estudio pierde contra una frase incendiaria.
02:40Una explicación de 20 minutos pierde contra un clip editado de 14 segundos.
02:45Y ahí es donde el principio de la simetría de la estupidez se conecta con otro concepto,
02:50el de la manguera de las falsedades.
02:52La lógica es lanzar tantas versiones, tantas acusaciones, tantos rumores y tantas narrativas contradictorias
02:58que el adversario se desgaste intentando responder.
03:02Porque la meta no es convencer, es agotar.
03:05Y quizá lo más brutal de la ley Brandolini es que explica por qué tanta gente seria termina retirándose de
03:11los debates públicos.
03:12Porque la verdad no siempre gana solo por ser verdad.
03:15Muchas veces pierde porque requiere demasiado esfuerzo cognitivo frente a narrativas muy simples,
03:21muy emocionales y muy fáciles de repetir.
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