Una reciente investigación ha arrojado luz sobre los acuerdos de vivienda que benefician a varios miembros de la familia real británica y a personas de su entorno más cercano. El informe, elaborado por la Oficina Nacional de Auditoría del Reino Unido (NAO) y publicado el 5 de junio, revela que alrededor de una veintena de familiares y asociados del rey Carlos III residen en propiedades pertenecientes al patrimonio de la Corona o gestionadas directamente por la Casa Real en condiciones especialmente favorables. Entre los beneficiarios figuran miembros de la realeza que no desempeñan funciones oficiales, conocidos como “royals no activos”. Algunos de ellos disfrutan de alquileres reducidos o incluso de viviendas cedidas sin coste. En determinados casos, los gastos derivados de estos acuerdos son asumidos directamente por el monarca. El documento destaca la situación de las princesas Beatriz y Eugenia, sobrinas de Carlos III, quienes no pagan renta por las residencias que ocupan en Londres. Beatriz vive en una propiedad ubicada en el Palacio de Saint James, mientras que Eugenia reside en una vivienda dentro del Palacio de Kensington. Según el informe, el rey cubre anualmente los costes de ambos arrendamientos, manteniendo así una práctica heredada de la reina Isabel II. Las revelaciones han reabierto el debate sobre la transparencia y los privilegios dentro de la monarquía británica.
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