De la calle al museo: esta segunda entrega de Unholy Space ocupa La Tallera con una performance de sacrificio y liberación. Mediante una pintura-cruz que atraviesa el espacio, conecto la memoria del esfuerzo físico con la fluidez de la identidad. La acción culmina en un mural gestual pintado con el cabello, donde la caligrafía personal y el cuerpo se entrelazan para responder a la rigidez del entorno con la frase: "Tu dureza me volvió fluida” ...
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