00:01Pablo Erdangarín ha vivido uno de sus partidos más intensos de la temporada, tanto en lo deportivo
00:06como en lo personal. El hijo de la infanta Cristina, que acostumbra a mostrarse cercano
00:10y sonriente con la afición, en esta ocasión se dejó ver más serio de lo habitual, concentrado
00:15al máximo en el encuentro y sin el habitual respaldo de su círculo más cercano en las
00:20gradas. Ni su familia ni la de su novia, Joanna Thoth, acudieron esta vez al pabellón para
00:25animarle. Pablo se entregó al máximo tanto dentro de la pista como desde el banquillo,
00:29animando a sus compañeros y viviendo cada jugada con intensidad. Finalmente el esfuerzo
00:34tuvo recompensa, su equipo logró imponerse en el último minuto, exatando la alegría
00:39del vestuario. A pesar del triunfo, el jugador mantuvo una actitud contenida durante casi
00:43todo el encuentro. Solo se le dio a sonreír en contadas ocasiones, al celebrar la victoria
00:48junto a algunos compañeros, al acercarse a firmar autógrafos a niños y niñas que le
00:52esperaban a pie de pista y al saludar a familiares de otros miembros del equipo. Al finalizar abandonó
00:57el pabellón manteniendo ese tono más serio que nunca. Subió al coche y se marchó sin
01:01detenerse a responder a las preguntas de la prensa, que intentaba saber, entre otras cosas,
01:06si había podido felicitar a su hermano Miguel por su cumpleaños. Una noche de victoria deportiva,
01:10pero también de discreción máxima en lo personal.
Comentarios