- hace 6 horas
Bienvenidos a las Historias de Terror Perturbadoras de Traileros Vol. 82 en @OscuroSecretoRT
Esta noche te comparto 4 historias de terror de traileros que podrían quitarte el sueño. Avistamientos de nahuales, tratos con el Diablo, algunas mujeres encantadoras en la carretera pero también de brujas con mascotas que son completamente siniestras. Así que ponte cómodo, y disfruta de los relatos de esta noche donde recorreremos junto a los camioneros, las carreteras mas paranormales del mundo.
🚚 Te invito a ver toda la serie de traileros reunidos en un solo lugar.
Encuentra tu parte favorita de tentaciones de traileros:
00:00 Bienvenida introducción
00:58 La cadena de oro
10:56 Tratos con el Diablo
19:15 Mujeres encantadoras
27:47 La Bruja y su mascota
Los relatos de esta noche están relacionadas con:
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Categoría
🛠️
Estilo de vidaTranscripción
00:08Querida familia, muy buenas noches, espero que se encuentren muy bien, que ya estén en casa
00:14descansando, o si estás en tu trabajo, deseo que todo te salga bien. Hoy toca salir a carretera,
00:22encontrarnos con aquellas cosas que cuentan los traileros y camioneros del mundo, desde
00:27situaciones paranormales, hasta eventos siniestros que podrían revolverte el estómago, así que
00:34pónganse cómodos. Si eres nuevo por aquí, bienvenido, bienvenida, acompáñame con las
00:42historias de traileros que tenemos esta noche para ti. ¿Están listos para esto?
00:59Hola, soy Adán, pero también trailero desde hace años. Cuento esto porque hay recuerdos
01:06que si uno no lo saca, se quedan pudriéndose por dentro. También lo cuento por los que
01:12ya no volvieron a casa. Y es que en la carretera, no todo peligro trae pistola o placas falsas.
01:19A veces viene del monte y camina en cuatro patas. En la empresa conocí a Francisco. Era
01:26un buen chofer, buen compañero y con el tiempo se volvió como mi hermano. Mi madre lo quería
01:32como si fuera de la familia. Comía en la casa, se quedaba a dormir cuando los viajes nos dejaban
01:38cansados y siempre estuvo cuando yo necesité ayuda. Pero Francisco tenía un interés que nunca
01:48me gustó. A él le atraía la brujería, la magia negra y todo lo que tuviera que ver con
01:54transformaciones. Decía que desde niño veía sombras, escuchaba voces y soñaba con cosas que
02:01no eran de este mundo. Yo siempre le dije que dejara eso en paz, que algunas puertas no se abren
02:09por curiosidad. Y Francisco solo se reía. Una noche llegó a mi casa para despedirse. Dijo que iría
02:18a una sierra donde vivían personas que podían enseñarle muchas cosas. Intenté convencerlo de
02:25quedarse, pero ya lo tenía decidido. Antes de irse le regalé una cadena de oro que había comparado
02:32tiempo atrás. Se la puso en el cuello, me abrazó fuertemente y se fue. Esa fue la primera vez que
02:40conocía Francisco como un hombre. Pasaron los años, su teléfono dejó de funcionar. Nadie sabía
02:47absolutamente nada de él. Yo seguí trabajando y terminé aceptando que quizá mi amigo había decidido
02:55desaparecer. Pero luego empezaron los reportes de una carretera del norte. Los choferes hablaban de
03:01una bestia que aparecía de noche. Decían que medía más de dos metros, que tenía fuerza de animal y
03:08movimientos demasiado inteligentes. Lo raro era que, antes de los ataques, los camiones se apagaban sin
03:17explicación. Muchos compañeros comenzaron a negarse a pasar por ahí. Algunos renunciaron. Y la empresa,
03:26para no detener las entregas, decidió mandarnos de dos en dos. Un chofer manejaba y el otro lo
03:32acompañaba por seguridad. A mí también me tocó. No voy a hacerme el valiente. Me daba miedo.
03:40Cada vez que entraba a ese tramo de la carretera, rezaba y miraba hacia los lados. En mi cabeza ya
03:47tenía un plan. Si esa cosa se atravesaba, la arrollaría sin pensarlo dos veces. Hice varios
03:55viajes sin que me pasara nada. Empecé a creer que los reportes estaban muy exagerados. Pero para el
04:02quinto viaje, se me quitó esa idea. Salimos cerca de las nueve de la noche. Me asignaron un compañero
04:09joven, cumplido, de esos que todavía tienen ganas de quedar bien. Yo comencé el trayecto y le dije que
04:16descansara. Durante horas casi no hablamos. La carretera estaba tranquila. Ya de madrugada,
04:25cuando el sueño comienza a pesar y las líneas del asfalto en la carretera cansan la vista,
04:32mi motor se apagó. Eso no fue una falla normal. Simplemente dejó de responder y ya. Nos orillamos
04:40como pudimos. Mi compañero se incorporó rápidamente y yo intenté encender varias veces la unidad,
04:47pero nada. El sonido me dijo que desde la cabina no iba a poder resolverlo. En medio de la nada
04:55y en
04:55completa oscuridad, tuvimos que bajar. Él sostenía una linterna mientras yo revisaba. Traté de concentrarme
05:03en lo mecánico, pero de pronto dejó de iluminar donde yo estaba. Le reclamé, pero no me respondió.
05:10Cuando volteé lo vi señalando hacia el monte, con la cara deshecha por el miedo. De inmediato seguí la
05:17dirección de su dedo. Ahí estaba. Esa cosa era enorme. El pelaje se le veía negro. Los brazos
05:25gruesos y el hocico lleno de saliva espesa. Respiraba con furia, pero sus ojos no eran de un
05:32animal común. Antes de que pudiéramos correr, se lanzó contra mi compañero. Lo embistió y lo mandó
05:41varios metros atrás y luego cayó sobre él. Aquellos gritos de mi compañero partieron la noche. Yo me
05:49quedé paralizado, pegado a la cabina. Después hice lo único que mi cobardía me permitió. Corrí y me
05:57subí. Cerré con seguro y me quedé temblando. Intenté encender el motor sin esperanza, pero esa vez sí
06:03arrancó. No sé por qué. Yo no había reparado nada. Tal vez fue casualidad. Tal vez un milagro. O tal
06:12vez
06:13solo la bestia necesitaba que uno de nosotros se quedara. Como pude avancé. Mi compañero todavía
06:20estaba vivo, pero ya casi no se movía. Aquella criatura ni siquiera intentó seguirme. En la ciudad
06:28le conté todo a la policía. Algunos me miraron como si estuviera loco. Otros, por mi estado tan alterado,
06:36entendieron que algo grave había pasado. En la empresa revisaron el vehículo y no hallaron la falla
06:42que explicara el apagón. Desafortunadamente, después encontraron los restos de mi compañero.
06:50Fue muy difícil identificarlo. Yo estaba vivo porque corrí. Él estaba muerto porque la bestia
06:57lo eligió primero. Una semana después, me avisaron que debía volver por esa carretera. En esa ocasión
07:05me volvieron a asignar otro compañero, pero me negué. Dije que iría solo. No quería estar cargando con
07:12otra muerte, pero también nadie insistió en acompañarme. Ya todos tenían miedo de esa ruta.
07:21Salí de noche. Cerca de la una de la madrugada, llegué al mismo tramo. Como esperaba, el motor se apagó.
07:29Esta vez ya no me bajé. Encendí las intermitentes y me quedé en la cabina. Pensé que la bestia no
07:35podría
07:36entrar, pero me equivoqué. A los pocos minutos apareció. No venía corriendo, sino que lo hacía
07:44muy despacio, como si supiera que yo estaba atrapado. Se acercó a la puerta del conductor y golpeó el
07:53vidrio. El primer golpe lo cuarteó, pero el segundo lo rompió. Parte de su brazo entró por la ventana.
08:01Entonces entendí que no solo era fuerte, también razonaba cómo llegar a la gente. De inmediato me
08:10aventé al lado del copiloto. Abrí la puerta y corrí hacia el monte. No llegué lejos porque me alcanzó
08:16esa bestia y me arrojó de regreso contra la carretera. Caí cerca de los faros. Me arrastré hasta
08:24quedar apoyado contra el parachoques, sin aire, sabiendo que iba a morir. La bestia se me acercó
08:31tanto que pude ver todas sus facciones. Sus ojos brillaban con rabia. Miré el cielo y pedí que
08:38el final fuera rápido. Y fue cuando vi algo en su cuello. Se trataba de una cadena de oro. Esa
08:45que
08:46reconocí al instante. Era la cadena que yo le había regalado a Francisco. El miedo se mezcló con una
08:53tristeza horrible. La cadena estaba casi metida entre el pelaje y la piel, pero era la misma.
09:00Aquella criatura se detuvo para mirarme. Por un momento dejó de respirar con furia y ya no me
09:06veía como su presa, sino que me veía como alguien que recortaba. No dije su nombre porque no pude,
09:14pero de inmediato se me vino a la mente el rostro de mi amigo. La bestia retrocedió. Se dio la
09:21vuelta y
09:22de un salto gigantesco se metió al monte. Estoy seguro de que Francisco me perdonó la vida. Como
09:31pude regresé a la cabina y manejé al sitio de entrega. Después me llevaron al hospital y mientras
09:38me curaban, no dejaba de pensar en aquella cadena que vi en su cuello. La explicación más horrible era
09:46la única que tenía sentido. Francisco había logrado aquello que tanto buscaba. Se había convertido en
09:53un agual que quizá ahora le estaba cobrando la factura. Vidas de personas. Cuando me recuperé intenté
10:02llamarlo. Le escribí. Pregunté por él. Busqué conocidos, pero nadie supo nada. Después volví a pasar por
10:10esa carretera y mi trailer ya no se volvió a apagar. Aquella bestia tan despiadada no volvió a
10:18toparse conmigo. Otros compañeros decían verla de lejos, pero los ataques casi desaparecieron. No sé
10:25si Francisco sigue por ahí. No sé si me recordó por la cadena o por la amistad que tuvimos. Solo
10:33sé que
10:34cuando paso por ese tramo de la carretera durante la noche. Miro hacia el monte y siento que algo me
10:40observa. Tal vez mi amigo siga atrapado en esa forma. Tal vez ya no queda nada de él. Salvo una
10:47cadena de oro en su cuello. El cuello de una bestia que una noche decidió perdonarme la vida.
11:03Me llamo Ramiro y soy trailero desde hace muchos años. No puedo decir que la vida me trata mal,
11:10pero tampoco puedo fingir que fui un buen hombre. Siempre he sido muy solitario. No tenía esposa,
11:17hijos ni ganas de formar una familia. Trabajaba, cobraba y gastaba en lo que se me antojaba. A veces
11:25en mujeres o en alcohol y otras veces en cualquier cosa que me ayudara a no pensar demasiado. Pero
11:31todo cambió cuando comenzaron las punzadas en el pecho. Al principio creí que era el cansancio.
11:38Después llegaron los estudios, los doctores y esas caras serias que uno aprende a leer antes de que
11:45digan la mala noticia. Desafortunadamente mi corazón estaba fallando. Los medicamentos podían
11:52darme tiempo pero no salvarme. La única salida era un corazón nuevo y como se han de imaginar,
11:58eso no era fácil para alguien como yo. No tenía contactos importantes ni dinero suficiente para
12:05arreglar algo por debajo del agua. Así que seguí manejando con la idea de que cualquier noche podía
12:12darme una punzada más fuerte, perder el control del tráiler y terminar embarrado contra el cerro
12:19o contra otro vehículo. Morirme me daba miedo, pero atropellar o matar a alguien por accidente también.
12:27Aquella madrugada iba por una carretera casi vacía. El motor sonaba parejo y la noche estaba
12:34bastante cerrada. Parecía que iba a llover. De pronto la cabina se enfrió de golpe. No fue un frío
12:41normal. Fue como si alguien hubiera metido el invierno entero en la cabina. El parabrisas empezó a
12:47empañarse y tuve que limpiarlo con un trapo para no perder la vista del camino. Y cuando volteé hacia el
12:55asiento del copiloto, ahí estaba él. Era un hombre vestido de negro con traje impecable. Su piel era demasiado
13:04blanca y sus ojos tenían distinto color. Fumaba un puro que soltaba humo, pero no dejaba ningún olor. En ningún
13:15momento escuché que se abriera la puerta ni sentí que se subiera a alguien. Simplemente apareció ahí, como si siempre
13:22hubiera estado sentado a mi lado. Quise frenar, pero levantó una mano y me dijo que no hiciera
13:28tonterías. Luego agregó que hacía mucho no le provocaba la muerte a un trailero, sobre todo a uno
13:35que ya estaba por morirse. En esos instantes sentí que el pecho se me apretaba. Él sabía de mi enfermedad.
13:43En la carretera se escuchan historias de todo tipo. Brujas, niños que lloran en el monte, luces que persiguen a
13:52los vehículos. Hombres que piden un aventón y luego desaparecen. Pero también se habla del diablo. No siempre como
13:59una bestia con cuernos, sino como alguien elegante y tranquilo, capaz de sentarse junto a uno y ofrecerle
14:07justo lo que más necesitas. Ese hombre me llamó por mi nombre completo y dijo que quería hacer un trato
14:15conmigo.
14:15Podía curarme, podía darme muchos años de vida sin hospitales ni doctores. Y todo eso solo por un trato.
14:23Le pregunté qué quería. Sonrió y respondió que necesitaba el alma de un inocente. Alguien a quien
14:31mucha gente fuera a extrañar. Me reí de nervios. Le pregunté de dónde iba a sacar yo algo así en
14:40plena
14:40carretera. Y entonces me pidió que recordara qué día era y por qué carretera íbamos. Miré hacia
14:46adelante y entendí. Era miércoles. Desde hacía meses, cada miércoles recogía un muchacho a la orilla
14:54del camino. Trabajaba cerca y regresaba a su pueblo cuando ya no pasaba el transporte. Siempre me ofrecía
15:00dinero, pero yo se lo rechazaba. Eso se había vuelto una costumbre. Yo pasaba, él subía, platicábamos poco
15:09y lo dejaba donde siempre. Unos días más adelante lo vi esperando. Detuve el tráiler. Subió con su
15:16mochila y me saludó con bastante confianza. Cuando entendía aquello, volteé nuevamente para mirar al
15:23hombre, pero ya no estaba. Unos minutos más adelante lo vi esperando. Detuve el tráiler. Subió con su
15:30mochila y me saludó con confianza. No vio al hombre de negro. Esa fue la parte que terminó de helarme
15:37la
15:37sangre. El diablo o aquella persona iba ahí mirándolo como quien mira una mercancía. Esa noche no hice
15:45nada. Dejé al muchacho en su pueblo y seguí mi camino, pero la idea ya estaba dentro de mi cabeza.
15:52Yo había hecho favores, había dado aventones, había ayudado cuando podía y aún así la vida me pagaba
15:59con una enfermedad. Entonces pensé que tal vez ser bueno en realidad no sirve de nada. El domingo el
16:07hombre volvió a aparecer en mi cabina. Quería una respuesta. Le dije que sí. Pensé que bastaría con
16:14dejar al muchacho en algún lugar, pero el trato era peor. Yo debía y abandonar el cuerpo en la
16:21carretera. El diablo tomaría su alma y mi corazón quedaría sano. No dije nada, solo asentí. Entre esto
16:30y aquello el miércoles llegó. El muchacho subió como siempre. Yo manejé despacio y le dije que el
16:37tráiler venía fallando. Que no quería forzarlo para no quedarnos tirados. Él me creyó. No tenía motivo
16:44para desconfiar de mí. El hombre de negro iba a mi lado, invisible para él y sonriendo para mí.
16:51Media hora después me detuve. Dije que iba a orinar. Me bajé, rodé el tráiler y tomé un perico.
17:05Al acercarme a la puerta del copiloto, vi al diablo parado afuera. No me decía nada,
17:12sino que solo estaba esperando. Abrí la puerta y bajé al muchacho con brusquedad. Cayó al suelo
17:18confundido. Me preguntó qué pasaba y yo no le contesté. Utilicé el perico una y otra vez hasta
17:25que dejó de moverse. Sus últimas palabras fueron una súplica y una pregunta. ¿Por qué?
17:34No tuve respuesta para eso. En ese momento mi miedo a morir pesaba más que cualquier resto de
17:41humanidad en mí. El diablo soltó una carcajada, cargó el cuerpo y se metió con él hacia el monte.
17:48Antes de desaparecer levantó el pulgar, como si me hubiera felicitado por un trabajo bien hecho.
17:54Yo limpié el perico, subí al tráiler y seguí manejando. Días después salió la noticia. Habían
18:02hallado el cuerpo en la carretera, pero con un enorme hueco en el pecho porque a esa persona le
18:08hacía falta su corazón. La autopsia no dejaba claro si había fallecido por los golpes o por aquella
18:16herida tan grande. Pero yo lo entendí de inmediato. El diablo había cobrado. Semanas después los estudios
18:24médicos comenzaron a mejorar. Los doctores no encontraban explicación alguna. Las punzadas
18:30desaparecieron y poco a poco dejé de ir al hospital para no llamar la atención. Mi corazón estaba bien
18:37y yo seguía vivo. Al hombre de negro no lo volví a ver. Tal vez ya no necesitaba volver. A
18:47veces pienso
18:48en aquel muchacho, en su mochila, en su forma de subirse confiado al tráiler. Pero también me
18:54remuerde al pensar que quizá tenía una madre esperándolo. Pero luego siento mi pecho latiendo
19:00sin dolor y entiendo lo peor de todo. El diablo no solo me arregló el corazón, también me dejó uno
19:07que
19:08ya no sirve para arrepentirse. Durante años creí que mi vida estaba completa. Tenía trabajo, esposa y
19:23una hija que me esperaba cada vez que volvía de la ruta. Mi mujer era profesora. Tranquila, de buen trato.
19:30Mi niña era la razón por la que yo seguía manejando aunque el cuerpo ya no quisiera. Cuando me veía
19:37entrar a la casa, se le iluminaban los ojos y por un momento todo el cansancio del camino parecía
19:43valer la pena. Pero yo tenía un secreto. En una carretera de Jalisco, cerca de un pueblo apartado,
19:52había una mujer que se paraba de noche a la orilla del camino. No hacía falta preguntar a qué se
19:58dedicaba. Usaba chamarra de cuero y la abría un poco cuando veía acercarse a algún tráiler. Al
20:04principio pasé de largo, pero después una noche me detuve. No era como otras mujeres del camino.
20:12Tenía una voz suave, una mirada tranquila y una forma de sonreír que me hacía bajar la guardia.
20:19Sé que esto no justifica nada, pero así empezó todo. Primero fue una vez, se me hizo fácil y luego
20:27otra. Y después comencé a buscarla cada vez que pasaba por esa misma carretera. Apartaba dinero sin
20:34que mi esposa lo supiera. Inventaba gastos, reparaciones y comidas que nunca hice. Si la
20:41mujer no estaba, me quedaba molesto durante el resto del viaje. Si la encontraba, me detenía. Con el
20:47tiempo ya no solo era deseo, era una necesidad enferma. Me gustaba que me reconociera a lo lejos,
20:54que sonriera al verme llegar, que me hiciera creer que yo era distinto a los demás camioneros.
21:01La desgracia empezó una mañana, justo antes de salir a trabajar. Descubrí que mi esposa se
21:08escribía con un compañero de la escuela donde daba clases. Vi mensajes y fotografías que no debía
21:14haber visto nunca. Ya la había engañado muchas veces, pero al descubrir su gran traición,
21:20me sentí como si el ofendido fuera yo. Así es la hipocresía de uno cuando está pudriéndose por
21:28dentro. No le reclamé. Me fui a trabajar con la cabeza ardiendo. Manejé horas pensando en mi esposa,
21:35en mi hija y en la mujer de la carretera. Esa noche al llegar al tramo donde ella siempre se
21:41paraba,
21:42la vi en el mismo lugar y me detuve. Estuvimos junto al tráiler del lado del copiloto. Yo seguía con
21:50la rabia atorada y en un momento, no sé qué me pasó, pero se me metió el diablo. La miré
21:58y su
21:58rostro me pareció al de mi esposa. Tal vez fue la oscuridad o tal vez el coraje que ella traía.
22:05Solo sé que vi a mi mujer en esa cara y perdí el control por completo. La empujé contra la
22:12lámina
22:12del tráiler. Su cabeza pegó y escuché un golpe seco. Ella intentó reaccionar, pero yo ya no pensaba.
22:20Volvió a golpearse y luego cayó al suelo. Creí que se había desmayado. Esperé a que se moviera o a
22:27que respirara fuerte o de perdida que me insultara, pero ya no hizo nada. Cuando me acerqué y vi la
22:35sangre,
22:35entendí que yo lo había hecho. La carretera estaba sola, no venían carros, no había casa cerca y no
22:43se escuchaba a nadie. Pensé en llamar a la policía, pero luego pensé también en mi hija, en la cárcel
22:49y
22:50en todo lo que iba a perder. Hice lo que hacen los cobardes. Arrastré el cuerpo al monte y lo
22:57escondí
22:57como pude. Después limpié lo que alcancé. Subí al tráiler y seguí mi camino. Desde entonces no he podido
23:05manejar igual. Cada patrulla me ponía nervioso. Cada noticia me hacía pensar que la habían encontrado
23:12en la carretera. Al llegar a casa, mi esposa estaba arrepentida. Lloró, me pidió perdón y yo lo acepté.
23:20Eso debió salvar algo entre nosotros, pero yo ya traía encima un pecado tan grande que no se comparó.
23:27Parábal de ella. Pasaron varias noches y una de ellas tuve que volver por aquella carretera. Los
23:34faros apenas abrían el camino en la oscuridad. Me juré que no me detendría por nada del mundo,
23:40pero al acercarme al sitio de siempre, ahí estaba, parada a la orilla del camino. Traía la misma chamarra,
23:48el mismo peinado, la misma forma de ladear la cabeza, pero yo sabía que era imposible. Yo mismo la
23:56había dejado en el monte, pero aún así frené, esperando que todo hubiera sido un sueño y que
24:02por alguna u otra razón siguiera con vida. Subió a la cabina como si nada hubiera pasado. Su perfume
24:09llenó el tráiler, pero tenía un olor más pesado, como encerrado. La chica sonrió y yo no podía hablar.
24:18Mi mente buscaba explicaciones. Tal vez solo se había desmayado, pero tal vez podría ser que la
24:24culpa me estaba volviendo loco. Entonces miré al espejo y en el reflejo de él solo estaba yo.
24:32Ella estaba a mi lado. Podía sentirla, escucharla y olerla, pero en el espejo ya no aparecía.
24:40Me parté de golpe y ella sonrió como si eso le divirtiera. De inmediato me preguntó que si ya me
24:46había olvidado de lo que había hecho. No le respondí porque no hacía falta. Cualquier hombre
24:52con juicio habría ido con un sacerdote o se habría entregado, pero yo no lo hice. Yo le pedí que
24:59volviera. Se lo pedí con miedo, vergüenza y una gran necesidad que todavía me da asco recordar.
25:07Ella solo me sonrió y esa sonrisa me pareció hermosa, pero también horrible al mismo tiempo.
25:14Desde entonces empezó mi castigo. Primero me prohibió estar con mi esposa y como idiota
25:21obedecí. Mi mujer pensó que mi distancia era por la traición, pero no sabía que en realidad yo ya
25:27le pertenecía a una muerta. Después me prohibió besarla y también lo hice. Cuando volví a encontrarme
25:35con la mujer en la carretera, sus ojos estaban completamente negros. No había pupila ni brillo
25:42humano, solo dos manchas mirándome demasiado cerca. Me pregunto por qué había desobedecido.
25:49Yo me arrodillé en la cabina y le pedí perdón. Y entonces afuera comenzaron a escucharse risas,
25:55muchas risas bajas rodeando el tráiler. Miré por las ventanas pero no vi a nadie. Aún así,
26:03las voces estaban ahí. Comprendí que quizá ella no era la única muerta pegada a ese camino.
26:09Con el tiempo dejé de asustarme. Empecé a ver rostros en los vidrios, caras pálidas,
26:16bocas abiertas, ojos pegados al cristal aunque yo fuera manejando. La primera vez casi me salí de
26:24la carretera. Después me acostumbré y eso fue lo peor. Uno nunca debería acostumbrarse a cosas
26:31extrañas, paranormales o oscuras. Mi casa se volvió un lugar vacío. Mi esposa seguía ahí,
26:38mi hija también pero yo ya no estaba completo. Me peleaba con mi esposa y la culpaba de todo.
26:45Aunque sabía que el responsable de todo era yo. Nunca hablé con nadie. ¿Qué iba a hacer? ¿Qué
26:51les iba a decir? ¿Que me deshice de alguien? ¿Que ahora su fantasma se me aparece para atormentarme
26:57en la carretera? Hace una semana ocurrió algo distinto. Estaba con ella dentro de la cabina y
27:04cuando levanté la mirada hacia el espejo ya no la vi. Pero lo peor de todo es que tampoco
27:11vi mi reflejo. La cama parecía vacía. Me toqué los brazos, la cara, el pecho. Respiraba y podía
27:20palpar mi cuerpo pero no veía el reflejo. No sé si me estoy volviendo loco pero tampoco sé si lo
27:28estuve. Desde aquella primera noche en que la vi nuevamente en la carretera. No quiero
27:36psiquiatras, no quiero doctores pero tampoco sé cuánto pueda resistir así.
27:50Fui trailero durante muchos años. Hubo un tiempo en que todavía tenía ganas de volver a casa porque
27:57ahí me esperaba mi hija. Su madre murió durante el parto y mi mamá me ayudó a criarla. Como es
28:04obvio
28:05yo trabajaba para sostener la casa y cada vez que regresaba de ruta mi niña corría a abrazarme aunque
28:11fuera de madrugada. Pero después llegó la enfermedad. Primero molestias pequeñas, luego
28:19estudios, hospitales, médicos y palabras que uno no quiere escuchar pero que tampoco entiende. No había
28:27cura. Podían calmarle el dolor por ratos. Podían alargar un poco su tiempo pero el final ya estaba
28:36marcado. Mi hija se me iba a ir y no había dinero ni oración que pudiera cambiarlo. Por las noches
28:42manejaba pero la cabeza se me quedaba en la casa. Mi madre me llamaba para decirme que la niña no
28:49podía
28:50dormir por el dolor y yo seguía en la carretera apretando el volante preguntándome por qué Dios nos
28:56hacía eso. A veces pensé en provocar un accidente para irme antes que ella pero nunca tuve el valor.
29:05También me daba miedo quedar vivo, inválido y convertido en otra carga. Cuando mi hija murió algo
29:13dentro de mí se rompió. La gente cree que uno se prepara porque los doctores nos avisan pero eso no
29:19es cierto. Nada prepara un padre para ver a su hijo o hija sin vida. Después del entierro los días
29:28pasaron como una neblina. Trabajaba porque no sabía hacer otra cosa. Comía porque mi madre me ponía el
29:35plato enfrente. Hablaba cuando me hablaban pero por dentro ya no estaba completo. Tiempo después en la
29:43carretera empecé a cometer errores. A veces no recordaba hacia dónde iba. En otras ocasiones
29:49recorría varios kilómetros sin conciencia clara del camino y a veces también me pasaba de las
29:56desviaciones. Para un trailero eso es peligroso pero detenerme significaba regresar a una casa donde ya
30:03no escucharía su risita. Aunque nunca imaginé que las cosas cambiarían.
30:12La primera vez que vi a aquella mujer fue durante la madrugada en una carretera solitaria y apartada
30:19de todos. Recuerdo perfectamente que los faros iluminaron una figura de pie a la orilla del camino.
30:27Llevaba una túnica negra y el cabello rubio le caía sobre los hombros. No levantó la mano para
30:35pedirme ayuda sino que sólo me miraba como si ella ya supiera que iba a frenar. Y frené.
30:43Me bajé sin pensarlo. Tal vez en otro tiempo habría seguido de largo pero estaba roto. Tal vez lo hice
30:51buscando consuelo. Me acerqué y antes de que pudiera preguntar algo ella me habló. Me preguntó
30:59si extrañaba a mi hija. En ese momento sentí que el suelo se me movió. Nadie en esa carretera podría
31:07saberlo. Nunca llevé fotografías visibles ni había hablado con nadie. Aún así ella lo sabía.
31:15Sin pensarlo dos veces le respondí que sí. Entonces se acercó y pude verle sus ojos. Eran cafés pero
31:23brillaban como si una luz escondida los encendiera desde adentro. Me dijo que podía permitirme verla
31:31otra vez. No en sueños ni en recuerdos. Sino verla físicamente. Abrazarla y sentirla. Pero debía
31:40estar dispuesto a aguantar lo que viniera después. Le pregunté si era bruja y no lo negó. Dijo que sí
31:49como si estuviera diciendo cualquier cosa. Una persona con juicio hubiera regresado al tráiler. Pero
31:55yo no lo tenía. Solo sentía un dolor tan grande. Si existía una mínima posibilidad de ver de nuevo a
32:04mi pequeña. Yo estaba dispuesto a tomarla. La bruja sacó un cuchillo y me pidió la mano. Me cortó la
32:12palma. Probó mi sangre con la punta de su lengua. Y luego la untó sobre una pulsera blanca. Me la
32:20entregó y dijo que debía ponérmela. También me advirtió que no me la quitara. Porque no garantizaba
32:27mi seguridad si lo hacía. No sé por qué pero obedecí. Y no pasó nada. Ella sonrió y me dijo
32:34que siguiera mi camino. Y que pronto vería una señal. Dos noches después volví por esa carretera.
32:41Pero esta vez ya no vi a la bruja. Sino que vi a mi hija. Estaba en la orilla del
32:48camino. Usando una
32:49túnica parecida a la de la bruja. Frené de golpe. Me bajé y corrí hacia ella. La abrase con tanta
32:57fuerza que por un momento olvidé todo. Sentí su piel, su calor y su olor nuevamente. No se trataba
33:05de un sueño. Ella era mi niña. Lloré como no lo había hecho hacía mucho tiempo. Desde que vi cómo
33:13bajaban el ataúd de mi hija. Para después llenarlo de tierra. Ella hablaba muy poco. Eso debió
33:22parecerme muy extraño. También debió parecerme raro que estuviera ahí de noche junto al monte. Pero
33:30la felicidad o el dolor o la ausencia de alguien puede volverlo loco o tonto a uno. Entonces miré hacia
33:39un lado y vi a la criatura. Tenía cuerpo parecido al de un hombre. Pero más grande y mal formado.
33:47Su
33:47cabeza era oscura. Sus ojos rojos y las manos terminaban en garras gruesas y filosas. No parecía
33:55un fantasma. Parecía algo vivo, pesado. Capaz de destrozarme en cualquier segundo. Sentí un escalofrío
34:04que recorrió mi cuerpo. Pero aquella cosa solo estaba ahí, quieta, vigilándonos.
34:12Como si algo dentro de mí me dijera qué hacer. Llevé mi mano hacia aquella pulsera que me había
34:17dado la bruja. Apenas como una prueba. O como si de verdad aquella cosa me protegería de lo que
34:23pudiera pasarnos. La criatura dio dos pasos al frente. Con eso bastó. Entendí sin ni una sola
34:32palabra que esa cosa estaba ahí para vigilar nuestro trato. Segundos después, la bruja salió
34:40de entre la oscuridad del monte. Pasó junto a esa cosa como si fuera su mascota. Y me dijo
34:46que el tiempo con mi hija era poco. Podía abrazarla unos minutos más, pero después debía irme.
34:54También dejó claro que cada noche tendría otra oportunidad si es que respetaba lo pactado.
35:01Desde entonces mis noches dejaron de pertenecerme. Yo esperaba volver a esa carretera, pero también
35:08sabía que aquello no era un milagro, sino una trampa. Pero al ver a mi hija tan siquiera por unos
35:15minutos me parecía suficiente para justificar cualquier cosa. No le pedía ayuda a Dios. Me
35:23daba vergüenza hacerlo mientras aceptaba favores de una bruja. Las visitas continuaron. Mi hija
35:30aparecía siempre en el mismo tramo, acompañada por la mujer y por aquella bestia. Al principio la
35:38criatura se mantenía lejos. Después comenzó a acercarse más. Claramente escuchaba sus garras
35:46de sus patas raspar en la tierra cuando se acercaba y me preguntaba si algún día recibiría la orden de
35:53atacarme. Con el tiempo, el miedo empezó a ganarle al amor. Eso fue lo más triste. Una parte de mí
36:01entendió
36:01que mi hija ya se había ido y que lo que abrazaba en esa carretera quizá era solo una forma
36:07usada por
36:08la bruja para mantenerme atado. Un día manejé de día y me quité esa pulsera. La puse en el asiento
36:15del copiloto. Por unos segundos no pasó nada. Luego mis manos se movieron solas sobre el volante,
36:22directito al carril contrario, donde venía otro trailer. Giré con fuerza. Apenas alcancé a corregir
36:31el movimiento. Estoy seguro que por centímetros nos rozamos por el costado y por poco nos salimos
36:38de la carretera. Volví a ponerme la pulsera con las manos temblando. Entendí que la bestia no
36:45necesitaba aparecer para hacerme daño. La siguiente noche mi hija estaba en medio de la carretera. A un
36:53lado la bruja y al otro la bestia bastante furiosa. La bruja me recordó que quitarme la pulsera era una
37:02desobediencia fatal y luego permitió que esa criatura se me acercara. Me atacó. Sus garras me abrieron la
37:10piel con tanta facilidad. Una de sus mordidas me hizo gritar hasta quedarme sin voz. Yo miraba al silencio
37:18avergonzado, sabiendo que merecía aquello por haber buscado a mi hija en un lugar donde ningún padre
37:24debería de buscar a sus hijos muertos. Cuando ya no pude moverme, me quedé tirado sobre el asfalto con
37:33una mano extendida hacia mi pequeña. Ella me miraba sin acercarse. La bruja se inclinó y me susurró que
37:41si quería librarme, debía quitarme la... yo mismo. Y después se fueron. No sé cómo, pero perdí el
37:49conocimiento. Desperté en un hospital. Dije que me había atacado un animal cuando me bajé a hacer del
37:55baño. Por las heridas sonaba posible. Sentí que me recuperé muy rápido, de seguro porque tuve la
38:02pulsera puesta todo el tiempo. Ya no me atreví a quitarmela de nuevo. Así fue como quedé a merced de
38:08una
38:09bruja. Cada noche puedo ver a mi pequeña unos minutos, pero el precio va creciendo poco a poco.
38:17Ha llegado el momento en que ya no sé si abrazo a mi niña o a una mentira con forma
38:23de ella. Solo sé
38:24que cuando cae la noche, una parte de mí tiembla de miedo y otra espera volver a verla.
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