El mundo del fútbol modesto madrileño se ha visto sacudido por una sentencia judicial que afecta a uno de los nombres más ilustres de la última década en la Liga. Francisco Medina Luna, deportivamente conocido como Piti, ha sido condenado por el Juzgado de lo Penal número 22 de Madrid tras haber rayado con malicia el coche de José María Garzón, actual presidente del Club Atlético Pinto y antiguo socio del futbolista. Los hechos que han llevado a esta condena ocurrieron la tarde del 12 de octubre de 2022. Según consta en el procedimiento judicial, el exjugador de equipos como el Rayo Vallecano, Zaragoza y Granada se aproximó a un Audi Q7 estacionado en el centro comercial Las Rozas Village. Valiéndose de las llaves de su propio vehículo, Piti procedió a rayar de forma intencionada el lateral derecho del automóvil, afectando a la puerta delantera, la trasera y la aleta del Audi. Lo que el exfutbolista de 44 años desconocía en ese momento es que estaba siendo vigilado por partida doble. "Sin saber que había sido grabado no sólo por las cámaras del propio centro comercial, sino también por las instaladas por el dueño del coche en el propio vehículo", Piti abandonó el lugar rápidamente tras cometer el acto vandálico. La víctima, José María Garzón, había instalado cámaras adicionales tras haber detectado sucesos extraños alrededor de su coche semanas antes. La relación entre Piti y el Atlético Pinto comenzó en julio de 2020 con un proyecto ambicioso en el que el mediapunta no solo jugaba, sino que era copropietario junto a otros exprofesionales como Gabriel Moya. En aquel entonces, el jugador se mostraba ilusionado con la etapa: "Hacemos de todo, desde utillería, pancartas... Nos encontramos un equipo económicamente en la bancarrota. Quería volver a jugar al fútbol. Empecé a entrenar con el equipo y no me lo pensé". Incluso ante la posibilidad de ofertas extranjeras, Piti afirmaba: "No me importa jugar en otras categorías". Sus planes iniciales eran a largo plazo, centrados en la formación: "Tengo posibilidad de jugar tanto en India como en Grecia. Apuraré, aunque nunca se sabe... Igual me retiro allí o en el Pinto", asegurando además que "me apasiona ver a los niños entrenar y enseñarles lo que sé". Sin embargo, la armonía en la directiva se rompió cuando Garzón tomó el control total de la entidad el mismo día del incidente del coche. Ante la evidencia de las grabaciones, el futbolista reconoció los hechos desde el inicio del proceso. La sentencia le impone una pena de seis meses de multa, lo que supone un desembolso de aproximadamente 550 euros, además del pago de las costas íntegras del juicio. Asimismo, Piti deberá abonar a Garzón la cantidad de 798,60 euros para cubrir los gastos de reparación de los daños causados en el Audi Q7. Este episodio pone un amargo punto final a la vinculación de una de las zurdas más talentosas del fútbol español con el histórico club de Pinto.