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  • hace 2 semanas
William Ospina lee su columna “Por qué la paz del Frente Nacional se deshizo en el aire” en la que reflexiona sobre el pacto del Frente Nacional, que alternaba en el poder a los dos contendientes. Recuerda que dicho momento histórico dio inicio a una breve primavera de paz, a los mejores años del siglo XX en Colombia.

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Transcripción
00:00Hola, esta es mi columna ¿Por qué la paz del Frente Nacional se deshizo en el aire?
00:07En 1956, un abrazo entre Laureano Gómez, el jefe del Partido Conservador, y Alberto Lleras,
00:15el jefe del Partido Liberal, marcó el comienzo del fin del período que se llamó la violencia.
00:22El Pacto del Frente Nacional, que alternaba en el poder a los dos contendientes, dio inicio
00:29a una breve primavera de paz a los mejores años del siglo XX en Colombia. Había un clima de esperanza,
00:38las ciudades florecían, millones de campesinos expulsados a las ciudades esperaban que un
00:44proyecto industrial abriera perspectivas de empleo y de prosperidad, que un ejercicio político de
00:51inclusión permitiera superar no sólo el fardo cruel de la violencia y el desplazamiento, sino los males
00:59de la marginalidad, del racismo, de la injusta distribución de la riqueza, que le diera ingreso
01:06a Colombia en la modernidad democrática. Había estabilidad institucional, gobiernos austeros,
01:15una influencia vigorosa de la radio, de los medios impresos y de la televisión en la vida cotidiana,
01:22una renaciente seguridad en los campos y confianza ciudadana. La juventud se sintió motivada a la
01:30acción, florecieron las artes, fue una época de gran creatividad musical, de crecimiento escolar,
01:37de ampliación de la frontera agrícola. Ahora nos preguntamos por qué esa paz no se consolidó.
01:45Tal vez una de las causas haya sido que no hubo un ejercicio que permitiera aclarar las injurias y los
01:52crímenes que la población campesina había padecido. Fue una paz sin memoria, sin verdad,
01:59sin reparación y sin justicia. Mucha gente siguió sin saber qué fue de sus padres, de sus hermanos,
02:07de sus amigos, quienes fueron no sólo los ejecutores sino los financiadores de ese horror y los que se
02:14beneficiaron del gigantesco despojo. A falta de eso, lo que hubo más bien fue una persecución
02:22implacable de los últimos bandidos, una cacería de monstruos que le permitió al régimen recién fundado
02:28dar muestras de ferocidad y de impiedad, como si se creyera que ese castigo sobre seres envilecidos
02:35por una violencia que tantos habían alentado, podía ser una lección final para todos. Como siempre,
02:43se escogía a unos culpables y se descargaba en ellos toda la responsabilidad. Pero un mero ejercicio de
02:51memoria y de verdad histórica, siendo tan necesario, no habría sido suficiente. Lo que más se necesitaba
02:59era un verdadero acto de reparación y esa reparación no podía limitarse a sanciones penales o a un plan
03:06compensatorio de indemnizaciones personales y familiares. La principal causa de que la paz no
03:13se consolidara es que fue una paz sin cambios profundos. La violencia había sido una tragedia
03:20colectiva, las grandes responsabilidades no eran individuales, las causas tenían que ver con nuestro
03:28agobiante pasado colonial, con la herencia de las castas, de los racismos, de los clasismos,
03:35con un modelo de desarrollo ciego a las necesidades del territorio, la falta de un hondo esfuerzo de
03:41conocimiento, de un generoso ejercicio de dignificación ciudadana, de una apasionada y colectiva recuperación
03:51de la memoria. Esos bandidos habían sido capaces de toda atrocidad porque eran a su vez hijos de la
04:00injusticia, del racismo, de la exclusión, de la falta de educación. No tuvieron piedad con nadie porque
04:08había tenido piedad con ellos. Bastaba retroceder unos años en la vida de los monstruos para encontrar
04:16a unos niños espantados. Era necesario emprender algo muy amplio, muy profundo y muy generoso para
04:24impedir lo que finalmente ocurrió, que los hijos de esa violencia fueran otra vez instrumentos de un mal
04:30antiguo y se convirtieran en los protagonistas de la violencia siguiente. No eran suficientes unos
04:37institutos descentralizados, unas cuantas fábricas o el estímulo a unos procesos de desarrollo agrícola,
04:44se necesitaba construir por fin un proyecto de nación en el que las mayorías no fueran convidados de
04:51piedra sujetos a la magnanimidad estatal, a la beneficencia empresarial o a la caridad pública.
05:00Hacían falta cambios históricos, grandeza en los proyectos, un ejercicio hondo de dignidad,
05:08de respeto y de confianza en la comunidad. Era urgente detener en el seno de las familias,
05:15en los pueblos, en los barrios, unas inadvertidas fábricas de horror. Ese que nacía del menosprecio a los
05:23hijos naturales, del menosprecio urbano por el campo, de las repulsiones sutiles del racismo,
05:31de la idea de que hay gente de buena familia, de la esclavitud disfrazada, de la educación
05:38autoritaria, de la ley que era sólo para los de Ruana, de la incapacidad de reconocerse en un
05:44territorio, de afirmarse en un mundo, de enorgullecerse de unas costumbres. Aún más urgente que la verdad y
05:54la justicia, era la necesidad de transformaciones profundas para sentir la evidencia de un tiempo
06:00nuevo, pero ninguna de esas cosas se produjo. Sobre la promesa cada vez más difusa de cambios
06:08históricos volvieron a pesar los viejos hábitos nacionales que habían marcado al país desde los
06:14tiempos de Bolívar y Santander, de los conflictos entre liberalismo y clericalismo, entre proteccionismo
06:21y libre cambio, entre centralismo y federalismo. Algo nos atrapaba en la discordia, porque nada se
06:29resolvía a través del debate democrático sino de un hábito de intimidaciones clericales y de soluciones
06:36militares. Aquí la tiranía de la Iglesia y la herencia del militarismo convirtieron siempre el
06:44debate público en una lucha entre el oro y la escoria, entre buenos y malos. Toda posición
06:51alternativa era satanizada bajo el dogma de que hay una verdad fuera de la cual no hay salvación.
06:57Desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, las guerras civiles abiertas o
07:03camufladas nos impusieron esa versión binaria de la realidad en la que el otro aparecía siempre como
07:10el malo absoluto, aunque cuando les convenía acababa convirtiéndose en el cómplice absoluto.
07:19Desafortunadamente el Frente Nacional muy pronto mostró su carácter señorial, su voluntad de perpetuar
07:25esos hábitos de exclusión, el gobierno de las familias ilustres, las redes de compadrasgo,
07:34el tráfico de influencias, el creciente fortalecimiento de una maquinaria burocrática hecha
07:40para frenar todo cambio y paralizar toda iniciativa. Se pedía que el ciudadano respetara al Estado,
07:47pero el Estado no aprendió a respetar al ciudadano. El régimen electoral fue manipulado precisamente
07:55por la tenaza de los dos partidos que habían hecho la violencia y ahora se beneficiaban de
08:01la paridad en el manejo del Estado sin permitir acceso a ningún sector nuevo sin atender a los
08:08reclamos de los campesinos marginados ni de las provincias postergadas. Así, un acuerdo sin reformas
08:17profundas, que nos había llenado de esperanzas, muy pronto volvió a ser asfixiante para una comunidad
08:25que esperaba el viento fresco de la modernidad, el oxígeno de la democracia. Y la breve paz del Frente
08:35Nacional se deshizo en el aire.
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