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  • hace 3 horas
Con 30 años recién cumplidos (los alcanzó el pasado 13 de abril), Laura Escanes se encuentra en uno de los mejores momentos de su vida. Las cosas le marchan bien tanto a nivel personal como profesional y se ha convertido en una de las influencers de mayor éxito en España.
La joven ha sido entrevistada por Vicky Martín Barrocal en el pódcast A solas con de Podium Podcast. Durante la charla, no ha tenido ningún reparo en tratar cualquier tema, incluida su relación con Risto Mejide.
Actualmente, atraviesa una etapa de tranquilidad, con su pareja Joan Verdú y con su hija Roma, después de que muchas cosas en su vida le llegaran demasiado pronto. "Fui madre con 23 años. Muy joven. He vivido cosas que debería, según la sociedad, haber vivido un poco más adelante", cuenta.
Cuando comenzaron su relación, Laura tenía 19 años y Risto 41. La diferencia de edad generó bastante polémica, aunque ella admite que no lo llevó mal. "En ese momento, yo de verdad creía que no pasaba nada y que la diferencia de edad no era ningún problema, lo defendía a muerte", dice.
Además, supo lidiar bastante bien con ello. "Risto me lo pintó como que iba a ser dramático y nos iban a criticar muchísimo. Yo me esperaba una cosa muy extrema y, cuando pasó, pensé: 'Ah, ¿que solo es esto?'", revela.
Ahora lo ve de manera distinta. Piensa que "muchas de las críticas que recibía intentaban avisarme o protegerme". Preguntada sobre qué haría si su hija apareciera en casa con un hombre 22 años mayor, deja claro que tendría dudas. "Yo creo que lo primero que haría es lo que hizo mi madre, seguramente. Preguntar si está bien con un poco de susto, de preocupación, de miedo por pensar que a lo mejor se va a saltar etapas, que a lo mejor no esté haciendo las cosas por ella misma y porque de verdad lo crea", confiesa.
Su relación con el publicista cambió su vida por completo. "Muchas veces me ha venido a la cabeza cómo hubiera sido mi vida si no hubiera llegado Risto. Si no me hubiera casado tan joven, si no hubiera sido madre tan joven... ha cambiado radicalmente mi vida", relata. Sin embargo, no lo cambiaría, ya que le ha dado "cosas muy buenas", como su hija.
No obstante, ser considerada la "pareja de" supuso una carga importante. "Una de mis preocupaciones cuando explotó todo fue ser una mujer florero y perderme a mí y mi identidad", desvela.
Además, pasó momentos complicados. "Hubo un mes en mi vida que no hacía más que ir de la cama al sofá y llorar todo el día... Lo he pasado muy mal, me ha salvado mi círculo y la terapia", recuerda, antes de cargar contra su ex. "Tantísima dependencia en una persona que me mentía en la cara y me miraba a los ojos. ¿Cómo voy a confiar luego en la gente? Ya no sabes ni lo que te gusta ni lo que no, es como que no sabes nada de ti", añade.
Hoy, afortunadamente, la situación es distinta. Se siente orgullosa de haber superado aquello, aunque no se considera ejemplo de nada. "No me gusta ser ejemplo porque en mi camino hay muchos errores que a lo mejor tendría que haber hecho de otra manera", sentencia.

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