Los reyes Guillermo y Máxima de los Países Bajos han protagonizado un hecho excepcional en la diplomacia internacional al pernoctar en la Casa Blanca por invitación directa de Donald Trump. Este privilegio, que la prensa ha bautizado como una "fiesta de pijamas", sitúa a los monarcas en el emblemático Dormitorio Lincoln, una de las estancias más históricas de la residencia presidencial, donde se fraguó la Proclamación de Emancipación de los esclavos.
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