00:00Estoy preocupado. Antes podía leer varias páginas de un libro sin que mi cerebro necesitase otro
00:04estímulo externo, pero últimamente esa capacidad de atención se ha reducido a dos líneas. Entonces
00:10mi cerebro salta como un tigre en buscar otros estímulos como un stories de parkour, una receta
00:15de smash burger o de un hilo de equis lleno de vituperios e insultos. Lo peor es que trabajo
00:21leyendo, de modo que puede que me muera de hambre. Así que estaba yo pensando, ¿tenemos la atención
00:27hecha trizas? Lo primero, un reto, a ver si aguantáis este vídeo entero. Igual no habéis llegado hasta
00:33aquí, es una pena. En fin, vivimos en un tiempo en el que la atención es un bien muy preciado
00:38y percibo
00:38alrededor una ansiosa competición por ella. El término economía de la atención, acuñado por el
00:44premio Nobel Herbert Simon en los años 70, ya hacía hincapié en que la atención es algo muy escaso,
00:50sobre todo ahora que hay una sobredosis de información y se hace dinero con ello. Que se
00:55haga dinero con atención no es algo nuevo. Desde sus inicios la prensa utilizó la publicidad para
00:59financiarse. Uno se comprobaba el periódico, leía las noticias y una vez atrapada nuestra atención,
01:04nos metían ahí los anuncios. Ahora el truco se pone en práctica masivamente, no solo en la prensa,
01:09sino en todos los medios y sobre todo en las aplicaciones, plataformas y redes sociales
01:12tecnológicas que, como sabes, están diseñadas para extraer de nosotros el máximo de atención
01:17posible y hacernos adictos a base de pequeñas y placenteras dosis de dopamina. Cuanto más miras,
01:24más ganan.
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