00:02La reapertura del Estadio Azteca en Ciudad de México estuvo marcada el sábado por la
00:07tensión social y la tragedia. Más de 80.000 espectadores asistieron al empate 0-0 entre
00:12México y Portugal, pero la jornada quedó ensombrecida por la muerte de un aficionado
00:17en estado de ebridad, que cayó desde el segundo nivel hacia la planta baja y no sobrevivió a los
00:22esfuerzos médicos. En los alrededores del estadio, madres de desaparecidos y colectivos sociales
00:31aprovecharon la visibilidad del evento para exigir justicia y denunciar la desaparición
00:36de cientos de personas en zonas cercanas y comparando la situación con otras localidades
00:41del país afectadas por fosas clandestinas. Sus carteles en español, inglés y portugués
00:47recordaban que mientras se celebraba un partido internacional, miles de familias enfrentan
00:52tragedias que rara vez aparecen en los titulares. Dentro del estadio el público seguía el partido
00:58que terminó sin goles y respondió con el tradicional grito homofóbico en momentos clave, mitigado
01:04por canciones emitidas por altoparlantes. La atención sin embargo quedó eclipsada por
01:09las demandas sociales que rodearon la cancha y que recuerdan la profunda tensión entre la
01:14celebración deportiva y las tragedias cotidianas que enfrenta el país. El debate sobre la remodelación
01:20del estadio y su nuevo nombre, Banorte, quedó en segundo plano frente a la fuerza de las
01:25voces que exigieron justicia y visibilidad para los desaparecidos en México.
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