La tensión en Oriente Próximo ha alcanzado niveles críticos tras la intensificación de los enfrentamientos entre las fuerzas israelíes y el grupo militante Hezbolá. Según datos proporcionados por las autoridades sanitarias, la ofensiva israelí ha dejado un saldo devastador desde el pasado 2 de marzo, contabilizando al menos 1.072 víctimas mortales y cerca de 2.966 heridos. El impacto humano de este conflicto es profundo, afectando de manera desproporcionada a la población civil, con un registro de 121 niños y 81 mujeres entre los fallecidos.
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