00:04Cuando San Oscar Romero fue nombrado arzobispo en 1977, muchos lo consideraban un obispo prudente
00:10y reservado. A finales de los años 70, El Salvador vivió una profunda crisis social,
00:16marcada por represión militar, graves desigualdades y persecución contra campesinos, líderes
00:22sociales y miembros de la iglesia. En ese contexto de creciente violencia, que se invocaría
00:27en la Guerra Civil del Salvador, San Oscar confrontó una realidad que cambió su ministerio,
00:33el asesinato de su amigo, el sacerdote Rutilio Grande. Fue un momento decisivo. A partir de
00:39ahí, Oscar Romero comenzó a denunciar con claridad las injusticias que sufría el pueblo salvadoreño.
00:45Sus homilías se convirtieron en un espacio donde se escuchaban las voces de quienes no
00:51tenían voz. El 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la misa en la capilla del hospital
00:58Divina Providencia, Romero fue asesinado por un disparo. Esa muerte ocurrió en uno de los
01:06momentos más sagrados de la liturgia, cuando estaba proclamando el sacrificio de Cristo.
01:12Décadas más tarde, la iglesia reconoció su muerte como martirio por odio a la fe y en 2018
01:19fue canonizado por el Papa Francisco durante una celebración en la Plaza de San Pedro en
01:24el Vaticano. San Oscar Romero nos enseñó que la fe no puede quedarse en palabras o en
01:29devociones aisladas. Debe traducirse en solidaridad, valentía y compromiso con la justicia.
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