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DiversiónTranscripción
00:01Imagina esto, un hombre logra escapar de prisión junto a otros ocho reclusos.
00:06Cuatro meses después, solo uno de ellos seguía con vida.
00:10Pero eso no es lo más inquietante.
00:12Lo verdaderamente aterrador fue lo que ocurrió durante esos meses de fuga.
00:17El sobreviviente confesó que había ido devorando, uno por uno, a sus propios compañeros.
00:25Una historia real que estremeció a su época, y que terminó con este depredador enfrentando la justicia.
00:32Fue ejecutado en la horca el 19 de julio de 1824.
00:46Solo escucha, los expedientes X están siendo revelados.
00:55La carne humana es una delicia.
00:58Tiene un sabor mucho mejor que el pescado o que la carne de cerdo.
01:11En estos términos, se expresó el caníbal irlandés Alexander Pierce,
01:15cuando en la mañana del 19 de julio de 1824,
01:20fue ajusticiado en la horca de la cárcel de Hobart Town.
01:27Su historia es tremenda.
01:29Por robar unos zapatos, fue condenado a permanecer en una prisión en la que sucumbió a la locura.
01:39¡Listo ahí!
01:45Aquí están los zapatos, igualitos como los describió Don Camacho.
01:48No son suyos, yo solo...
01:49Camina, muchacho.
02:03En los primeros años del siglo XIX, mientras Europa era sacudida por conflictos, crisis
02:09y pobreza extrema, en las calles húmedas e impredecibles del sur de Irlanda crecería
02:14un joven destinado a convertirse en uno de los nombres más controvertidos del mundo
02:18penal. Alexander Pierce. Su historia es tan oscura que incluso hoy, más de dos siglos
02:25después, continúa generando preguntas que los historiadores no logran responder por completo.
02:31Alexander Pierce nació alrededor de 1790 en una Irlanda dominada por tensiones políticas
02:37y pobreza. Las familias trabajaban largas jornadas, sólo para obtener lo mínimo. La posibilidad
02:43de ascenso social era prácticamente nula y la justicia británica no perdonaba a los
02:49que se desviaban del camino establecido.
02:52Fue una época muy dura. Si te atrapaban robando, incluso algo tan pequeño como un pedazo de
03:00pan, podías terminar en prisión. Allí te obligaban a realizar trabajos forzados durante
03:05largas jornadas. Las condiciones eran brutales y muchos presos ni siquiera sobrevivían para
03:10cumplir su condena. Alexander creció en un entorno donde la necesidad era constante. Los
03:17trabajos eran escasos, los salarios ridículos y la comida nunca suficiente. Desde joven aprendió
03:23a sobrevivir como pudiera, aceptando pequeños trabajos temporales y ayudando en lo que encontraba.
03:29Muchos jóvenes de su edad eran empujados a pequeños actos ilícitos no por maldad, sino
03:34por hambre. Y su caso no fue la excepción.
03:39Era Australia a principios del siglo XIX una desierta colonia británica. Los colonos dedicaban
03:48el tiempo a construir y explorar el territorio. Pero eran pocos para tal hazaña y las autoridades
03:54inglesas decidieron poner en práctica un plan que podíamos denominar muy singular.
04:01Trasladar al continente a montones de presos daba igual el tipo de condena. La idea era hacer
04:09crecer la colonia. Esos delincuentes se enfrentaban en aquellas prisiones, también conocidas como
04:15puertas del infierno, a realizar trabajos forzados principalmente cortando madera de los pinos
04:21del entorno. Un material por cierto muy codiciado por las empresas navieras que andaban deseosas
04:27de construir buques de calidad. Pero las condiciones eran tan malas que muchos presos fallecían
04:33por la falta de alimentación o por las enfermedades. Los que sobrevivían a veces terminaban completamente
04:42traumatizados por la dura experiencia.
04:48Vemos que nació en Irlanda en el año 1790 y que como buena parte de sus contemporáneos
04:54pasó penalidades. O sea, la necesidad de conseguir dinero para alimentarse le empujó a la delincuencia.
05:00Digamos que su vida cambió por completo cuando robó unos zapatos en 1819 y el juez le condenó
05:07nada menos que a siete años de encierro en una cárcel en Australia. Una condena, sobra
05:12decirlo, completamente desproporcionada. Así fue como Alexander fue trasladado en un barco
05:18a la penitenciaría de la isla de Sara, al oeste de Tasmania.
05:21En algún momento de su juventud, Pierce cometió un acto que hoy resultaría insignificante.
05:26Robó un par de zapatos. Para un joven pobre era un objeto de valor, pero para el Reino
05:32Unido Colonial era un delito grave. Los jueces de la época no buscaban rehabilitar, buscaban
05:39castigar y hacerlo de manera ejemplar.
05:43El caso de Pierce es un ejemplo perfecto de cómo eran los castigos en esa época. Aunque
05:48sólo robó algo pequeño, el sistema judicial lo trató como si hubiera cometido el peor
05:53crimen. No le importaron sus motivos, su pobreza ni su edad. Lo que importaba era mandar un mensaje.
05:59Si rompes la ley, pagarás con tu libertad. Además, aprovecharon que necesitaban mano
06:06de obra. Era la excusa perfecta para llevar a prisión a quien cometiera hasta un delito
06:10menor y tenerlo trabajando gratis. No sólo castigaban un crimen, también conseguían
06:16trabajadores baratos. Alexander Pierce fue declarado culpable y sentenciado
06:20a transporte penal. Esto significaba ser enviado a una colonia remota del imperio, prácticamente
06:26al otro lado del mundo. Van Diemensland, hoy conocida como Tasmania, uno de los lugares
06:32más duros del sistema penitenciario británico. Para un joven irlandés, esto equivalía a una
06:38condena de vida en un entorno donde la esperanza era un lujo.
06:43El traslado no era simplemente castigo, era un proceso de desarraigo completo. Imagina que
06:49tomas a un joven pobre, sin recursos, sin educación formal y lo envías a 20.000 kilómetros
06:55de su hogar. La mayoría no volvía jamás. Era una expulsión definitiva del mundo que
07:01conocían. Pierce fue embarcado en un barco destinado
07:05a las colonias penales australianas. El viaje, que podía durar más de cinco meses, era una
07:10travesía donde reinaban las enfermedades, el hacinamiento y el miedo. No había forma
07:16de escapar. No había forma de saber qué ocurriría después.
07:20Kids de supervivencia emocional no existían. Muchos prisioneros sufrían crisis, depresión
07:27profunda, ataques de desesperación. Cuando llegaban a la colonia, ya estaban rotos. Y
07:33allí era donde la verdadera pesadilla comenzaba.
07:37Al llegar, Pierce no encontró redención ni una segunda oportunidad. El sistema penal de
07:42Tasmania era considerado uno de los más estrictos del imperio británico. Los castigos eran públicos
07:48y severos, los trabajos forzados interminables y el clima implacable. Pero lo peor estaba
07:54por venir. Las autoridades lo enviaron a uno de los lugares más temidos por los convictos,
08:00Macquarie Harbor. Un penal construido prácticamente para quebrar el espíritu humano.
08:06Macquarie Harbor era sinónimo de sufrimiento. Los presos trabajaban en condiciones durísimas.
08:12El aislamiento geográfico era extremo. Montañas peligrosas en un lado, mar bravo en el otro.
08:19El mensaje era claro. Aquí no hay escapatoria.
08:23Alexander soportó trabajos extenuantes, clima impredecible, poca comida y castigos disciplinarios
08:30constantes. Muchos prisioneros se enfermaban. Otros simplemente se arrendían mentalmente.
08:36A medida que avanzaban los días, Pierce se volvió más desesperado. El encierro permanente
08:42en un lugar donde la esperanza parecía prohibida hizo que algo cambiara en él. Una mezcla de
08:48miedo, agotamiento y deseo de libertad empezó a crecer en su interior.
08:53Incluso llegó a intentar fugarse en un par de ocasiones al ser apresado y como castigo
08:58la emprendieron a latigazos con él. O sea, todas estas experiencias fueron mellando poco a poco
09:03su psicología, le fueron transformando en una persona de carácter agresivo. Eso se
09:09percibía en su mirada hostil que reflejaba en aquel rostro avejentado lo que llevaba
09:14dentro.
09:15Lo sorprendente es que pese a vivir en uno de los lugares más inaccesibles de la
09:19colonia, Pierce no renunció a la idea de escapar. Eso nos muestra que su espíritu todavía
09:25buscaba una salida, por mínima que fuera.
09:29El penal era prácticamente impermeable, pero algunos convictos empezaron a planear una
09:34fuga. Un plan arriesgado, casi suicida, pero que representaba la única posibilidad de
09:39dejar atrás aquel infierno. Pierce, agotado física y emocionalmente, decidió unirse a
09:46ellos. Aún no sabía que esta decisión lo marcaría para siempre. Y lo llevaría a ser
09:52recordado como uno de los personajes más inquietantes de la historia penal australiana.
09:57Pues en esta ocasión la fuga estaba planeada no para él solo, sino para ocho presos que
10:02se unieron a una aventura, vamos a decir, incierta, pero que podía, con un poquito de
10:07suerte, alejarlos de aquel infierno. Sus nombres eran los siguientes, tengo aquí el listado,
10:12nuestro ya conocido Alexander Pierce, Alexander Dalton, Thomas Bodenham, William Kennerly,
10:18Matthew Travers, Brough Edwards, Robert Greeneill y John Mather. Ellos contaban a su favor con
10:25la vigilancia un tanto relajada, ¿no? Unos guardianes que estaban cansados y totalmente
10:31abatidos por el calor. De ese modo lograron robar un bote y, junto con unas provisiones
10:36suficientes para alimentarse durante una semana, se internaron en el mar, con la intención
10:41de llegar a algún lugar lejano en el que nadie los conociera y así poder empezar una
10:46vida desde cero. Pero la mala suerte se cebó con el grupo de presos y la barca, de muy mala
10:52calidad, se hundió horas después. En mitad del agua hicieron un tremendo esfuerzo para
10:56nadar hasta una zona de costa que desconocían por completo.
11:00La historia del escape de Alexander Pierce comenzó con un susurro entre los prisioneros,
11:04un rumor peligroso que viajaba entre los maderos húmedos del penal de Macquarie Harbor. Para
11:10muchos solo era una fantasía, pero para ocho hombres, incluyendo a Pierce, se convirtió
11:15en un plan suicida que, sin embargo, parecía preferible a seguir atrapados en uno de los
11:20lugares más duros del mundo colonial. Los registros históricos mencionan a los participantes
11:26Alexander Pierce, Robert Greenhill, Matthew Travers, Alexander Dalton, William Kennerly,
11:33William Brown, John Mother y Thomas Bodenham. Ocho individuos con vidas marcadas por castigos,
11:40errores, pobreza extrema y un deseo desesperado de libertad. Ninguno imaginaba que ese viaje
11:46los convertiría en parte de uno de los episodios más inquietantes de la historia penal.
11:51El escape de estos ocho hombres no fue una aventura planificada con precisión militar.
11:56Fue una decisión impulsada por la desesperación. Ellos sabían que las probabilidades de sobrevivir
12:02eran bajísimas, pero la idea de quedarse en el penal día tras día, bajo trabajos forzados,
12:08castigos y aislamiento, les parecía aún peor.
12:13La huida ocurrió en 1822. Greenhill, considerado el líder natural del grupo debido a su experiencia
12:20en navegación, consiguió hacerse con un hacha, un objeto que en aquellas condiciones
12:24equivalía a una herramienta de supervivencia total. Para los historiadores, ese detalle
12:30sería clave más adelante. Los ocho hombres aprovecharon una oportunidad mínima de descuido
12:36de los guardias y se internaron en el denso bosque de Tasmania.
12:40La situación de los ocho personajes era muy delicada. No sabían dónde estaban. Y desconocían
12:47que el lugar habitado más cercano estaba casi a 300 kilómetros tierra adentro.
12:55Un lugar tan peligroso que incluso hoy, con tecnología moderna, muchos senderos siguen siendo difíciles
13:01de transitar. El desierto era la verdadera presión.
13:07Ellos creyeron que escapaban de la cárcel, pero en realidad entraron en una prisión natural
13:11mucho más implacable. El clima era impredecible, el terreno montañoso, los ríos crecidos y
13:18la vegetación tan densa que apenas dejaba pasar la luz.
13:22Durante los primeros días avanzaron como pudieron. No tenían mapas, ni provisiones, ni animales
13:28de carga. Solo un hacha y la determinación de seguir caminando cuesta arriba, lejos del
13:33penal. La lluvia los castigó con frecuencia, el frío se intensificó durante las noches
13:39y la comida desapareció antes de que completaran una semana de viaje. El hambre los debilitó,
13:45pero lo que realmente comenzó a quebrarlos fue la sensación de estar perdidos. El bosque
13:51de Tasmania, en esa época, era prácticamente inexplorado por los convictos. No había caminos,
13:57no había referencias. Solo árgoles inmensos, rocas cubiertas de musgo y ríos que podían
14:03arrastrar a cualquiera.
14:06Los documentos oficiales muestran que el grupo comenzó a desmoronarse casi de inmediato.
14:11El agotamiento, la falta de comida, las diferencias internas y el liderazgo autoritario de Green
14:17Hill hicieron que el ambiente se volviera peligroso. El miedo dominaba cada decisión.
14:23La primera pérdida registrada fue la de Alexander Dalton. Los relatos coinciden en que Dalton era
14:30uno de los más débiles del grupo y llevaba días sin energía suficiente para caminar.
14:34Con nerviosismo al principio o con desesperación al final, los prófugos recorrieron grandes
14:41distancias sin lograr encontrar un punto de referencia o una señal de vida humana.
14:48Pero pronto llegaría lo peor. Los líderes se acabaron y no tendrían nada que echarse
14:56a la boca. Solo quedaba un manjar a la vista. La propiedad humana de los ocho individuos.
15:08El hambre no solo empezó a debilitar al grupo que iba pagando errante de un lugar a otro,
15:13sino que también minó el carácter de sus integrantes. Nadie moría y claro, comenzaron
15:18las intrigas entre algunos de ellos. Robert Grenell, uno de los más fieros presos de ese
15:24grupo, comentó en secreto con dos de sus compañeros que Alexander Dalton, en cierta ocasión
15:29en la cárcel, había actuado como un chivato, algo muy mal visto en aquellos ambientes. Dalton
15:35se convertía de ese modo, a partir de ese momento, en el primer candidato a ser asesino
15:40y devorado. El caso es que una noche, sin que la víctima se diera cuenta, fue golpeada
15:45con una robusta hacha, empuñada por Robert, y el golpe en la cabeza lo dejó muerto al
15:50instante. Grenell, mientras tanto, se frotó las manos.
15:53Aunque los detalles exactos varían, las confesiones posteriores sugieren que fue el primer miembro
15:58en quedar atrás.
15:59Esa noche solo cenaron, eso sí, Robert y Alexander, ante la mirada de espanto del resto.
16:08Su desaparición marcó un antes y un después. El grupo comenzó a avanzar con una mezcla
16:13de culpa, silencio y un miedo creciente a convertirse en el siguiente en caer.
16:18Algunos de los presentes vomitaron ante la espantosa escena, aunque a la vez entendía
16:23que finalmente tendrían que imitarles, ya que el hambre estaba alcanzando ya para ellos
16:29cotas excesivas. Pero había algo más, una idea que flotaba sobre todos. El cuerpo de
16:34Dalton no iba a durar para siempre. En pocos días se lo habrían comido, se consumiría
16:38y las miradas asesinas se posarían sobre otra víctima. Con lo cual, el miedo y el recelo
16:44fue apoderándose de los siete supervivientes.
16:51Ese miedo se apoderó sobre todo de dos de ellos, Brown y Kennerly, que no querían verse
16:57en la piel de la anterior víctima y de quien se estaban nutriendo, y decidieron separarse
17:03del grupo.
17:04Tras el exterminio de Dalton a manos del grupo, Brown y Kennerly supieron que el hambre pronto
17:08volvería a apretar. No estaban dispuestos a vivir otra escena como aquella, así que
17:14decidieron huir. El grupo se percató de su fuga y comenzó una persecución desesperada.
17:21Por suerte, Brown y Kennerly lograron escapar, perdiéndose entre la espesura del bosque. Sin
17:28embargo, su huida no fue un verdadero escape. Debilitados por las heridas, el hambre y el
17:33frío extremo, murieron unos días después, solos y abandonados a su suerte.
17:38Brown y Kennerly terminaron muriendo de cansancio y de inanición, nada más alcanzar una pequeña
17:43población lejana.
17:44El 15 de octubre de 1882, el grupo se encontraba notablemente reducido. Sin Dalton y con Brown
17:51y Kennerly huidos, solo quedaban cinco hombres. Una semana después, el hambre regresó con fuerza.
17:58Fue entonces cuando Gremin repitió lo inevitable. Acabó con la vida de Thomas Bodenjan. Esta
18:06vez el grupo no protestó. Al contrario, un silencio cómplice y hasta cierto alivio se
18:12apoderó de los sobrevivientes. La supervivencia, por cruel que fuera, los había unido en un
18:17pacto tácito.
18:18En un momento determinado, tenemos una fecha concreta, el 15 de octubre de 1882, Gremin
18:24tomó su hacha, agarró ese hacha fuertemente y delante de sus compañeros, sin mediar palabra,
18:30decapó. Los demás no resistaron, más bien, al contrario, se abalanzaron sobre la víctima
18:35para devolverla cruda. En el grupo imperaba el afán por sobrevivir. Aquel nuevo festín
18:41les dio a esos cuatro supervivientes restantes las fuerzas necesarias para salir del paso
18:46aunque solo fuera por unos días. Pero, como era de esperar, el hambre regresó antes de
18:50tiempo. De los cuatro presos, tres de ellos, Travers, Pierce y Greniel, parecían tener
18:55una gran complicidad. Y fue de ese trío de prófugos que daba solamente John Mather, un
19:00hombre que llevaba todas las de perder.
19:03De los ocho presos iniciales, solo quedaban cuatro. Draver, Pierce y Grembley habían formado
19:09una alianza. John Mather, por su parte, se encontraba solo y en clara desventaja. Sabiendo
19:15que su posición era la más vulnerable, Grembley, el hombre del hacha, intentó repetir lo que
19:20había hecho con los dos compañeros anteriores. Sin embargo, al escuchar los pasos que se
19:26acercaban, John Mather giró a tiempo. Aunque no lo suficiente para evitar salir herido.
19:32La conversación creo que bastante surrealista. Aquella misma noche le explicaron, se sentaron
19:37todos alrededor de él y le explicaron que las heridas eran tan graves que al final terminaría
19:41muriendo y que le sería mucho más leve dejarse matar y acabar así con su sufrimiento, sirviendo
19:47de paso de comida a los demás. Parece que la nueva víctima entró en razón y únicamente
19:52pidió poder orar antes de enfrentarse a su final.
19:56Sin embargo, un giro brutal frustró el plan. El golpe de Grembley falló. John Mather, sangrando
20:04pero consciente, seguía respirando. Sin fuerzas para forzar el desenlace, no les quedó más
20:10opción que hablar con él. Durante una hora agónica, entre súplicas y argumentos cargados
20:15de un pragmatismo sombrío, lograron que aceptara lo inaceptable, que su cuerpo se convirtiera
20:21en el único sustento que los mantendría con vida. Como último consuelo, casi una ceremonia,
20:27le pusieron una Biblia entre las manos y le dijeron que rezara, que encontrara paz en
20:32Dios antes el final. Con ese pacto sellado por la desesperación, reanudaron la marcha.
20:38Cinco días después, la tragedia volvió a tejer su destino. En un descuido, una serpiente
20:45venenosa hundió sus colmillos en la pierna de Draver. El veneno actuó rápido. Sintiendo
20:51la muerte acercarse y sabiendo que en medio de aquella inmensidad desolada no existía
20:56cura ni esperanza, Draver reunió sus últimas fuerzas. Con la voz quebrada pero clara, miró
21:03a Pierce y a Grembley y le suplicó que no lo dejaran sufrir. Les ofreció su cuerpo
21:08como último acto de lealtad, como un recurso final para que sus amigos pudieran seguir
21:14adelante. Al menos, murmuró, que mi muerte les sirva para vivir.
21:21Pierce y Grembley se miraron, paralizados entre el horror y la compasión. El rechazo inicial
21:27fue visceral, pero el hambre, el agotamiento y la lógica despiadada de la supervivencia,
21:32empezaron a erosionar su resistencia. En el silencio espeso del bosque, con el jadeo
21:38de Draver como único sonido, la moral cedió. Aceptaron. Con la muerte de Draver solo quedaron
21:46ellos dos, Pierce y Grembley, unidos ya no solo por el instinto de vivir, sino por un
21:52pacto impensable, por secretos y culpas compartidas. Y en ese momento, mientras el viento helado recorría
22:00él claro. Una pregunta más pesada que cualquier hacha se instaló entre sus miradas. En este
22:06juego final, donde ya no quedaban testigos ni reglas, ¿quién de los dos sería el último
22:12sobreviviente?
22:12Durante su futura confesión, Alexander Pierce contó aquella escena de la siguiente manera.
22:18Le dijimos a Mather que le daríamos media hora para rezar por su alma, cosa que aceptó.
22:24Luego me dio el libro de plegarias y bajó la cabeza. Travers fue picado por una serpiente
22:29venenosa, su pierna quedó hinchada como un tronco y tuvo que ser trasladado de un lugar
22:34a otro por sus propios compañeros. Travers, sabiendo que terminaría sucumbiendo a la picadura,
22:39pidió directamente a sus compañeros que lo mataran, que se lo comieran. Aunque en
22:44un primer momento estos se resistieron, los dos futuros supervivientes le dieron las
22:49gracias.
22:55De aquel grupo de ocho presos sólo quedaban ahora dos. Y ambos con los bolsillos llenos
23:05de carne seca. Siguieron la incansable búsqueda de la civilización hasta que llegó el momento
23:13en el que de nuevo llegó el hambre. Sólo quedaban dos y por tanto uno debía morir.
23:23¿Cuál era el más fuerte? ¿El más rápido? ¿O el más hábil a la hora de atacar al compañero?
23:30Durante más de una semana, Pierce y Grembley vivieron sumidos en una desconfianza mutua y
23:35absoluta. Se vigilaban sin tregua, sabiendo que cualquier gesto en falso, cualquier descuido,
23:41sería el último. Las provisiones obtenidas días atrás se habían agotado por completo
23:47y el hambre comenzó a apretar de nuevo con sus garras familiares.
23:52No durmieron en todo ese tiempo. El sueño era un lujo que ninguno podía permitirse. Cada
23:58uno cuidaba su espalda, manteniéndose en una vigilia agónica. Pero el cuerpo tiene un
24:04límite que la voluntad no siempre puede contener. Y en un momento de derrota física, uno de ellos
24:10finalmente cayó vencido por el agotamiento. En ese instante de vulnerabilidad, el otro
24:16no dudó. Aprovechó la oportunidad que tanto habían temido y tanto habían esperado.
24:21Ambos sabían que cualquier descuido iba a suponer la muerte y por eso se vigilaban
24:26mutuamente con total descaro. Durante más de una semana la situación se sucedió de manera
24:31insoportable hasta que finalmente Grembley, el hombre del hacha asesina, no pudo resistirlo
24:37y se quedó dormido. Alexander le faltó tiempo para apoderarse del hacha y para golpear
24:42con ella. El festín fue tremendo, imagínate, un cuerpo entero para alguien tan hambriento
24:46como él. El caso es que después de comer lo suficiente y de descansar durante un par
24:50de días, secó una perna y un mazo de Grembley y con las dos de esa cuesta siguió su camino.
24:56Pocos días después se topó con una persona, la primera, desde que se fugan de la prisión.
25:02Grembley era un pastor que a su vez había estado preso tiempo atrás por lo que ayudó
25:07a Alexander a recuperarse en su cabaña comiendo esta vez alimentos que eran de origen animal
25:12o de origen vegetal. Ya puesto al día, perfectamente recuperado, Alexander se desplazó a la cercana
25:18población con la idea de empezar una nueva vida. Empieza a robar en granjas lo que produce
25:23una pronta detención un par de meses después.
25:26Luego de convertirse en el último sobreviviente, Pierce llegó a una granja cercana.
25:30El dueño, un antiguo reo, comprendió su situación y le brindó ayuda. Le vio comida
25:38y refugio antes de que continuara su camino. Días después, Pierce alcanzó el pueblo más
25:44cercano. Allí intentó comenzar una nueva vida. Consiguió un trabajo y por una semana
25:49logró mantenerse. Sin embargo, su vida ya no era la misma. Acorralado por el pasado y
25:55sus propios instintos volvió a delinquir. La policía lo arrestó rápidamente. Al ser
26:02trasladado fue reconocido. Era uno de los ocho presos que había escapado tiempo atrás.
26:07Los agentes lo interrogaron, insistiendo en saber qué había sucedido con sus compañeros.
26:12Pierce, exhausto y abrumado, confesó la verdad. Pero en lugar de horror o comprensión, los policías
26:20se rieron. Nadie creyó una palabra de su relato, descartándolo como el delirio de
26:25un criminal desesperado.
26:26Confesó todo lo que había pasado. Su actividad criminal y su actividad caníbal. Y sin embargo,
26:32por lo descabellado, por lo esperpéntico de la historia, en ese momento, nadie le creyó.
26:39Pierce fue devuelto a prisión. A su condena original se le sumaron cuatro años más por
26:43su fuga. Sin embargo, tras sólo cuatro meses entre rejas, volvió a escapar. Esta vez no
26:50era un grupo de ocho, sino un solo compañero de celda. La policía, ahora alerta, detectó
26:55su ausencia de inmediato. En menos de un día lo capturaron, pero esta vez estaba completamente
27:00solo. Durante el interrogatorio, Pierce lo admitió sin vacilar. Confesó que había vuelto
27:06a sentir el hambre y que, además, había desarrollado un gusto por ello. Incrédula, pero obligada
27:13a verificar, la policía rastreó su camino. Encontraron al compañero fugado, Volnared
27:18Shanton, muerto. Las evidencias confirmaban la confesión. Al registrar los bolsillos
27:24de Pierce, hallaron restos de carna. Fue entonces cuando, por fin, le creyeron. Lo llevaron
27:31ante un tribunal, donde un juicio sumario, que apenas duró diez minutos, determinó su
27:36destino final. Tras este descubrimiento y su pertinente investigación, Alexander Pierce,
27:43el caníbal irlandés, fue condenado a muerte. Su ajusticiamiento se produjo el 19 de julio
27:48de 1824 sobre un patíbulo. O sea, la horca sesgó la vida de un personaje cuyas circunstancias
27:55la habían empujado a la psicopatía. Solo escucha, los expedientes X están siendo revelados.