El Santiago Bernabéu se prepara para una noche de emociones fuertes y recuerdos imborrables. José Mourinho, el técnico que cambió la mentalidad competitiva del club blanco hace una década, regresa hoy a la que fue su casa durante tres temporadas. Lo hace al frente del Benfica, en la vuelta de los playoffs de la Champions, pero con una circunstancia peculiar: verá el partido desde el palco debido a la expulsión sufrida en el encuentro de ida. La sanción impedirá al luso sentarse en el banquillo, algo que en el entorno madridista se ha tomado con el humor que da la confianza. «No es la primera vez que no está en el banquillo por sanción», bromeó ayer Álvaro Arbeloa, actual técnico del Real Madrid y uno de los jugadores que mejor encarnó el espíritu del "mourinhismo" sobre el césped. Mourinho cumplirá con el protocolo habitual, bajará del autobús y dará la charla técnica en el vestuario, pero después tendrá que subir a la zona noble para ver el duelo desde las alturas. Desde allí, el portugués podrá contemplar el estadio donde conquistó una Liga y una Copa ante el Barça de Guardiola. En las oficinas de Valdebebas, el tiempo ha puesto en valor su trabajo, admitiendo que «esos tres años sentaron las bases de lo que se consiguió después». La relación entre Florentino Pérez y Mourinho nunca se rompió del todo. Junto a Zidane y Ancelotti, el portugués forma parte del trío de técnicos en los que el presidente confía ciegamente. De hecho, en el club se recuerda cómo Ancelotti regresó en 2021 tras una llamada que empezó como una gestión de fichajes y terminó con el italiano diciendo: «El indicado soy yo». Mourinho dejó el Madrid en 2013 por «mutuo acuerdo», como explicó en su día el presidente. Florentino Pérez reconoció entonces: «Me habría gustado que hubiera continuado, pero el nivel de presión ha ido incrementándose hasta un límite que todas las personas tienen. Nos ha dado un nivel de competitividad que hay que reconocer, ahora estamos en el lugar que le corresponde al Madrid. Hemos acordado de mutuo acuerdo que esta relación acabe, es el momento adecuado». A pesar de tener contrato hasta 2016, el mandatario compartió la visión del técnico: «él cree que lo mejor es dejar el club y comparto sus razones». A sus 63 años, Mourinho llega a Madrid tras un periplo por Inglaterra, Italia y Turquía. Aunque su carrera ha tenido altibajos, el cariño de la afición sigue intacto. A su llegada a Barajas, el técnico fue recibido entre gritos de «¡vuelve al Madrid!», mientras firmaba autógrafos con la parsimonia de quien se sabe querido. Aunque algunos sectores del club ven difícil una segunda etapa, la puerta nunca está cerrada del todo. Si Mourinho no hubiera firmado por el Benfica en septiembre, es probable que se hubieran producido contactos ante la inestable situación de Xabi Alonso. Por ahora, el "Special One" vuelve como rival, pero con el respeto de un estadio que sabe que su huella en la historia del Real Madrid es imborrable.
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