Una feroz tormenta invernal ha sumido al noreste de los Estados Unidos en un estado de parálisis total, afectando a más de 40 millones de personas. Con alertas de ventisca activas desde Maryland hasta Maine, la región se enfrenta a acumulaciones de nieve que amenazan con batir récords históricos, especialmente en la ciudad de Nueva York y el estado de Nueva Jersey.
Desde la noche del domingo, los residentes de la Gran Manzana recibieron alertas de emergencia en sus teléfonos móviles prohibiendo los desplazamientos no urgentes debido a "peligrosas condiciones de ventisca". El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha sido contundente al ordenar el cierre de las escuelas y restringir el tránsito vehicular hasta, al menos, el mediodía del lunes. Estas medidas se han replicado en estados vecinos como Rhode Island y Nueva Jersey, donde la movilidad es prácticamente nula.
El fenómeno ha sido descrito por los meteorólogos como un potencial "ciclón bomba". Frank Pereira, experto del servicio meteorológico, explicó que "la tormenta sigue evolucionando y, a medida que lo hace, a medida que continúa fortaleciéndose y desplazándose hacia el norte, esperamos que las condiciones se deterioren rápidamente". Pereira añadió que la presión atmosférica podría caer de forma drástica, señalando que "esperamos que baje al menos en esa magnitud a lo largo de las próximas 24 horas" y concluyó: "Creo que, cuando todo haya terminado, cumplirá con la definición de un ciclón bomba".
El impacto en las infraestructuras es masivo. Según los últimos datos, más de 5.800 vuelos han sido cancelados en todo el país, con los aeropuertos de Nueva York y el Logan de Boston como los puntos más críticos. El transporte público ha sido suspendido en múltiples zonas y miles de hogares sufren cortes de electricidad. Incluso servicios cotidianos como DoorDash han tenido que cesar su actividad ante la imposibilidad de circular.
En cuanto a las acumulaciones, en Central Park se han registrado ya 15,1 pulgadas (38,3 cm), acercándose a los puestos más altos del ranking histórico de nevadas. En otras localidades como Freehold, Nueva Jersey, los espesores han superado ya los 60 centímetros.
Esta es la segunda gran tormenta que golpea la costa este en menos de un mes, lo que ha agotado la paciencia de muchos ciudadanos. Vincent Greer, residente en Nueva Jersey, expresó su agotamiento mientras limpiaba la entrada de su casa: "Estoy harto. No quiero ver ni un copo más de nieve". Por el contrario, otros ciudadanos contemplan el paisaje con admiración, como Chris Crowell, quien desde la Grand Central Station de Nueva York afirmó que "tanta nieve, es simplemente preciosa".
Las autoridades mantienen la guardia alta, ya que, según advirtió Frank Pereira al inicio del fenómeno, "esperamos que las cosas cambien drásticamente aquí" conforme la tormenta avance hacia el norte. Se recomienda a la población permanecer en sus hogares mientras los servicios de emergencia trabajan para despejar las vías principales.
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