El café de mi mamá no es una bebida: es un recuerdo, un abrazo y un pedacito de Cuba servido en taza. Ese aroma que uno reconoce con los ojos cerrados, ese sabor que te devuelve a la cocina de la casa, al fogón, a la familia.
Gracias por acompañarme en este viaje de memorias y sabores. Bendiciones siempre. 🇨🇺✨
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