En medio del rugido del viento y el avance implacable de las aguas, una familia filipina luchó por sobrevivir mientras el tifón Kalmaegi arrasaba su comunidad. La tormenta, una de las más destructivas de los últimos años, ha dejado al menos 181 muertos y cientos de desplazados, sumiendo al país en una de las peores tragedias recientes provocadas por el clima extremo
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