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  • hace 14 horas
La capital griega se ha convertido este lunes en el escenario de un reencuentro histórico y profundamente triste para la aristocracia europea. La última despedida de la Princesa Irene de Grecia ha reunido a la familia real española y la helena en Atenas, la capital del país, en una ceremonia en la que no faltaron los momentos emotivos bajo el peso del dolor producido también por la tragedia ferroviaria en España. Este acto fúnebre, cargado de simbolismo, ha servido para honrar a la hermana de la reina emérita en un clima de absoluta solemnidad.
La presencia de los monarcas españoles en la Catedral Metropolitana de Atenas estuvo condicionada por las noticias que llegaban desde Andalucía. Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, que llegaron la tarde del domingo a Atenas, antes de que se produjera la tragedia en Córdoba que ha causado al menos 39 muertos, acudieron a la catedral de la capital griega visiblemente afectados y acompañados por sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. A pesar de la distancia, los reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofía atendieron a los medios de comunicación españoles antes de trasladarse a la catedral y expresaron su consternación y preocupación por la tragedia.
Al llegar al templo, el apoyo popular fue notable, ya que Felipe VI y Letizia fueron recibidos entre vítores y aplausos por el público agolpado frente a la catedral, mientras se escuchaban gritos de apoyo a la Corona. A la catedral, para despedirse de su hermana, acudió también la reina Sofía, así como las infantas Elena y Cristina, y varios de sus respectivos hijos, mostrando una imagen de unidad familiar inquebrantable.
El funeral no solo fue un acto oficial, sino un espacio de consuelo mutuo. Las fuentes destacan que durante casi toda la misa, la princesa Leonor y la reina Sofía estuvieron cogidas de la manos, un gesto que refleja la especial cercanía entre abuela y nieta en este difícil momento. Por otro lado, la joven Victoria de Marichalar, que durante la capilla ardiente se mostró visiblemente afectada, compartió el duelo con sus primos, incluyendo a Irene Urdangarín, hija de la infanta Cristina, quien se encontraba visiblemente emocionada por la muerte de su tía abuela.
La víspera del sepelio, las dos familias pudieron compartir momentos de mayor privacidad. Según informan las fuentes, los miembros de la Casa Real española se reunieron con la familia Grecia, la reina Ana María y sus hijos, para compartir una cena en una trattoria local. Fue en ese encuentro donde fuentes de Zarzuela ya trasladaron la preocupación del Jefe del Estado por las primeras noticias del accidente, lo que llevó a que, al paso de las horas, el Rey se comunicó con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla.
Tras la misa, el compromiso del monarca con la situación en España fue evidente. Al salir del templo, el rey Felipe VI mantuvo una breve conversación con el hijo mayor de Constantino, su primo hermano Pablo de Grecia, y la madre de éste, Ana María, en el que... parece hablarles del trágico accidente ferroviario del ayer domingo en Adamuz (Córdoba).
Finalmente, mientras el cuerpo de la princesa Irene era trasladado para ser enterrada al lado de su hermano, Constantino, y sus padres, el rey Pablo I de Grecia y la reina Federica de Hannover en el cementerio de Tatoi, la delegación española preparaba su partida. Según han confirmado fuentes oficiales, los reyes y sus hijas volverán de inmediato a Madrid y viajarán mañana a la zona del accidente en Córdoba para mostrar su apoyo directo a las víctimas y sus familias.

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Transcripción
00:00¡Sofia, curagio!
00:01¡Galí, hija!
00:03¡Anna María, te amamos!
00:05¡Curagio!
00:07¡Gracias, su bello!
00:08¡Gracias, su bello!
00:10¡Gracias, su bello!
00:30¡Gracias, su bello!
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