El corazón del barrio de Salamanca se ha convertido este domingo en el escenario de una sonora protesta contra la reciente intervención militar estadounidense en Venezuela. Miles de personas se han congregado frente a la embajada de Estados Unidos en la capital española para denunciar lo que consideran una “agresión imperialista” tras el arresto de Nicolás Maduro. La manifestación, que transcurrió bajo la estrecha vigilancia de una decena de furgones de la Policía Nacional, reflejó el profundo malestar de diversos sectores sociales y políticos ante una operación que ha fracturado el consenso del derecho internacional. A lo largo de la calle Serrano, los gritos de indignación se mezclaron con pancartas que señalaban a “Trump agresor” y otras donde se leía tajantemente: “No a la agresión imperialista contra Venezuela”. El volumen de la movilización sorprendió incluso a sus propios integrantes; uno de los allí congregados confesó a los medios: "No me esperaba que viniera tanta gente". Entre banderas de la II República, de la causa palestina y cubanas, los manifestantes lanzaron consignas directas contra Washington, desde el cántico "Yankees de mierda, váyanse al carajo" hasta el amenazante "esta embajada, está mejor quemada". La protesta contó con un marcado respaldo de la izquierda española. Destacadas figuras como la líder de Unidas Podemos, Ione Belarra, la eurodiputada Isa Serra y el secretario general del PCE, Enrique Santiago, acudieron para mostrar su rechazo a la detención del mandatario venezolano. En la multitud, las reflexiones críticas sobre la geopolítica actual eran constantes; un octogenario comentaba a pie de calle que "En España lo de robar es cosa de PP y PSOE, pero en el resto del mundo es Estados Unidos". Desde el ámbito institucional, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mantenido una postura de condena tajante. El líder socialista calificó la acción de la administración Trump como “una intervención que viola el derecho internacional”, advirtiendo que este movimiento “empuja a la región hacia un horizonte de incertidumbre y belicismo”. En una carta remitida a los militantes del PSOE, Sánchez insistió en denunciar “La reciente violación de la legalidad internacional en Venezuela, acto que condenamos con rotundidad”. Mientras las calles de Madrid protestan contra lo que consideran un expolio de recursos —representado en pancartas de Trump engullendo petróleo—, el destino de Nicolás Maduro se dirime ya en suelo norteamericano. El exmandatario se encuentra encarcelado en una prisión de Nueva York, a la espera de comparecer por cargos de “narcoterrorismo” e importación de cocaína. Por su parte, Donald Trump ya ha dejado claras sus intenciones de dirigir la transición venezolana y explotar sus vastas reservas de crudo, una hoja de ruta que ha encendido las alarmas en diversas capitales europeas.
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