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VALLE SALVAJE CAPÍTULO 305: Luisa SE FINGE DE MUERTA e CAPITÁN ESCOBEDO CAE en la TRAMPA! Adriana...
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00:00...impregna cada rincón de ese lugar maldito. Adriana acaba de entrar corriendo junto al
00:05Capitán Escobedo, y lo que ve en sus ojos las deja completamente paralizadas. Ahí,
00:10en el suelo de piedra fría, yace Luisa. Su cuerpo está inmóvil, pálido como la cera,
00:16sus labios agrietados por la deshidratación, su vestido manchado y roto después de tantos
00:20días de encierro injusto. ¡Luisa! Grita Adriana cayendo de rodillas junto a su amiga.
00:26Luisa, por Dios, despierta. Pero Luisa no responde. Sus ojos están cerrados. Su respiración es tan
00:33débil que apenas se percibe el movimiento de su pecho. Adriana toma el rostro de su amiga entre
00:38sus manos, sintiendo cómo el frío de la muerte ya parece estar apoderándose de ella. El Capitán
00:43Escobedo se arrodilla al otro lado, colocando sus dedos en el cuello de la prisionera para buscar
00:48su pulso. Su rostro se tensa con preocupación. ¡Está viva! Anuncia finalmente. Y Adriana suelta
00:55un sollozo de alivio. Pero apenas. Ha dejado de comer y de beber. Su cuerpo está cediendo.
01:01Tenemos que sacarla de aquí. Exclama Adriana con desesperación. No puede quedarse en este lugar
01:06inmundo ni un segundo más. Doña Adriana. Entiendo su preocupación, dice el Capitán con tono grave.
01:12Pero ella sigue siendo una prisionera acusada de sacrilegio. No puedo liberarla así como así.
01:18¡Mírela! Grita Adriana señalando el cuerpo inerte de Luisa. ¿Es esto justicia? Dejar que una mujer
01:24inocente muera de hambre y sede en una celda. ¿Dónde está el honor de la Santa Hermandad? Si
01:29permite que esto suceda. El Capitán aprieta la mandíbula. Ha visto muchas cosas en su carrera.
01:34Muchos prisioneros que han sucumbido en estas celdas. Pero hay algo en los ojos de Adriana.
01:39Algo en la desesperación de su voz que lo hace dudar. Necesita atención médica inmediata,
01:44insiste Adriana. Si muere bajo su custodia, ¿cómo va a explicarlo? ¿Cómo va a justificar que dejó morir a
01:50una mujer sin que siquiera hubiera un juicio? Estas palabras hacen efecto en el Capitán.
01:55La muerte de un prisionero siempre trae complicaciones, investigaciones, preguntas
01:59incómodas. Y si esa prisionera resulta estar conectada con las familias más poderosas del
02:04valle, voy a permitir que un galeno la examine aquí mismo, dice finalmente el Capitán. Y si su
02:10condición es tan grave como usted dice, consideraré trasladarla a un lugar donde pueda recibir
02:15tratamiento, pero seguirá bajo arresto. ¿Está claro? Lo que sea necesario. Responde Adriana
02:21con voz quebrada. Solo sálvenla, por favor. Solo sálvenla. Mientras el Capitán sale a buscar al
02:27galeno, Adriana se queda sola con Luisa. Toma la mano fría de su amiga y la aprieta con fuerza,
02:33como si pudiera transmitirle su propia vida a través del contacto. Luisa, escúchame,
02:38susurra Adriana con lágrimas rodando por sus mejillas. No te atrevas a rendirte. No después de todo
02:44lo que has luchado. Piensa en Evaristo. Piensa en Alejo. Piensa en todos los que te amamos y te
02:50necesitamos. Y entonces, como si las palabras de Adriana tuvieran el poder de atravesar las brumas
02:55de la inconsciencia, los párpados de Luisa se mueven ligeramente. Un gemido débil escapa de sus
03:01labios. ¿Adriana? Susurra con voz apenas audible, tan débil que parece el aleteo de una mariposa
03:07moribunda. Sí, soy yo, exclama Adriana acercándose más. Estoy aquí contigo. No te voy a dejar.
03:14Los ojos de Luisa se abren lentamente, nublados por el agotamiento y el sufrimiento. Mira a Adriana
03:20como si no pudiera creer que es real, como si temiera que fuera solo otra alucinación producida
03:26por el hambre. No, no debería haber venido, murmura Luisa con esfuerzo. Este lugar está
03:32maldito. Calla, calla, dice Adriana acariciando su frente. No gastes energía. El galeno viene en
03:38camino. Te van a curar. Pero Luisa niega débilmente con la cabeza. Ya es tarde para mí, Adriana.
03:44Lo sé. Puedo sentirlo. Mi cuerpo ya no quiere luchar. No digas eso, solloza Adriana. Tienes
03:51que luchar. Luisa, por favor. Una lágrima solitaria rueda por la mejilla demacrada de
03:56Luisa. He aceptado mi destino. Voy a morir en esta celda. Y quizás, quizás es lo que merezco.
04:02No, grita Adriana con una ferocidad que sorprende incluso a ella misma. Tú no mereces esto. Eres
04:08inocente. Todos lo sabemos. Y voy a probarlo. Te lo juro por mi vida, Luisa. Voy a sacarte
04:13de aquí aunque sea lo último que haga. Mientras tanto, en la casa grande, la tensión ha alcanzado
04:19niveles insoportables. Victoria Salcedo está de pie junto a la ventana de su habitación,
04:25mirando hacia el horizonte con una expresión que mezcla la preocupación con el cálculo
04:29frío. A su lado, José Luis camina de un lado a otro como un animal enjaulado, su rostro
04:34contorsionado por una ira que apenas puede contener. ¡Ese maldito Damaso! Bruñe el duque
04:40apretando los puños. ¿Quién se cree que es para venir aquí, a mi casa, y tratar de
04:44desestabilizar todo lo que hemos construido? Victoria se gira lentamente hacia él. Porque
04:49sí, queridos espectadores, recordemos que Damaso es el primer esposo de Victoria, el hombre que
04:55todos creían muerto, pero que ha regresado como un fantasma del pasado, para reclamar
05:00lo que considera suyo. Su aparición ha puesto patas arriba todo el equilibrio de poder en
05:05Valle Salvaje, amenazando con invalidar el matrimonio de Victoria y José Luis y destruir
05:10la posición de ambos. Solo acabaremos con él si tú y yo nos mantenemos unidos, dice
05:14Victoria con voz firme, acercándose a José Luis y tomando sus manos entre la suya.
05:19Damaso conoce nuestras debilidades, sabe cómo atacarnos, pero si nos dividimos, si dejamos
05:24que nos enfrente el uno contra el otro, habrá ganado. José Luis la mira con ojos que brillan
05:29de frustración. Mucho me estoy conteniendo, Victoria. Cada vez que veo su rostro, cada
05:34vez que escucho su voz arrastrándose por los pasillos de mi casa, lo único que quiero
05:38es, lo sé, interrumpe Victoria. Créeme, lo sé mejor que nadie, pero no podemos actuar
05:44precipitadamente. Damaso tiene cartas que aún no ha jugado, tiene secretos que podría
05:48revelar. Tenemos que ser más inteligentes que él. José Luis se suelta de las manos de
05:53Victoria y camina hacia la chimenea, apoyando sus manos en la repisa mientras mira las llamas
05:58danzar. A veces me pregunto cómo llegamos a esto, murmura, cómo nuestra vida se convirtió
06:04en esta maraña de secretos y amenazas. Victoria se acerca a él por detrás. Llegamos aquí
06:09porque quisimos más, porque no nos conformamos con lo que el destino nos daba. Y no me arrepiento
06:14de nada, José Luis. ¿Tú sí? El duque guarda silencio por un largo momento, y es que hay
06:19tanto que podría decir, tantas cosas de las que debería arrepentirse. El complot contra
06:24Luisa, los intentos de asesinato contra Pedrito, la muerte de Pilara, tantos crímenes acumulados,
06:30tanta sangre en sus manos. No, dice finalmente, aunque hay algo en su voz que suena hueco.
06:36No me arrepiento. En la casa pequeña, otra escena de tensión se desarrolla. Matilde está
06:42en la cocina, sus manos temblando, mientras intenta concentrarse en el vestido de novia que
06:47ha estado confeccionando. La tela blanca se extiende sobre la mesa, pero sus ojos no pueden
06:52enfocarse en las costuras. Su mente está en otro lugar, consumida por el miedo y la incertidumbre.
06:57Atanasio entra silenciosamente por la puerta trasera. Su presencia hace que Matilde levante
07:03la vista inmediatamente, su rostro iluminándose por un instante, antes de que el miedo vuelva a
07:08apoderarse de ella. No deberías estar aquí, susurra Matilde mirando nerviosamente hacia la puerta.
07:14Victoria tiene ojos en todas partes. Si nos descubre juntos, tuve cuidado,
07:19responde Atanasio acercándose a ella. Nadie me vio entrar. Matilde suspira. Eso es lo que
07:24siempre dice, pero cada vez es más peligroso. Victoria sospecha algo. Lo puedo ver en cómo
07:29me mira, en las preguntas que hace. Atanasio toma las manos de Matilde entre las suyas.
07:34Entonces quizás ha llegado el momento de dejar de escondernos. ¿Qué quieres decir? He estado pensando
07:39mucho en esto, Matilde. En nosotros, en nuestro futuro. Y cada vez estoy más convencido de que
07:45no podemos seguir viviendo así. Siempre con miedo, siempre escondiéndonos. Matilde lo mira con una
07:50mezcla de esperanza y terror. Atanasio. Creo que deberíamos empezar una nueva vida fuera de los
07:55dominios de Valle Salvaje, dice él con determinación. Lejos de Victoria, lejos de José Luis, lejos de todos
08:02los secretos y las intrigas. Un lugar donde podamos ser simplemente nosotros, sin máscaras,
08:08sin mentiras. Las lágrimas comienzan a formarse en los ojos de Matilde. Porque esto es todo lo que
08:13ha soñado. Todo lo que ha anhelado en las noches oscuras, cuando el peso de su pasado amenazaba con
08:18aplastarla. Una vida nueva. Un comienzo limpio. Amor verdadero, sin las sombras del pasado. Pero Matilde,
08:25creí que me habías dicho que este era tu lugar. Añade Atanasio con suavidad. Que nunca podrías dejar
08:31Valle Salvaje. Matilde piensa en todo lo que ha vivido en este valle maldito. La muerte de Gaspar.
08:37Su esposo. Un hombre que nunca la amó realmente. Que la utilizó mientras su corazón pertenecía a
08:43otra. El descubrimiento de los secretos más oscuros de la familia Galvez. El amor prohibido que encontró
08:49en Atanasio. Un hombre que llegó buscando venganza, pero que terminó sanando su corazón herido. Las cosas
08:54cambian. Dice finalmente. Yo he cambiado. Y ahora me doy cuenta de que mi lugar no es un sitio geográfico.
09:01Mi lugar está donde tú estés. Atanasio sonríe. Y en esa sonrisa, hay una promesa de futuro. De
09:07esperanza. De un amor que ha sobrevivido a las tormentas más terribles. Pero antes de que puedan
09:13decir nada más, escuchan pasos acercándose. Atanasio se aparta rápidamente de Matilde,
09:18justo cuando la puerta se abre. Y Victoria entra en la cocina. La duquesa mira la escena con ojos
09:23entrecerrados. Ve a Matilde junto a la mesa, con su vestido de novia. Ve a Atanasio parado a una
09:29distancia que intenta parecer casual, pero que traiciona una intimidad reciente.
09:33Atanasio, dice Victoria, con voz que gotea sospecha. ¿Qué hace usted aquí, en la casa
09:38pequeña? Atanasio mantiene la compostura con una habilidad que solo años de disimulo pueden
09:43proporcionar. Doña Victoria, vine a verificar unos documentos que don José Luis necesita para
09:48el inventario que me encargó. ¿Y esos documentos están en la cocina? Pregunta Victoria arqueando una
09:54ceja. Pregunté por la ubicación de ciertos registros antiguos. Me dijeron que podrían
09:58estar en el almacén que está detrás de esta cocina. Victoria lo mira fijamente por un largo
10:03momento, claramente sin creerle del todo. Luego su mirada se posa en Matilde, en el vestido de
10:09novia sobre la mesa, en las manos que tiemblan ligeramente. Matilde, dice Victoria, con una dulzura
10:15que no engaña a nadie. ¿No sabes qué día es hoy? Matilde traga saliva con dificultad. Algo en el tono
10:21de Victoria le dice que esta no es una pregunta inocente. Deje ya las adivinanzas. Para mí es un
10:26día como otro cualquiera. La expresión de Victoria se endurece. Quería comprobar hasta dónde llegaba
10:31tu falta de respeto. ¿Mi falta de respeto? Pregunta Matilde confundida. Hoy se cumple un año de la muerte
10:37de mi hijo. Dice Victoria con voz que corta como un cuchillo. De Gaspar, tu esposo, el hombre con el
10:44que compartiste tu lecho, tu vida, tu futuro. ¿Y dices que para ti es un día como otro cualquiera? Matilde
10:51palidece. Dios mío, queridos espectadores. La muerte de Gaspar. Ese momento trágico en el que el hijo de
10:57Victoria murió protegiendo a Pedrito del asesino enviado por su propio padre, José Luis. Un acto de
11:04redención final para un hombre que había cometido tantos errores. Y Matilde, consumida por su amor
11:09por Atanasio, por sus planes de huida, lo había olvidado por completo. Yo lo siento, balbucea Matilde.
11:15No me di cuenta. Claramente no te diste cuenta. Dice Victoria con desprecio. Estabas demasiado
11:21ocupada con otras cosas. Su mirada se desliza brevemente hacia Atanasio antes de volver a
11:27Matilde. Vas a venir conmigo. Ahora mismo. Vamos a visitar la tumba de mi hijo. Y vas a mostrar el
11:33respeto que su memoria merece. Matilde mira a Atanasio con ojos llenos de pánico. Pero él no
11:38puede hacer nada. Victoria tiene razón. Al menos, en apariencia. No hay excusa válida para que una
11:44viuda olvide el aniversario de la muerte de su esposo. Sí, doña Victoria. Dice Matilde con voz
11:50derrotada. Voy con usted. Mientras las dos mujeres salen de la cocina, Victoria se gira hacia Atanasio
11:56una última vez. En cuanto a usted, don Atanasio, le sugiero que vuelva a la casa grande y termine con
12:02ese inventario. Mi esposo no tolera la incompetencia. Atanasio asiente con una inclinación de cabeza,
12:07pero sus ojos siguen a Matilde hasta que desaparece por la puerta. Hay algo en la forma en que Victoria
12:12mira a su nuera. Algo depredador y cruel, que le eriza la piel. En el camposanto de Valle Salvaje,
12:19una escena desgarradora está a punto de desarrollarse. Victoria camina con paso firme entre las tumbas,
12:25su vestido negro ondeando con el viento frío que baja de las montañas. Matilde la sigue unos pasos
12:30detrás, su corazón latiendo con fuerza, sintiendo que cada paso la acerca más a una trampa de la que no
12:36podrá escapar. Finalmente, llegan a una tumba de mármol blanco, decorada con ángeles llorosos y
12:42flores marchitas. La inscripción reza, Gaspar Salcedo, hijo amado, que el Señor lo tenga en su gloria.
12:49Victoria se arrodilla frente a la tumba, y por un momento, su máscara de frialdad se resquebraja.
12:55Las lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas, mientras coloca una mano sobre la fría piedra.
13:00Mi hijo, susurra con voz quebrada. Mi pobre hijo. Matilde observa la escena sin saber qué hacer.
13:07Hay algo profundamente perturbador en ver a Victoria, esa mujer que ha sido capaz de tantas
13:12crueldades, mostrar una vulnerabilidad tan genuina. Porque sí, Victoria es una villana. Ha conspirado,
13:19ha mentido, probablemente ha matado, pero también es una madre que perdió a su hijo. Y ese dolor,
13:24ese dolor es real. ¿Sabes por qué te traje aquí, Matilde? A pregunta a Victoria sin girar la vista
13:30de la tumba, para honrar la memoria de Gaspar, responde Matilde cautelosamente. Victoria se pone
13:36de pie lentamente y se gira hacia ella. Las lágrimas aún brillan en sus mejillas, pero sus ojos han
13:42recuperado esa dureza de acero que la caracteriza. Te traje aquí para recordarte quién eres, dice Victoria.
13:48Eres la viuda de mi hijo. Lleva su apellido. Comparte su legado. Y eso significa que me debes
13:55lealtad, respeto y obediencia. Matilde siente cómo el frío se apodera de sus huesos. Doña Victoria,
14:02yo siempre he sido respetuosa con usted. ¿Respetuosa? Interrumpe Victoria con una risa amarga. ¿Llamas
14:08respetuoso olvidar el aniversario de la muerte de tu esposo? ¿Llamas respetuoso pasar tiempo a solas
14:13con otro hombre mientras su tumba se cubre de polvo? Yo no. Atanasio y yo no. No me tomes por
14:19tonta, Matilde, dice Victoria dando un paso amenazante hacia ella. Sé exactamente lo que
14:25pasa entre ustedes dos. Lo he sabido desde hace tiempo. ¿Crees que soy ciega? ¿Crees que no veo
14:30las miradas que se dedican? ¿Los roces que intentan disimular? ¿Las excusas patéticas que inventan para
14:36verse? Matilde retrocede, su espalda chocando contra una lápida cercana. Por favor, Doña Victoria,
14:42pero escúchame bien. Continúa Victoria acercándose más, su rostro a centímetros
14:47del de Matilde. No voy a permitir que arrastres el nombre de mi hijo por el fango. No voy a permitir
14:52que te revuelques con ese secretario advenedizo mientras todavía llevas el luto de Gaspar.
14:58Gaspar nunca me amó, susurra Matilde con un valor que no sabía que tenía. Usted lo sabe mejor que nadie.
15:04Su corazón pertenecía a Irene. Nuestro matrimonio fue una farsa desde el principio. La bofetada llega
15:10tan rápido que Matilde no tiene tiempo de esquivarla. El impacto la hace tambalear,
15:15dejando una marca roja ardiente en su mejilla. Nunca más vuelvas a hablar así de mi hijo,
15:20grita Victoria. Gaspar era un buen hombre. Un hombre noble que murió protegiendo a un niño
15:25inocente. Y tú, tú eres una traidora que no merece ni siquiera pronunciar su nombre. Matilde se lleva
15:31una mano a la mejilla golpeada, las lágrimas brotando de sus ojos. Pero junto con el dolor,
15:36hay algo más. Hay ira. Una ira que ha estado acumulándose durante meses, quizás años.
15:41Tiene razón en una cosa, doña Victoria. Dice Matilde con voz temblorosa pero firme.
15:46Gaspar murió como un héroe, pero no murió por la causa que usted defiende. Murió protegiendo a
15:51Pedrito del asesino que su propio padre, José Luis, contrató para matarlo. Murió intentando
15:56enmendar los pecados de una familia podrida desde sus raíces. Victoria abre la boca para responder,
16:02pero Matilde no ha terminado. Y si me pregunta si me arrepiento de haber encontrado amor después de
16:08que Gaspar muriera, la respuesta es no. No me arrepiento. Porque después de todo el sufrimiento
16:14que he vivido en esta familia maldita, merezco algo de felicidad. Merezco ser amada de verdad.
16:20El silencio que sigue es ensordecedor. Victoria y Matilde se miran fijamente,
16:24dos mujeres al borde de un abismo, cada una sosteniendo secretos que podrían destruir a la
16:29otra. Finalmente, Victoria sonríe. Es una sonrisa fría, calculadora, que no alcanza sus ojos. Muy
16:36bien, Matilde. Dice con suavidad engañosa, has mostrado tus cartas. Ahora déjame mostrarte las
16:42mías. Si alguna vez, alguna vez, intentas dejar valle salvaje con ese hombre, te destruiré. Revelaré
16:49cada secreto sucio que has guardado. Contaré a todo el mundo cómo ayudaste a encubrir crímenes,
16:54cómo mentiste, cómo traicionaste la memoria de tu esposo antes de que su cuerpo estuviera frío.
17:00Eso no es verdad, protesta Matilde. La verdad, dice Victoria inclinándose hacia ella, es lo que yo
17:06diga que es. Tengo poder, tengo influencia, tengo aliados en lugares que ni siquiera imaginas. ¿Quién
17:12van a creer? ¿A la respetable viuda del heredero Salcedo? ¿O a una mujerzuela que se revuelca con el
17:17secretario mientras finge llorar a su marido? Matilde siente cómo el suelo se abre bajo sus pies.
17:23Victoria tiene razón. En este mundo, en esta época, una mujer sola no tiene defensa contra el poder de
17:29los nobles. Su palabra no vale nada contra la de una duquesa. ¿Qué quiere de mí? Pregunta Matilde con
17:35voz derrotada. Victoria sonríe triunfante. Quiero que te comportes. Quiero que termines lo que sea que
17:41tienes con Atanasio. Quiero que seas la viuda abnegada y respetuosa que deberías ser. ¿Está claro?
17:47Está claro, susurra Matilde. Bien, dice Victoria girándose para marcharse. Ahora volvamos
17:53a la casa. Y recuerda, Matilde, te estaré vigilando. Cada paso que des, cada palabra que digas, cada mirada
17:59que dirijas a ese hombre, lo sabré todo. Mientras caminan de regreso a Valle Salvaje, Matilde siente
18:05cómo algo se rompe en su interior, pero también siente algo más. Una determinación feroz, nacida
18:11del miedo y la desesperación. Victoria puede amenazarla, puede vigilarla, puede intentar controlar su vida,
18:17pero no puede controlar su corazón. Y ese corazón, ese corazón, le pertenece a Atanasio.
18:23En la casa grande, en ese mismo momento, otra conversación crucial está teniendo lugar.
18:28Leonardo está sentado en uno de los sillones del salón principal, su rostro sombrío y pensativo.
18:34Frente a él, Irene lo observa con una mezcla de preocupación y algo más. Algo que ha estado
18:39creciendo en su pecho desde aquel viaje a Burgos. Algo que ya no puede ignorar. Por encima de todo,
18:45está el hecho incuestionable de que ninguno vamos a aceptar esa boda, dice Leonardo con firmeza.
18:50Mi padre puede amenazar, puede manipular, puede hacer todo lo que quiera, pero no voy a casarme
18:56con alguien que no amo. Irene traga saliva. ¿Y cuál es su idea? ¿Negarnos? ¿Sin más? Ya se lo dije a
19:02mi padre, responde Leonardo, que no me iba a casar. Ni con usted ni con nadie que él eligiera. Mi corazón
19:08pertenece a Bárbara. Y ninguna imposición paterna va a cambiar eso. Irene siente cómo esas palabras la
19:13atraviesan como dagas. Porque sí, ella lo sabe. Sabe que Leonardo ama a Bárbara. Sabe que ese amor
19:19ha sobrevivido a mentiras, a traiciones, a la cruel intervención de don Hernando. Pero eso no hace que
19:25sus propios sentimientos sean menos reales. Leonardo, dice Irene con voz temblorosa,
19:30hay algo que necesito decirle. ¿Qué es? Irene baja la mirada. ¿Cómo decirlo? ¿Cómo confesar lo que
19:36siente sin destruir la amistad que tanto valora? Pero ya no puede seguir guardando este secreto.
19:41El viaje a Burgos, esos días solos juntos, huyendo de la tiranía de don Hernando,
19:46le mostraron algo que no puede ignorar. No he tenido el valor, susurra Irene. ¿El valor
19:51para qué? Para hablarle de mis sentimientos. El silencio que sigue es tan denso que podría
19:56cortarse con un cuchillo. Leonardo la mira con una expresión de sorpresa, como si no pudiera
20:01creer lo que está escuchando. ¿Sus sentimientos? Repite lentamente. Irene levanta la mirada y hay
20:08lágrimas en sus ojos. Sé que usted ama a Bárbara. Lo sé y lo acepto. Pero eso no cambia lo que yo
20:14siento. Después del viaje, después de todo lo que pasamos juntos, me di cuenta de que mis
20:20sentimientos por usted han cambiado. Irene, déjeme terminar, dice ella levantando una mano. No le estoy
20:26pidiendo nada. No espero que corresponda a mis sentimientos. Solo necesitaba que lo supiera.
20:31Necesitaba ser honesta con usted. Aunque esa honestidad me destruya, Leonardo se pone de pie
20:36y camina hacia la ventana, dándole la espalda a Irene. Su mente es un torbellino de emociones.
20:41Irene es una buena mujer. Una mujer noble, gentil, que ha demostrado ser una amiga leal. Pero su corazón
20:48pertenece a Bárbara. Siempre ha pertenecido a Bárbara. ¿Irene? Dice finalmente sin girarse. Me siento
20:54honrado por sus sentimientos. De verdad lo hago. Pero no puedo corresponderlos. Mi corazón ya tiene dueña.
21:00Lo sé, susurra Irene. Y no pretendo que eso cambie. Solo necesitaba que supiera que si las
21:06cosas fueran diferentes, si Bárbara no existiera. Pero existe, dice Leonardo girándose para mirarla.
21:12Y la amo. Con todo lo que soy. Con todo lo que tengo. Y voy a luchar por ella, Irene. Voy a encontrar
21:17la manera de estar con ella. Aunque tenga que enfrentarme a mi padre, a su familia, al mundo
21:23entero. Irene asiente las lágrimas rodando libremente por sus mejillas. Entonces luche.
21:29Luche por ella, con la misma intensidad con la que yo habría luchado por usted, si me hubiera dado la
21:35oportunidad. Es un momento desgarrador, queridos espectadores. Dos corazones rotos. Dos caminos
21:41que se bifurcan. Irene ha confesado su amor sabiendo que no será correspondido. Y Leonardo,
21:47aunque conmovido, no puede desviar su corazón de la mujer que realmente ama. Pero ninguno de los dos
21:53sabe que alguien ha estado escuchando desde el pasillo. En la sala contigua, Pedrito Salcedo ha
21:59escuchado toda la conversación. El pequeño heredero de Valle Salvaje, ese niño que ha sobrevivido a
22:04tantos intentos de asesinato, que ha visto más horror en sus pocos años de vida del que ningún
22:10niño debería ver. Está ahí, con los ojos muy abiertos, procesando lo que acaba de escuchar. Pedrito camina
22:16silenciosamente hacia otra parte de la casa, donde encuentra a su hermana Bárbara, sentada sola,
22:22mirando por la ventana con expresión ausente. Bárbara, dice Pedrito acercándose a ella. Su
22:27hermana se gira y fuerza una sonrisa. Pedrito, ¿qué haces aquí? Deberías estar con tu preceptor.
22:34Necesitaba hablar contigo, dice el niño sentándose junto a ella. Sobre don Leonardo, el rostro de
22:40Bárbara se ensombrece inmediatamente. No quiero hablar de él. Lo sé, dice Pedrito con una sabiduría que
22:45parece impropia de su edad. Pero tienes que escucharme. Don Hernando quiere casar a la
22:50señorita Irene con don Leonardo. Ese es el problema. Y, si don Leonardo se niega, se acabó. Bárbara mira
22:56a su hermano pequeño con asombro. ¿Cómo sabes todo eso? Escucho, observo. Todos creen que soy solo un
23:03niño, pero veo más de lo que piensan. Bárbara siente cómo las lágrimas amenazan con desbordarse.
23:08No es tan simple, Pedrito. Leonardo me traicionó. Él y Irene. ¿El beso? Pregunta Pedrito
23:15directamente. Bárbara se sobresalta. ¿Cómo sabes sobre eso? Como te dije, escucho. Responde el niño,
23:21encogiéndose de hombros. Y sé que ese beso fue un error. Un error del que ambos se arrepintieron
23:26inmediatamente. Leonardo no ama a Irene. Bárbara, te ama a ti. Solo a ti. Pero la carta, esa carta fue
23:34una confesión, no una declaración de amor. Insiste Pedrito. Leonardo te escribió esa carta porque quería
23:40ser honesto contigo. Porque no quería que hubiera secretos entre ustedes. ¿Eso no te dice algo sobre
23:45su carácter? Bárbara se queda en silencio, las palabras de su hermano pequeño resonando en su
23:50cabeza. ¿Será posible? ¿Será posible que haya estado tan ciega por el dolor que no pudo ver la
23:55verdad? Tienes que hablar con él. Dice Pedrito tomando la mano de su hermana. Tienes que darle
24:00la oportunidad de explicarse. Porque si no lo haces, vas a arrepentirte el resto de tu vida. ¿Desde
24:06cuándo eres tan sabio? Pregunta Bárbara con una sonrisa temblorosa. Desde que vi a Adriana casi
24:11perder a Rafael por un malentendido. Responde Pedrito. Desde que entendí que el amor verdadero
24:17es demasiado valioso para dejarlo morir por orgullo o miedo. Mientras tanto, en la cocina
24:22de la casa grande, una escena más ligera está desarrollándose. Eva, la cocinera, está de pie con
24:29los brazos cruzados. Su expresión de desafío total mientras mira a Pepa. A su lado, Amadeo parece
24:35querer desaparecer. Y Francisco está sentado entre ambas mujeres, claramente incómodo con
24:41la situación. Tú lo que tienes que ir haciendo es buscarme un juez imparcial. Dice Eva con tono
24:46exigente. Francisco suspira. ¿Por qué no podría ser yo? Ay, sí, tú. Se burla Eva. Antes de acabar,
24:54ya le habrías dado el concurso a Pepa. Eso no es verdad, protesta Francisco, aunque sus mejillas
24:59enrojecen ligeramente. Pepa, que ha estado observando el intercambio con una mezcla de diversión
25:04y cansancio, interviene. Eva, el torneo de postres fue solo para pasar el rato. No tiene
25:09que convertirse en una guerra. No es solo un torneo, exclama Eva. Es una cuestión de honor
25:15profesional. Y no voy a permitir que una chiquilla recién llegada me humille en mi propia cocina.
25:20Amadeo pone una mano en el hombro de su esposa. Eva, cariño, quizás deberías... Tú cállate,
25:26le espeta a Eva. Tengo que ser yo siempre la que paga el pato de tus obsesiones. Por una vez,
25:30déjame ganar algo. Yo lo único que quiero es destrozar a esa muchacha, aunque sea lo último
25:35que haga en el mundo. Añade Eva, con una determinación que sería cómica si no fuera
25:40tan intensa. Pepa y Francisco intercambian una mirada. Hay algo en los ojos de Pepa. Algo
25:45triste que el torneo de postres no ha logrado disipar del todo. Porque sí, estos días de
25:50competición culinaria la han ayudado a distraerse del dolor por su hermana Luisa. Pero la preocupación
25:56sigue ahí, latente, amenazando con ahogarla en cualquier momento. Estos días, la verdad,
26:03me han resultado más distraídos gracias al torneo de postres, dice Pepa, con una sonrisa
26:07que no alcanza sus ojos. Bueno, de eso se trataba, ¿no? Dice Amadeo, tocando el hombro de Francisco.
26:14Pepa frunce el ceño. ¿Cómo que de eso se trataba? Un silencio incómodo cae sobre la cocina.
26:19Francisco se ruboriza más intensamente. Amadeo mira hacia el techo. Eva de repente encuentra
26:24muy interesante estudiar sus propias uñas. ¿Francisco? Insiste Pepa con voz más seria.
26:30¿De qué está hablando Amadeo? Francisco suspira profundamente. Está bien. La verdad
26:35es que el torneo de postres no fue solo por diversión. Lo organizamos, bueno, lo organicé
26:40yo principalmente, para distraerte. ¿Distraerme? De la situación de Luisa, admite Francisco.
26:47Sabía cuánto estabas sufriendo. Te veía cada día más apagada, más triste. Y pensé que
26:52si te daba algo en qué concentrarte, algo que te hiciera olvidar aunque fuera por unas
26:56horas, Pepa siente cómo las lágrimas comienzan a formarse en sus ojos. Pero no son lágrimas
27:01de dolor. Son lágrimas de gratitud, de asombro. Porque este hombre, este mayordomo torpe y
27:07dulce, que apenas conoce desde hace unos meses, se preocupó tanto por ella, que inventó
27:12toda una competición solo para hacerla sonreír.
27:15Francisco, susurra Pepa. Sé que fue tonto, continúa él rápidamente. Y sé que un torneo
27:21de postres no puede solucionar los problemas reales. Pero no sabía qué más hacer. No
27:26soportaba verte sufrir así. Eva, que ha estado observando el intercambio, suelta un
27:31bufido. ¿Y yo qué? ¿Fui solo un peón en tu pequeño plan romántico? No fue un plan romántico,
27:36protesta Francisco, aunque su cara dice otra cosa. Por supuesto que lo fue, dice Eva. Pero
27:42hay un brillo en sus ojos que sugiere que no está tan molesta como pretende. Pero supongo
27:47que puedo perdonarte. Después de todo, la competición me ha dado la oportunidad de demostrar
27:51mi superioridad culinaria. ¿Tu superioridad? Pepa arquea una ceja. ¿No fue mi plan el que
27:57ganó la primera ronda? Eso fue pura suerte. Dis y así, entre risas y protestas, la tensión
28:04en la cocina se disipa. Francisco mira a Pepa con una sonrisa tímida, y ella le devuelve
28:09la mirada con algo que podría ser el comienzo de algo más profundo. Pero en la sede de la
28:13Santa Hermandad, la situación es mucho más grave. El galeno ha terminado de examinar
28:19a Luisa, y su expresión es sombría cuando sale de la celda para hablar con Adriana y
28:23el capitán. Su condición es crítica, dice sin rodeos, deshidratación severa, desnutrición,
28:30principios de neumonía por las condiciones húmedas de la celda. Si no recibe tratamiento
28:34inmediato en un lugar adecuado, no creo que sobreviva más de unos días. Adriana siente
28:39cómo el mundo se derrumba a su alrededor. Tiene que hacer algo. No puede dejarla morir.
28:45Yo puedo estabilizarla temporalmente, dice el galeno, pero necesita estar en un lugar
28:49cálido, seco, con alimentación adecuada y cuidados constantes. Esta celda la matará
28:55antes que cualquier sentencia. Adriana se gira hacia el capitán con ojos suplicantes.
29:00Por favor, por favor, déjeme llevarla. La mantendré bajo vigilancia. Responderé con
29:05mi propia vida si es necesario, pero no la deje morir aquí. El capitán guarda silencio
29:09por un largo momento. Finalmente, suspira. Voy a necesitar garantías, dice. Y no de usted,
29:16doña Adriana. Necesito que alguien con autoridad real se responsabilice por esta prisionera.
29:20¿Qué tipo de autoridad? El duque de Valle Salvaje, responde el capitán. Si don José
29:26Luis Galvez de Aguirre está dispuesto a garantizar personalmente la custodia de esta
29:30mujer, consideraré su traslado. Adriana siente cómo la ironía de la situación la golpea
29:36como un puñetazo. José Luis, el hombre que orquestó todo este horror. El hombre que
29:41contrató a Tomás para incriminar a Luisa. El hombre cuyo orgullo y crueldad la trajeron
29:46a este punto. Ahora es él quien tiene el poder de salvarla. Iré a hablar con él,
29:51dice Adriana con determinación. Y le aseguro, capitán, que regresaré con su garantía.
29:57En la casa grande, la confrontación está a punto de estallar. Rafael está de pie frente
30:02a su padre en el despacho, su rostro tenso con una mezcla de frustración y súplica.
30:07Nadie duda de su palabra, padre, dice Rafael. Pero seguro que hay algo más que puede hacer
30:12por Luisa. José Luis lo mira con ojos que intentan parecer compasivos, pero que traicionan
30:17su verdadera naturaleza. Esa mujer está condenada, Rafael. La evidencia contra ella
30:22es abrumadora. ¿Evidencia? Rafael casi se ríe. ¿Qué evidencia? El testimonio de un ladrón
30:28que ya huyó del valle. Una talla supuestamente robada que nadie vio a Luisa tomar. ¿Es eso
30:34suficiente para condenar a una mujer inocente? José Luis se levanta de su silla y camina hacia
30:39la ventana. La culpa lo carcome por dentro, aunque nunca lo admitiría. Él sabe la verdad.
30:44Él sabe que Luisa es inocente porque él mismo orquestó todo el complot, pero admitirlo
30:49significaría destruirse a sí mismo. Hijo, entiendo que Alejo está sufriendo, dice José
30:55Luis sin girarse. Y créeme, eso me duele, pero hay límites a lo que puedo hacer. La Santa
31:00Hermandad tiene sus procedimientos, sus leyes. ¡Al diablo con las leyes! exclama Rafael.
31:05Usted es el duque de Valle Salvaje. Su palabra tiene más peso que cualquier ley. Si usted
31:12dice que Luisa es inocente, la liberarán. José Luis se gira lentamente. ¿Y qué base
31:18tendría yo para hacer tal afirmación? Es en ese momento cuando Alejo entra precipitadamente
31:22en el despacho. Su rostro está pálido, sus ojos enrojecidos por noches sin dormir. Su
31:27apariencia general, la de un hombre al borde del colapso.
31:30¡Padre! exclama Alejo. Adriana acaba de llegar. Dice que Luisa está muriendo. Que
31:36no sobrevivirá si no la sacan de esa celda. José Luis siente como algo se retuerce en
31:41su pecho. ¿Remordimiento? ¿Culpa? Sea lo que sea, es una sensación incómoda que no
31:46le gusta. ¿Qué va a hacer? pregunta Alejo con voz desesperada. José Luis mira a su hijo
31:51menor. Este hijo que siempre consideró débil, sensible, indigno del apellido Galvez. Este
31:56hijo que se atrevió a enamorarse de una criada, que renunció a su familia por amor, que eligió
32:02la verdad sobre la conveniencia. Y de repente, José Luis se da cuenta de algo que nunca había
32:07visto antes. Alejo es más fuerte que cualquiera de ellos. Su fuerza no está en el poder o
32:12la manipulación. Está en su capacidad de amar sin condiciones.
32:16Ayudar a Luisa, dice José Luis finalmente. La sorpresa en el rostro de Alejo es evidente.
32:21¿De verdad? Pero escúchame bien, continúa José Luis, su voz endureciéndose. Si voy
32:27a hacer esto, es a riesgo de poner en entredicho mi buen nombre y el de mi casa. Y eso tiene
32:31un precio. Un precio que solo tú puedes pagar. Alejo siente como el aire se enfría a su
32:36alrededor. Por supuesto, su padre nunca hace nada sin esperar algo a cambio.
32:41¿Qué precio? pregunta con voz tensa. José Luis se acerca a su hijo hasta quedar frente
32:45a frente. Quiero que vuelvas. Quiero que regreses a la casa grande. Que retomes tu lugar como
32:50mi hijo. Que actúes como el heredero que deberías ser. Pero yo ya no, no he terminado.
32:56Interrumpe José Luis. También quiero que abandones cualquier idea de casarte con esa
33:00mujer. Puedes mantenerla como, como una conocida si quieres. Pero jamás será tu esposa. Jamás
33:06llevará el apellido Galvez de Aguirre. Alejo siente como la rabia y la desesperación luchan
33:11dentro de él. Su padre le está pidiendo que elija. ¿La vida de Luisa? ¿O su amor por
33:15ella? ¿Qué clase de elección monstruosa es esa? Padre, usted no puede pedirme eso.
33:21Puedo y lo estoy haciendo. Dice José Luis con frialdad. La decisión es tuya, Alejo.
33:25La vida de Luisa o tus fantasías románticas. Elige. Rafael da un paso adelante. Padre,
33:31esto es cruel. No puede. Silencio, Rafael. Ordena a José Luis sin apartar la mirada de
33:37Alejo. Esta es una conversación entre tu hermano y yo. Alejo cierra los ojos. Piensa en Luisa,
33:42en su sonrisa, en la forma en que su risa ilumina cualquier habitación. Piensa en las promesas que
33:48le hizo, en los sueños que compartieron, en el futuro que planearon juntos. Y piensa en ella
33:53muriendo en una celda fría y oscura, abandonada y sola. No hay elección. Nunca la hubo realmente.
33:59Está bien, susurra Alejo con voz quebrada. Acepto sus condiciones. Y en ese momento,
34:05queridos espectadores, algo se rompe dentro de Alejo. Algo que quizás nunca podrá ser reparado.
34:10Porque aceptar las condiciones de su padre no es solo renunciar a un sueño. Es renunciar a una
34:16parte de sí mismo. Es traicionar todo lo que creyó, todo lo que defendió, todo por lo que
34:22luchó durante los últimos meses. ¿Recuerdan cuando Alejo renunció públicamente a su familia?
34:27¿Recuerdan cuando se paró frente a José Luis y le dijo que prefería vivir como un paria antes que
34:32seguir siendo parte de una casa corrupta? ¿Recuerdan la valentía con la que defendió su amor por Luisa?
34:38¿Una criada? ¿Una mujer sin título ni linaje? ¿Pero con un corazón más noble que todos los
34:44galves de Aguirre juntos? Pues bien, todo eso acaba de morir. Todo eso acaba de ser sacrificado en el
34:51altar de la desesperación. José Luis observa a su hijo con una satisfacción que apenas puede
34:56disimular. Ha ganado. Después de meses de humillación, de ver cómo Alejo lo desafiaba, de sentir cómo su
35:02autoridad era cuestionada, finalmente ha recuperado el control. Y lo ha hecho de la manera más cruel
35:08posible, usando el amor de Alejo como arma contra él mismo. Sabía que tomarías la decisión correcta,
35:14hijo, dice el duque con esa voz que gotea falsa amabilidad. Al final, la sangre siempre llama,
35:20el deber siempre prevalece. Alejo no responde, no puede responder. Tiene un nudo en la garganta tan
35:26apretado que apenas puede respirar. Las lágrimas amenazan con desbordarse, pero se obliga a
35:32contenerlas. No le dará a su padre la satisfacción de verlo llorar. Rafael, que ha presenciado toda la
35:38escena, siente cómo la rabia hierve en su interior. Quiere gritar, quiere golpear a su padre, quiere hacer
35:45algo, cualquier cosa, para deshacer esta injusticia. Pero sabe que cualquier intervención solo empeoraría
35:51las cosas para Alejo. Padre, dice Rafael con voz tensa, esto no está bien. Usted lo sabe. José Luis
35:59se gira hacia su hijo mayor con expresión impasible. Lo que está bien o mal no es asunto tuyo, Rafael.
36:04Este es un acuerdo entre Alejo y yo. Un acuerdo que beneficia a todos. ¿Beneficia a todos? Repite
36:10Rafael con incredulidad. ¿Cómo puede decir eso? Está destruyendo la vida de su propio hijo. Estoy
36:16salvando la vida de una mujer, corrige José Luis, y estoy recuperando a mi hijo. Si eso te parece
36:21destrucción, entonces no entiendes nada sobre lo que significa ser padre. Rafael abre la boca para
36:26responder, pero Alejo lo detiene con un gesto. Déjalo, hermano, dice Alejo con voz vacía. Ya está
36:32hecho. No hay vuelta atrás. Alejo, he dicho que lo dejes. El silencio que sigue es denso, cargado de
36:39emociones no expresadas, de palabras que nunca serán dichas. José Luis asiente con satisfacción y camina
36:45hacia la puerta. Voy a la Santa Hermandad ahora mismo, anuncia. Para cuando regrese, espero que tus
36:51cosas estén preparadas para el traslado, Alejo. Tu habitación en la casa grande te está esperando.
36:56Y la con esas palabras, el duque sale del despacho, dejando a sus dos hijos solos, en un océano de
37:01dolor y frustración. Rafael se acerca a Alejo y pone una mano en su hombro. Hermano, lo siento. Lo siento
37:06muchísimo. No lo sientas, responde Alejo. Hice lo que tenía que hacer. Luisa va a vivir. Eso es lo único que
37:14importa. Pero el precio... El precio es mi problema, no el tuyo. Alejo se levanta de la silla y camina hacia
37:21la ventana. Afuera, el sol de la tarde baña valle salvaje con una luz dorada que parece burlarse de
37:27su dolor. ¿Cómo puede el mundo seguir siendo hermoso cuando su corazón está hecho pedazos?
37:32¿Sabes qué es lo más irónico? Dice Alejo sin girarse. Padre cree que ha ganado. Cree que al
37:38obligarme a volver a la casa grande, al prohibirme casarme con Luisa, me ha derrotado, pero no entiende
37:44nada. ¿Qué quieres decir? Alejo se gira lentamente y hay algo en sus ojos, algo que no estaba ahí hace un
37:50momento. Una determinación fría, acerada, que Rafael nunca había visto en su hermano menor.
37:56Mi cuerpo estará en la casa grande, dice Alejo. Cumpliré con las formalidades. Asistiré a las
38:01cenas. Participaré en las reuniones. Haré todo lo que padre espera de un hijo obediente. Pero mi
38:06corazón, Rafael, mi corazón nunca dejará de pertenecerle a Luisa. Alejo, y algún día, continúa
38:13Alejo con voz que tiembla de emoción contenida. Algún día, cuando padre ya no esté, cuando su tiranía
38:19haya terminado, voy a casarme con ella. Voy a darle el apellido que merece, el hogar que merece,
38:25la vida que merece. Y ese día, ese día será mi victoria. Rafael siente cómo las lágrimas brotan de
38:32sus propios ojos. Porque en este momento, viendo a su hermano menor encontrar fuerza en medio de la
38:37devastación, se da cuenta de algo importante. Alejo es el más fuerte de todos ellos. Siempre lo ha sido.
38:43Te ayudaré, promete Rafael. En todo lo que pueda, te ayudaré. Padre no vivirá para siempre. Y cuando
38:50llegue el momento, cuando llegue el momento, asiente Alejo. Seremos libres, todos nosotros.
38:56Los dos hermanos se abrazan. Un abrazo que dice más que mil palabras. Un abrazo que sella una promesa,
39:01una alianza, una esperanza para el futuro. Pero mientras tanto, hay una mujer muriendo en una celda
39:07que necesita ser salvada. Y Alejo está dispuesto a pagar cualquier precio por ella. Cualquier precio.
39:14En ese mismo momento, en la casa pequeña, la noticia de lo que está sucediendo llega como un
39:20rayo. Adriana ha enviado un mensajero adelantándose al carruaje que traerá a Luisa. Mercedes, Matilde,
39:27Pepa y los demás están reunidos en el salón principal, esperando con ansiedad. ¿Estás segura de
39:33que la van a liberar? Pregunta Pepa por décima vez, sus manos retorciéndose nerviosamente.
39:38El mensajero fue claro, responde Mercedes. José Luis ha garantizado personalmente su traslado.
39:43Luisa vendrá aquí, a la casa pequeña, bajo arresto domiciliario. ¿Pero por qué? Insiste Pepa. ¿Por
39:50qué ese hombre, que siempre odió a mi hermana, de repente decide ayudarla? Es una pregunta que todos
39:55se hacen. Nadie entiende el cambio repentino de José Luis. Nadie sabe el precio terrible que Alejo ha
40:01pagado para conseguirlo. Matilde, que ha regresado del cementerio con el rostro aún marcado por la
40:06bofetada de Victoria, guarda silencio. Su mente está en otro lugar. Está pensando en Atanasio,
40:13en las palabras que compartieron, en el sueño de huir de valle salvaje que ahora parece más lejano
40:18que nunca. Sea cual sea la razón, dice Mercedes finalmente. Lo importante es que Luisa va a vivir.
40:24Eso es lo único que debe importarnos ahora. El sonido de cascos de caballos hace que todos se pongan
40:29de pie de un salto. A través de la ventana, pueden ver el carruaje acercándose por el camino
40:34principal. Y detrás del carruaje, galopando como si su vida dependiera de ello, viene Alejo. Pepa sale
40:41corriendo hacia la puerta, seguida por los demás. El carruaje se detiene frente a la casa. Y cuando la
40:46puerta se abre, todos contienen el aliento. Luisa está ahí, envuelta en mantas, su rostro pálido como
40:53la cera. Pero viva, viva. ¡Luisa! Grita Pepa lanzándose hacia el carruaje. ¡Hermana! Alejo desmonta de su
41:00caballo y corre hacia el carruaje. Con una ternura infinita, toma a Luisa en sus brazos, levantándola
41:05como si no pesara nada. Ya estás en casa, mi amor, susurra contra su cabello. Ya estás a salvo. Luisa
41:12abre los ojos lentamente. Cuando ve el rostro de Alejo, cuando siente sus brazos fuertes sosteniéndola,
41:17las lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas. Alejo, murmura con voz débil. Pensé, pensé que
41:24nunca más. La silencia él con un beso suave en la frente. No pienses en eso ahora. Solo piensa en
41:30recuperarte. Solo piensa en vivir. La llevan adentro, a la habitación que han preparado para
41:35ella. El fuego de la chimenea crepita alegremente. Las sábanas son suaves y limpias. Y por primera vez en
41:41lo que parecen siglos, Luisa siente algo parecido a la esperanza. Pero mientras todos se afanan al
41:47alrededor de ella, mientras el galeno la examina y Pepa le sostiene la mano, Alejo permanece en un
41:53rincón, observando. Y en sus ojos hay una mezcla de alivio y dolor que nadie más puede ver. Porque sí,
41:59ha salvado a Luisa. Pero ¿a qué costo? ¿A qué terrible, devastador costo? Mercedes se acerca a él
42:05discretamente. ¿Qué pasó? Pregunta en voz baja. ¿Qué tuviste que hacer para conseguir esto? Alejo la mira
42:11con ojos que han envejecido años en cuestión de horas. Lo que cualquier hombre haría por la mujer que ama.
42:16Responde. Todo. Y Mercedes, que ha vivido lo suficiente para reconocer el sacrificio cuando
42:21lo ve, asiente lentamente. No hace más preguntas. No necesita hacerlas. La respuesta está escrita en
42:28cada línea del rostro de Alejo, en cada sombra de sus ojos, en cada temblor de sus manos. El amor
42:34verdadero siempre tiene un precio. Y Alejo acaba de pagar el suyo. La sonrisa que cruza el rostro de José
42:41Luis es la sonrisa de un depredador que acaba de atrapar a su presa. Sabía que tomarías la decisión
42:46correcta, hijo. Dice palmeando el hombro de Alejo. Ahora mismo iré a la Santa Hermandad a garantizar
42:52el traslado de Luisa. Mientras tanto, puedes ir preparando tus cosas para mudarte de regreso a la
42:57casa grande. Cuando José Luis sale del despacho, Alejo se desploma en una silla. Rafael se acerca a él
43:03con expresión de horror. Alejo, no puedes hacer esto. No puedes dejar que padre te manipule así.
43:09No tengo opción. Responde Alejo con voz vacía. Si no acepto, Luisa muere. Y no puedo vivir en un
43:15mundo donde ella no existe. Aunque eso signifique renunciar a todo lo demás. Pero Luisa no querría
43:21esto. No querría que sacrificaras tu felicidad por ella. Alejo levanta la mirada hacia su hermano.
43:27Mi felicidad es Luisa, Rafael. Y si el precio de que ella viva es que nunca pueda llamarla
43:32a mi esposa. Entonces pagaré ese precio. Lo pagaré mil veces, si es necesario.
43:38En la celda de la Santa Hermandad, Luisa ha recuperado algo de conciencia. Adriana está a su
43:44lado, sosteniendo su mano mientras el galeno le administra líquidos a través de pequeños sorbos
43:50de un caldo nutritivo. Tienes que beber, insiste Adriana. Sé que te cuesta, pero cada gota cuenta.
43:56Luisa obedece débilmente, sintiendo cómo el líquido caliente baja por su garganta reseca.
44:02Es una sensación extraña, casi dolorosa después de tantos días sin alimentarse. ¿Por qué? Susurra
44:08Luisa entre sorbos. ¿Por qué estás haciendo todo esto por mí? ¿Por qué eres mi amiga? Responde
44:14Adriana simplemente. Porque te debo más de lo que nunca podré pagar. Porque en los momentos más
44:19oscuros de mi vida, tú estuviste ahí para mí. ¿Cómo podría abandonarte ahora? Las lágrimas comienzan a
44:25rodar por las mejillas de Luisa. Pero yo, yo he traído tanta vergüenza. Mi pasado, tu pasado no te
44:32define, dice Adriana con firmeza. Lo que hiciste cuando eras joven, lo que tuviste que hacer para
44:37sobrevivir, no cambia la mujer en la que te convertiste. Eres buena, Luisa. Eres noble y leal
44:44y valiente. Y voy a luchar por ti hasta mi último aliento. En ese momento, se escucha un alboroto en
44:50el pasillo. Voces gritando. Pasos acelerados. Y entonces, la puerta de la celda se abre y José
44:57Luis Galvez de Aguirre entra, seguido por el capitán Escobedo. Adriana se pone de pie inmediatamente,
45:02su cuerpo tenso como un arco. Don José Luis, dice con voz que no oculta su desconfianza. ¿A qué debemos
45:09el honor? José Luis mira a Luisa tendida en el suelo de la celda, su cuerpo frágil envuelto en
45:14mantas que Adriana trajo. Y por un momento, solo un momento, algo parecido al remordimiento cruza su
45:20rostro. He hablado con el capitán, dice José Luis. He acordado garantizar personalmente la custodia de
45:26esta mujer. Será trasladada a la casa pequeña, donde podrá recibir atención médica adecuada.
45:31Adriana no puede creer lo que escucha. De verdad, de verdad, confirma el capitán. Don José Luis ha asumido
45:38toda responsabilidad. Luisa San Juan será puesta bajo arresto domiciliario hasta que su caso sea
45:43resuelto. Luisa mira a José Luis con ojos llenos de confusión. Este es el hombre que la odia, el
45:49hombre que siempre la consideró indigna de su hijo. ¿Por qué la está salvando? ¿Por qué? Susurra Luisa.
45:54José Luis la mira fijamente. Porque mi hijo me lo pide. Y porque hay límites, incluso para mí,
46:00de hasta dónde estoy dispuesto a llegar. Es una respuesta ambigua, pero Adriana no tiene tiempo
46:05para analizarla. Lo importante es que Luisa va a salir de esta celda. Va a vivir. Preparen el
46:11carruaje, ordena José Luis al capitán. Y asegúrense de que tenga mantas suficientes. No quiero que muera
46:17camino a casa después de todo el esfuerzo que me ha costado sacarla. Mientras los guardias preparan
46:22el traslado, Adriana se acerca a José Luis. No sé por qué lo ha hecho, dice en voz baja. Pero le
46:28agradezco. De verdad. José Luis la mira con una expresión indescifrable. No me agradezca todavía,
46:33doña Adriana. Esta historia está lejos de terminar. Hicks. Y mientras Luisa es trasladada
46:39hacia la libertad, en la Casa Grande, Bárbara ha tomado una decisión. Las palabras de Pedrito
46:44siguen resonando en su cabeza. Tienes que darle la oportunidad de explicarse. El amor verdadero
46:49es demasiado valioso para dejarlo morir por orgullo o miedo. Bárbara camina por los pasillos de la Casa
46:55Grande, buscando a Leonardo. Su corazón late con fuerza. Sus manos tiemblan, pero su determinación
47:01es firme. Ya ha pasado demasiado tiempo huyendo del dolor. Es hora de enfrentarlo. Lo encuentra en
47:06la biblioteca, solo, mirando por la ventana con expresión melancólica. Cuando escucha sus pasos,
47:12se gira. Y la sorpresa en su rostro es evidente. Bárbara susurra su nombre como si fuera una oración.
47:19Tenemos que hablar, dice ella, cerrando la puerta detrás de sí. Sí, asiente Leonardo. Sí, tenemos que hablar.
47:26Pero antes, déjame decirte, no, interrumpe Bárbara. Déjame hablar a mí primero. He pasado semanas
47:32huyendo de ti, de esta conversación, de mis propios sentimientos. Y estoy cansada. Estoy tan cansada de
47:39tener miedo. Leonardo guarda silencio, dejándola hablar. Cuando descubrí lo del beso con Irene,
47:44continúa Bárbara, sentí que mi mundo se derrumbaba. Me sentí traicionada, humillada, destrozada. Pensé que
47:51todo lo que habíamos compartido era una mentira. No era una mentira, dice Leonardo, dando un paso
47:57hacia ella. Nunca fue una mentira. Lo sé, dice Bárbara, y hay lágrimas en sus ojos. Ahora lo sé. Pero en ese
48:04momento, el dolor era tan intenso que no podía ver nada más. No podía pensar. No podía razonar. Solo podía
48:10huir. Bárbara, lo que pasó con Irene, fue un error. Completa ella. Un momento de debilidad, de soledad.
48:17Lo entiendo. No lo apruebo. Pero lo entiendo. Porque todos somos humanos. Todos cometemos errores.
48:24Leonardo la mira con ojos llenos de esperanza. Eso significa... Eso significa que quiero intentarlo
48:29de nuevo, dice Bárbara. Quiero que me cuentes todo, sin mentiras, sin secretos. Quiero saber
48:35exactamente qué pasó durante ese viaje. Y después, quiero que encontremos la manera de seguir adelante,
48:41juntos. Leonardo cruza la distancia que los separa, y toma las manos de Bárbara entre las suyas. Te lo
48:46contaré todo. Promete. Cada momento. Cada pensamiento. Cada sensación. Y te juro, Bárbara. Te juro por todo
48:53lo que es sagrado. Que mi corazón nunca dejó de pertenecerte. Ni siquiera por un segundo. Y entonces,
48:58por primera vez en semanas, Bárbara sonríe. Es una sonrisa pequeña. Frágil, pero real. Entonces
49:05empieza a contar. Dice, tenemos mucho de qué hablar. Y mientras una pareja comienza a sanar en la casa
49:11pequeña, otra está a punto de enfrentar su mayor desafío. Luisa ha llegado. El carruaje la ha traído
49:18envuelta en mantas. Débil, pero viva. Alejo corre a su encuentro. Su rostro, una mezcla de alivio y
49:23angustia. Luisa. Exclama tomándola en sus brazos con cuidado infinito. Gracias a Dios. Gracias a Dios.
49:31Alejo. Susurra ella contra su pecho. Pensé, pensé que nunca volvería a verte. Estoy aquí. Dice él con
49:38voz quebrada. Y no voy a dejarte. Nunca. Pase lo que pase. Pero incluso mientras pronuncia esas palabras,
49:44Alejo sabe que hay algo que no está diciendo. El precio que pagó por la libertad de Luisa. La
49:49promesa que le hizo a su padre. El futuro que acaba de sacrificar. La llevan a una habitación cálida,
49:55con una chimenea encendida y una cama con sábanas limpias. El galeno que la acompaña comienza
50:00inmediatamente a atenderla, administrándole medicinas y asegurándose de que está estable. Adriana entra en
50:06la habitación poco después, con Pepa a su lado. Cuando Pepa ve a su hermana, las lágrimas brotan
50:12inmediatamente. ¡Luisa! Solloza Pepa corriendo hacia ella. Pensé que te había perdido. Estoy
50:18aquí, hermanita. Dice Luisa, con voz débil pero llena de amor. Estoy aquí. Las dos hermanas se
50:23abrazan, sus lágrimas mezclandos, su dolor compartido transformándose lentamente en alivio.
50:29Alejo observa la escena desde un rincón de la habitación. Sabe que debería estar feliz. Luisa
50:34está viva. Está a salvo. Pero no puede evitar pensar en lo que le espera. El regreso a la casa grande.
50:40La vida bajo el yugo de su padre. La renuncia a sus sueños de una vida con la mujer que ama.
50:45Rafael se acerca a él y pone una mano en su hombro. Lo hiciste bien, hermano. Dice en voz baja.
50:51Salvaste su vida, pero perdí nuestro futuro. Responde Alejo con amargura. No lo has perdido.
50:57Dice Rafael. Lo has pospuesto. Padre no vivirá para siempre. Y cuando ya no esté, serás libre de
51:02tomar las decisiones que quieras. Alejo mira a su hermano mayor con una mezcla de esperanza y
51:07escepticismo. ¿Y mientras tanto? Mientras tanto, dice Rafael, la amas desde la distancia. La proteges
51:13desde las sombras. Y nunca, nunca dejas de luchar por lo que crees. Es un consuelo pequeño, pero es
51:20algo. Y por ahora, mientras mira a Luisa recuperarse lentamente en esa cama cálida, rodeada de las
51:26personas que la aman, Alejo decide que es suficiente. En la casa grande, la noche ha caído sobre Valle
51:32salvaje. José Luis está en su despacho, bebiendo brandy y mirando el fuego de la chimenea. Ha sido
51:37un día largo, lleno de decisiones difíciles y manipulaciones calculadas. Ha conseguido lo que
51:43quería. El regreso de Alejo. El control sobre su hijo rebelde. Pero hay algo que no lo deja tranquilo.
51:49Victoria entra sin tocar. Su vestido negro ondeando detrás de ella como una sombra. He oído lo que
51:54hiciste. Dice sentándose frente a él. Liberaste a la criada. No la liberé. Corrige José Luis. La
52:01trasladea a resto domiciliario. Sigue siendo una prisionera. ¿Y el precio? Alejo volverá a casa.
52:07Renunciará a sus ideas de casarse con ella. Victoria sonríe con satisfacción. Bien jugado,
52:12José Luis. Muy bien jugado. Pero el duque no devuelve la sonrisa. Hay algo en sus ojos. Algo
52:18oscuro y perturbado. Victoria dice después de un largo silencio. A veces me pregunto si nos hemos
52:24convertido en monstruos. Victoria lo mira con sorpresa. ¿De qué hablas? De todo. De los complots. Las
52:30manipulaciones. Los crímenes. Hoy vi a esa mujer. Luisa. Tendida en el suelo de una celda. Muriendo
52:36por algo que yo provoqué. Y me pregunté. ¿Cuándo dejé de ser un hombre? Y me convertí en esto. Es un
52:42momento raro de vulnerabilidad para José Luis. Y Victoria no sabe cómo manejarlo. Durante tantos
52:47años, él ha sido su roca. Su cómplice. Su igual en la búsqueda del poder. Verlo dudar es desconcertante.
52:54Hicimos lo que teníamos que hacer para proteger a nuestra familia. Dice Victoria con firmeza. Para
53:00proteger nuestro legado. ¿Y a qué costo? Pregunta José Luis. Julio está muerto. Gaspar está muerto.
53:06Alejo me odia. Rafael apenas me tolera. ¿Qué legado estamos protegiendo si hemos destruido a
53:12todos los que deberían heredarlo? Victoria se levanta y camina hacia él, poniendo una mano en
53:16su hombro. Todavía queda tiempo. Dice. Todavía podemos arreglar las cosas. El bebé que Adriana lleva en su
53:22vientre, el heredero de Julio, será un nuevo comienzo para esta familia. José Luis asiente
53:27lentamente, aferrándose a esa esperanza. No sabe, por supuesto, que ese bebé no es de Julio. No sabe
53:33que la gran mentira de Adriana y Rafael está destinada a explotar eventualmente. Pero por ahora,
53:39la ilusión de un futuro mejor es suficiente para mantenerlo en pie. Y mientras tanto, en las sombras
53:46de Valle Salvaje, Damaso observa. El primer esposo de Victoria, el hombre que regresó de la muerte
53:52para reclamar venganza, está de pie en un balcón de la casa pequeña, mirando hacia la casa grande a
53:58lo lejos. Mercedes se acerca a él con dos copas de vino. Ha sido un día interesante, dice ella
54:03entregándole una copa. Muy interesante, asiente Damaso. José Luis liberó a la criada. Victoria está
54:09cada vez más nerviosa. Y las alianzas en el valle se están reconfigurando. ¿Y usted? Pregunta Mercedes.
54:16¿Cuál es su siguiente movimiento? Damaso sonríe con una expresión que helaría la sangre de cualquiera
54:21que la viera. Mi siguiente movimiento, dice, es revelar la verdad. Toda la verdad. Sobre Victoria,
54:28sobre José Luis, sobre todos los crímenes que han cometido. Incluyendo el asesinato de Pilara,
54:34Damaso asiente. Incluyendo eso, Victoria pensó que podía matarme, dejarme por muerto y
54:39seguir con su vida como si nada hubiera pasado. Pero estaba equivocada. Y ahora, va a pagar por
54:44todo lo que hizo. Mercedes lo mira con una mezcla de admiración y cautela. Damaso es un aliado poderoso,
54:50pero también es peligroso. Un hombre movido por la venganza puede ser impredecible. Espero que sepa
54:56lo que estás haciendo, dice Mercedes. Siempre lo sé, responde Damaso levantando su copa. Por la justicia,
55:03por la venganza, por el fin del reinado de terror de los Galvez de Aguirre. Mercedes levanta su propia copa
55:09y brinda con él. El vino brilla como sangre bajo la luz de la luna. Y ahí lo tienen, queridos
55:15espectadores. Qué capítulo tan devastador, tan lleno de emociones encontradas, tan cargado de
55:21momentos que nos dejaron sin aliento. Luisa ha sido salvada de las garras de la muerte,
55:26pero el precio fue terrible. Alejo sacrificó su futuro, su amor, su libertad. Todo para salvar a
55:33la mujer que ama. Pueden creer la crueldad de José Luis, chantajeando a su propio hijo en el
55:38momento de mayor desesperación. Victoria mostró su lado más despiadado al arrastrar a Matilde a la
55:43tumba de Gaspar, amenazándola y golpeándola. Pero Matilde no se quedó callada. Por primera vez,
55:49se defendió. Habló con valentía. ¿Será este el comienzo de su rebelión? E Irene, Dios mío,
55:55la confesión de Irene. Declarar su amor a Leonardo sabiendo que él ama a Bárbara. ¿Qué les pareció ese
56:01momento de vulnerabilidad total? ¿Sienten pena por ella? ¿O creen que debería haber guardado silencio? Y hablando
56:07de Bárbara, finalmente decidió darle una oportunidad a Leonardo. Las sabias palabras del pequeño Pedrito
56:13la hicieron recapacitar. ¿Creen que podrán superar el pasado y encontrar la felicidad juntos? José Luis
56:20tuvo un momento de reflexión, cuestionando si se ha convertido en un monstruo. ¿Será el comienzo de
56:25una redención verdadera? ¿O solo una pausa temporal antes de volver a sus viejas costumbres? Y no olvidemos
56:31a Damaso. Ese fantasma vengador que acecha en las sombras ha prometido revelar toda la verdad
56:37sobre Victoria y José Luis. ¿Cuándo cumplirá esa promesa? ¿Qué secretos saldrán a la luz? Déjenme
56:43saber en los comentarios qué fue lo que más los impactó de este capítulo. ¿Qué escena los hizo
56:48llorar? ¿Qué momento los llenó de rabia? ¿Qué revelación no vieron venir? ¿Del 0 al 10? ¿Qué
56:54calificación le darían a José Luis después de su chantaje a Alejo? ¿Y a Victoria después de cómo
56:59trató a Matilde? ¿Creen que estos villanos algún día recibirán su merecido? ¿Qué pasará con Luisa
57:05ahora que está en la casa pequeña? ¿Podrá recuperarse físicamente y emocionalmente después
57:10de todo lo que sufrió? ¿Y qué hará Alejo cuando tenga que vivir en la casa grande, separado de la
57:16mujer que ama? Quiero leer todas sus teorías sobre lo que viene, porque créanme cuando les digo que
57:22este es solo el comienzo. Con Damaso preparando su venganza, con los secretos de Victoria a punto de
57:28salir a la luz, con Matilde y Atanasio planeando su escape y con tantas relaciones al borde del
57:33precipicio, lo mejor de Valle Salvaje está por venir. No olviden darle like a este vídeo si les
57:39gustó el resumen, suscribirse al canal para no perderse ningún capítulo y activar la campanita
57:44para recibir notificaciones cada vez que subamos contenido nuevo. ¿Creen que el sacrificio de Alejo
57:50valió la pena? ¿Creen que Luisa querrá que él renuncie a todo por ella? ¿O será que cuando descubra el
57:56precio que pagó lo rechazará para que pueda ser libre? Déjenlo todo en los comentarios. Quiero
58:01saber qué piensan de cada momento, cada revelación, cada lágrima derramada en este capítulo explosivo
58:07de Valle Salvaje. Nos vemos en el próximo episodio, donde Irene confesará a Bárbara que besó a Leonardo.
58:14¿Cómo reaccionará la Salcedo? ¿Perdonará a su amiga o la relación entre ellas quedará destruida
58:19para siempre? Hasta la próxima, queridos espectadores. Y recuerden, en Valle Salvaje,
58:24cuando crees que has visto lo peor, siempre hay algo más oscuro esperando en la sombra.
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