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😡 En el Capítulo 268 de Valle Salvaje, la tensión sube al máximo: Tomás chantajea a Luisa, usando su pasado y sus secretos para obligarla a colaborar en un plan oscuro.

Luisa, atrapada entre el miedo y la vergüenza, debe decidir si cede a la presión o enfrenta las consecuencias.
Mercedes y Adriana perciben su angustia, mientras Rafael busca la verdad detrás de estas manipulaciones.
Victoria, siempre atenta, podría aprovechar el chantaje para sus propios fines.

⚠️ ¿Será capaz Luisa de resistirse al chantaje de Tomás o terminará cayendo en su trampa?
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Transcripción
00:00El capítulo 260 y 8 de Valle Salvaje muestra la tensión en su punto más alto.
00:08Adriana desafía a José Luis al aceptar el pacto con condiciones, exponiendo su ambición desmedida
00:14y revelando la grieta entre el poder y la justicia. Bárbara, resignada, anuncia el final de su amor
00:21con Leonardo, mientras Irene se convierte en el inesperado sostén de la pareja, dispuesta a
00:27sacrificarlo todo por la felicidad de los demás. En paralelo, la amenaza contra Martín y Matilde se
00:34intensifica. Isabel, presionada por Victoria, se tambalea entre la lealtad y el miedo. Mientras
00:42Eva interviene con valentía para proteger al joven, el secreto de los hermanos se mantiene, pero la sombra
00:50de la revelación es cada vez más cercana. La desaparición de Ana abre un nuevo frente. Rafael,
00:59convencido de la culpabilidad de Úrsula, la enfrenta directamente, sin temor a sus amenazas. El eco del
01:06crimen de Julio resuena con más fuerza, dejando claro que la justicia está cada vez más cerca de
01:13alcanzarla. El arco culminante llega con Tomás y Luisa. Tras días de chantaje y dolor, ella decide
01:21tenderle una trampa, fingiendo aceptar su plan para robar en la casa grande. Con astucia, logra exponerlo
01:28públicamente, liberándose de la opresión de su pasado y recuperando su dignidad. Tomás queda
01:35desenmascarado y Luisa se levanta como símbolo de fortaleza. Este episodio retrata con crudeza como
01:43las intrigas, los secretos y las ambiciones amenazan con destruir el valle, pero también como la
01:49resistencia, el amor y la valentía abren camino a la esperanza. Cada personaje, atrapado en su propio
01:57dilema, debe decidir entre ceder a la oscuridad o luchar por la verdad. En la casa pequeña, la
02:05tensión se respiraba en cada rincón. Tomás había vuelto a irrumpir con sus amenazas, usando el pasado
02:12de Luisa como arma para obligarla a ceder. Tras la visita guiada por la casa grande con don Atanasio,
02:20había descubierto una talla antigua, una escultura de valor incalculable. Desde entonces, ¿no dejaba de
02:28insistir en que Luisa debía ayudarle a robarla? Con esa pieza, podremos cambiar nuestras vidas.
02:34Le decía con voz persuasiva, mientras la rodeaba como un depredador. Tendremos dinero para irnos
02:42lejos, empezar de nuevo. No te resistas, Luisa. Yo sé quién eres realmente. ¿No fiñas pura ahora?
02:53Ella apretaba los labios, tratando de contener la furia y el miedo. No quiero volver a esa vida.
03:00Lo que hice en el pasado fue un error y lo he pagado con creces. No me arrastrarás otra vez al
03:09fango. Pero Tomás, con una sonrisa torcida, acercó su rostro al de ella. Si no me ayudas,
03:17se lo contaré a todos. Diré que no eras solo mi cómplice, sino quien planeaba los robos.
03:23¿Quieres que Alejo lo sepa? ¿Quieres que tu sobrino te mire como una ladrona? Las palabras le
03:31cayeron como una losa. Luisa sintió que la respiración se le cortaba. Era consciente de
03:38que Tomás tenía poder sobre ella, no por su fuerza, sino por el peso de la verdad que guardaba en sus
03:45manos. Esa misma tarde, el chantaje se volvió aún más cruel. Tomás buscó a Pepa y, sin miramientos,
03:54le reveló que Luisa había sido ladrona en el pasado. Tu hermana no es la santa que crees,
04:01le soltó con veneno en la voz. Ella también robaba, planeaba los golpes conmigo. ¿De verdad
04:07crees que está limpia? Pepa, horrorizada, se quedó sin palabras. Cuando luego se encontró con Luisa,
04:15la enfrentó con lágrimas en los ojos. ¿Es cierto lo que dice? ¿De verdad fuiste cómplice?
04:23Luisa se quebró, abrazó a su hermana y, entre sollozos, confesó la verdad. Sí, Pepa,
04:31es cierto. Yo planeaba y él ejecutaba. Era joven, desesperada. No quería que nadie lo supiera. Menos
04:41aún, alejo. No quiero que me juzguen, por lo que ya dejé atrás. Pepa, aunque herida por la confesión,
04:50tomó su mano con fuerza. Hermana, nadie es perfecto. Te equivocaste, pero también cambiaste. No dejes que
05:00Tomás te destruya con lo que ya pasó. Mientras tanto, alejo, ajeno a la magnitud de los chantajes,
05:08percibía que algo se interponía entre él y Luisa. La notaba distante, esquiva, como si escondiera un
05:15secreto que no podía compartir. Su rabia contra Tomás crecía cada día. No entiendo por qué lo
05:23defiendes, tía. Ese hombre es veneno, le gritó en una de sus discusiones. Luisa, desbordada por la
05:32presión, terminó acusándolo de celos infantiles, lo que solo aumentó la brecha entre ellos. Tomás,
05:40por su parte, se frotaba las manos. Creía tener a Luisa atrapada, convencido de que pronto cedería.
05:48No podrás resistir mucho más, murmuraba para sí. La codicia y el miedo siempre vencen. Pero Luisa,
05:58aunque hundida en la desesperación, comenzó a recuperar fuerzas. Comprendió que si no enfrentaba
06:04a Tomás, él seguiría exigiendo más, siempre más, hasta destruirla por completo. Por primera vez,
06:12se planteó tenderle una trampa, usar su arrogancia contra él. En silencio, comenzó a planear cómo
06:19revertir la situación. Sabía que debía actuar con inteligencia. Fingiría aceptar sus condiciones,
06:26escucharía sus planes con atención y, llegado el momento, lo expondría ante todos. No sería fácil,
06:34pero era la única salida. Mientras caminaba sola por el patio al anochecer,
06:39Luisa levantó la vista hacia el cielo. Señor, dame fuerza. ¿No dejaré que este hombre me robe
06:48lo que he construido? ¿No dejaré que destruya a Alejo ni a Pepa? ¿Esta vez seré yo quien lo haga
06:54caer? Luisa aguardó con el corazón encogido, pero con la determinación firme, había tomado la decisión
07:03de no ceder jamás al chantaje de Tomás y de tenderle una trampa que lo dejara al descubierto?
07:10Fingió rendirse, con un gesto cansado y una voz apagada. Cuando él volvió a buscarla,
07:17«Está bien», murmuró, «dime qué planeas exactamente con la talla. Si voy a ayudarte,
07:25necesito saberlo todo». Los ojos de Tomás brillaron de satisfacción.
07:30«Sabía que acabarías entrando en razón», respondió con arrogancia. Se sentó frente a ella,
07:38describiendo con detalle cómo pensaba sacar la escultura de la casa grande, qué pasillo usar,
07:43a qué criado sobornaría y dónde planeaba venderla. Luisa lo escuchó con calma, asintiendo en silencio,
07:51como si realmente estuviera de acuerdo. Por dentro, cada palabra confirmaba lo que ya intuía.
07:58Tomás jamás había cambiado. Seguía siendo el mismo ladrón de siempre. En cuanto él terminó de
08:06exponer su plan, Luisa lo miró a los ojos y sonrió con una serenidad que lo desconcertó.
08:14«Perfecto. Entonces, cuando llegue el momento, sabrás que cuentas conmigo». Tomás, confiado,
08:21no percibió el doble filo de sus palabras. Más tarde, Luisa buscó a Pepa en secreto. Le contó que
08:30había decidido aparentar su misión para atrapar a Tomás en su propia mentira. «No puedo seguir
08:37huyendo de mi pasado. Es hora de enfrentarlo y demostrar que él no tiene poder sobre mí».
08:43Pepa, aunque temerosa, aceptó apoyarla. «Ten cuidado, hermana. Ese hombre es peligroso. Pero
08:53si es la única manera de librarnos de él, estoy contigo». El plan comenzó a tomar forma.
09:01Luisa sabía que debía elegir el momento preciso para exponer a Tomás delante de todos. Para que no
09:08pudiera retractarse ni acusarla sin hundirse él mismo, fingiría interés, pediría detalles hasta
09:16que no hubiera marcha atrás. En paralelo, Tomás se regodeaba en su victoria. Paseaba por la casa
09:24pequeña con aire triunfal, convencido de que pronto tendría en sus manos la riqueza que tanto ansiaba.
09:32Llegó incluso a insinuarle a Alejo que Luisa ya no era tan intachable como él creía.
09:38Alimentando la desconfianza y el dolor en el muchacho, Alejo, herido y enfurecido,
09:45se alejó más de su tía, incapaz de comprender lo que estaba ocurriendo. La oportunidad llegó una
09:52tarde, cuando Tomás se reunió con Luisa en la cocina. Creía que estaban solos, pero varios
09:59habitantes de la casa pequeña, avisados discretamente por Luisa, se encontraban cerca, atentos a la
10:06conversación. Con un tono conspirador, Tomás volvió a detallar cómo entrarían a la casa grande y cómo
10:12venderían la talla. Ganaremos una fortuna, Luisa. Nadie podrá detenernos. Esta vez, ella no lo
10:21interrumpió. Lo dejó hablar. Lo dejó incriminarse con cada palabra. Cuando terminó, Luisa alzó la voz
10:31deliberadamente. Así que era eso lo que pretendías, robar en la casa grande, aprovechándote de mí,
10:38de mi pasado y de mi miedo. El silencio se rompió cuando Pepa, Francisco y otros más entraron en la
10:45sala, testigos de todo. El rostro de Tomás se desfiguró de sorpresa. Intentó retractarse,
10:54pero ya era tarde. ¿Todos habían escuchado lo suficiente? Mentira, ella también quería,
11:02balbuceó, señalando a Luisa. Pero esta vez nadie le creyó. Mercedes, que acababa de entrar,
11:11lo observó con ojos de acero. Y abajo está Tomás. ¿Has usado la debilidad de los demás para
11:18manipularlos? ¿Se acabó tu juego? Acorralado, Tomás comprendió que había caído en la trampa de
11:25Luisa. La mujer que había considerado su presa se había convertido en su verdugo. Su plan, que creía
11:33perfecto, se desmoronaba delante de todos. Luisa, con el corazón acelerado, sintió por fin que
11:40recuperaba el control de su vida. Había enfrentado su pasado, había vencido al miedo y había demostrado
11:48que la verdad podía ser usada para liberar, no para destruir. Miró a Tomás con una mezcla de
11:55lástima y firmeza. Nunca más volverás a tener poder sobre mí. La tensión en la casa grande era cada
12:03vez más insoportable. Adriana había mantenido en secreto durante días la propuesta del duque José
12:10Luis, pero sabía que había llegado la hora de definir su postura. El trato era claro, devolver
12:18las tierras y perdonar la deuda a cambio de la libertad de amar a Rafael. Sin embargo, en el fondo
12:25intuía que aceptar sin condiciones sería un error imperdonable. Mercedes le había aconsejado no ceder
12:33completamente y, con esa advertencia en mente, Adriana se presentó en el despacho del duque.
12:40José Luis la recibió con esa sonrisa altiva que siempre lo caracterizaba, como si estuviera convencido
12:47de que la joven ya se había rendido a su juego. Adriana, me alegra verte. Supongo que vienes a ratificar
12:56lo que ya habíamos conversado. Es lo más razonable para ti y para tu familia. Ella se sentó frente a él
13:04con la mirada fija, sin apartarse un instante. He tomado una decisión. Estoy dispuesta a aceptar el
13:13pacto. Devolveré las tierras y renunciaré a reclamar la deuda. José Luis se inclinó hacia adelante,
13:20complacido. Pero antes de que pudiera responder, Adriana añadió. A cambio, exijo que Irene quede
13:29libre de su compromiso con Leonardo. El semblante del duque cambió de inmediato. Su expresión pasó
13:37de la satisfacción a la incredulidad y, finalmente, a la furia contenida. ¿Cómo te atreves a pedirme eso?
13:45Ese compromiso es lo que asegura mi entrada al consejo real. ¿No tengo por qué sacrificar mi
13:52futuro por un capricho tuyo? Adriana no se inmutó. No es un capricho. Es la felicidad de tu hija. Irene no
14:03ama a Leonardo. Y Bárbara está siendo destrozada por este enlace impuesto. Si quieres mis tierras,
14:10paga el precio de la libertad de tus hijas. José Luis golpeó la mesa con fuerza, haciendo temblar
14:17los papeles. Eres insolente. ¿Crees que voy a arruinar mi oportunidad de ser consejero del rey
14:25Carlos I por una simpleza sentimental? La corte me espera, Adriana. Y no voy a dejar que nadie,
14:32ni siquiera tú me lo arrebate. El silencio que siguió fue pesado como plomo. Adriana lo sostuvo
14:41con la mirada firme, consciente de que estaba jugando una carta peligrosa. Entonces no tendrás
14:49nada. Sin mi consentimiento, tus sueños se quedarán en palabras. Puedes arriesgarte a desafiarme,
14:57pero recuerda que sin tierras y sin mi silencio, tu ambición podría convertirse en tu ruina. La
15:04furia de José Luis era evidente, pero también lo era su dilema. Su codicia lo empujaba hacia la
15:11corte, mientras que la amenaza de Adriana le mostraba el riesgo de perderlo todo. Intentó
15:18recuperar el control, levantándose con gesto solemne. Eres audaz, pero no olvides que estás en mis manos.
15:26Si me enfrentas, pagarás las consecuencias. Adriana se levantó también, con la frente en
15:34alto. No soy yo quien está en tus manos, Duque. Eres tú quien depende de mí. No lo olvides. Sin
15:44añadir nada más, salió del despacho, dejando tras de sí un aire enrarecido. Mercedes la esperaba en el
15:52pasillo. Al ver el brillo desafiante en los ojos de Adriana, comprendió que la joven había seguido su
15:59consejo. Le pusiste condiciones, ¿verdad? murmuró. Adriana asintió, aunque sabía que la batalla apenas
16:08comenzaba. No pienso regalarle lo que es nuestro. Si quiere jugar con la felicidad de Irene y Bárbara,
16:16tendrá que pagar el precio. Mientras tanto, José Luis permaneció solo, recorriendo el despacho como
16:24un animal enjaulado. Su mente no paraba de calcular posibilidades. Tierras, deudas, el consejo real,
16:32el compromiso de Irene. Todo era una balanza desequilibrada que lo volvía loco. Nadie desafía
16:39al duque de esta manera. Murmuró entre dientes, aunque en el fondo reconocía que Adriana había
16:46logrado arrinconarlo. Esa noche, Adriana se encerró en su habitación. Se arrodilló frente a la cruz y
16:54rezó en silencio, pidiendo fortaleza. Sabía que había encendido la mecha de un conflicto que podía
17:01estallar en cualquier momento, pero también que había hecho lo correcto. Por primera vez en mucho tiempo,
17:09sentía que estaba luchando no solo por sí misma, sino por sus hermanas. Bárbara despertó con un
17:16nudo en el estómago. El recuerdo del compromiso público entre Leonardo e Irene seguía atormentándola
17:23como un martillazo constante. No importaba cuánto intentara distraerse con las labores de la casa
17:29pequeña, su corazón volvía una y otra vez a la misma herida. El hombre que amaba estaba destinado
17:37a otra y no había nada que ella pudiera hacer para evitarlo. Adriana, que conocía bien el sufrimiento
17:45de su hermana, se acercó a ella con ternura, la encontró sentada junto a la ventana, con la mirada
17:52perdida en el horizonte. Hermana, no puedes rendirte tan pronto, le dijo suavemente. Todavía hay caminos que
18:02no hemos explorado. Bárbara la miró con ojos cansados. ¿Qué caminos? ¿Leonardo está comprometido
18:10con Irene delante de todos? ¿Cómo luchar contra eso? Yo no soy nadie frente a la voluntad del marqués
18:17de Guzmán, ni del duque. Adriana le tomó las manos, insistiendo con firmeza. ¿No hables así? Tú eres
18:26alguien. ¿Bárbara? Y Leonardo te ama. Aunque el mundo se oponga, ese amor no ha desaparecido.
18:35Las palabras de Adriana le devolvieron un destello de esperanza, pero la realidad pronto volvió a
18:41imponerse. Esa tarde, Bárbara reunió a varios habitantes de la casa pequeña y les comunicó con
18:48voz temblorosa que su historia con Leonardo había terminado. Es imposible, afirmó con un tono apagado.
18:56Nuestro amor no tiene futuro. Él pertenece a otra y yo debo resignarme. El silencio que siguió fue
19:05doloroso. Nadie se atrevió a contradecirla, aunque en sus miradas se leía la tristeza de ver cómo la
19:12joven se condenaba a sí misma a la infelicidad. Pepa intentó animarla. No hables así, Bárbara.
19:20Tal vez las cosas cambien. Pero ella solo sacudió la cabeza, con lágrimas brillando en los ojos.
19:29Mientras tanto, Leonardo no lograba conciliar el sueño. En su interior, la promesa de amor eterno
19:36hacia Bárbara luchaba contra el peso del deber filial. Una tarde, se encontró con Irene en los
19:43jardines y no pudo evitar confesarle lo que sentía. «¿Tengo un mal presentimiento?», le dijo, con la voz
19:51cargada de dolor. «Siento que todo lo que viví con Bárbara se perderá, que quedará en nada». Irene lo
19:59escuchó en silencio. Aunque amaba profundamente a Leonardo, también sabía que su felicidad no podía
20:06construirse sobre la desgracia de su mejor amiga. Leonardo murmuró, con el alma en vilo, no quiero
20:15que sufras. Y no quiero que Bárbara se pierda en la tristeza. Yo, yo haré lo que pueda para ayudarlos.
20:24El gesto de Irene era un acto de amor puro, una renuncia silenciosa que demostraba su nobleza. Sabía
20:33que enfrentarse a su padre sería inútil, pero no estaba dispuesta a convertirse en la causa del
20:39sufrimiento de los dos seres que más apreciaba. Más tarde, Bárbara volvió a encontrarse con Leonardo.
20:47Esta vez, lo buscó para poner punto final de manera definitiva. Se citaron en los establos,
20:54donde el silencio solo era interrumpido por el resoplido de los caballos. Bárbara, con los ojos
21:02inundados de lágrimas, habló con valentía. «Leonardo, ha sido hermoso lo que vivimos. Pero
21:09hasta aquí llegamos. ¿No podemos luchar contra el destino que nos imponen? Eres ahora el prometido
21:16de Irene y no debo interponerme». «Leonardo la tomó de las manos con desesperación». «No,
21:24no aceptaré este final». «Te amo, Bárbaro». «Ya rompí un compromiso una vez por ti. Lo volveré a hacer».
21:33Ella negó con la cabeza, con voz quebrada. «No quiero que te destruyas por mí. Ya no hay salida».
21:41Fue Irene quien, al enterarse de la despedida, se convirtió en su inesperada aliada. Llorando
21:49junto a Bárbara, le dijo «No te rindas. No puedo permitir que mi felicidad sea a costa de la tuya.
21:58Buscaré la forma de convencer a mi padre, aunque me cueste todo». El sacrificio de Irene conmovió
22:05profundamente a Bárbara, aunque seguía atrapada entre la esperanza y la resignación.
22:11Su corazón la empujaba hacia Leonardo, pero la presión de los poderosos la mantenía encadenada
22:17al silencio. Aquella noche, mientras escuchaban los ecos del viento en el valle, Bárbara rezó con
22:25fervor. No pidió por ella misma, sino por Leonardo e Irene, para que encontraran la paz en medio del
22:32tormento. Sin embargo, en lo más profundo de su alma, la chispa de su amor por Leonardo seguía ardiendo,
22:40indomable, esperando el momento de renacer. La presión sobre Leonardo aumentaba día tras día.
22:49El compromiso con Irene había sido anunciado frente a todos, sellado con las manos unidas
22:54por don Hernando y doña Amanda, pero en su corazón solo existía un nombre, Bárbara. El joven caminaba
23:03por los pasillos de la casa grande como un prisionero, atrapado entre la obediencia a su padre y la fidelidad
23:11a sus propios sentimientos. Una tarde, incapaz de contener más el peso de su angustia, buscó a Irene.
23:19La encontró en la galería, contemplando el jardín con semblante melancólico.
23:24«Necesito hablar contigo», comenzó con voz grave. Irene lo miró con dulzura, sabiendo lo que venía.
23:34Leonardo respiró hondo y confesó. «No puedo. No puedo casarme contigo, no por falta de respeto,
23:43ni por falta de cariño, porque eres noble y buena. Pero no te amo. Mi corazón pertenece a Bárbara».
23:52Las palabras, aunque dolorosas, no sorprendieron a Irene. Ella lo sabía desde hacía tiempo. Lo había visto
24:02en la manera en que él miraba a su amiga. En los silencios que compartían, con un hilo de voz,
24:09respondió «Lo sé, Leonardo, y aunque mi padre me presione, no quiero convertirme en la cárcel de tu
24:16felicidad. ¿Te mereces vivir el amor que sientes?». El joven se quedó en silencio, emocionado por la
24:24generosidad de Irene. Ella continuó, con lágrimas brillando en los ojos. «Haré lo posible por ayudarte,
24:32incluso si eso significa enfrentarme a mi padre». «Bárbara es mi hermana de alma,
24:38y no soportaría verla destruida. ¿No quiero que este compromiso se convierta en nuestra condena?».
24:46La conversación se vio interrumpida por la llegada de José Luis, quien los observó con gesto
24:51inquisitivo. «¿De qué hablaban tan en secreto?», preguntó con suspicacia. Irene se apresuró a inventar
25:00una excusa, pero Leonardo, con el rostro endurecido, decidió no ocultar más. «Padre, no deseo este
25:08compromiso. No pienso atrasarme con Irene». José Luis lo fulminó con la mirada, conteniendo la furia.
25:17«Tendrás que hacerlo. Este matrimonio es la llave de mi entrada al consejo real. No me importa lo que
25:26sientas. Tu deber es obedecer». Irene intentó intervenir, suplicando. «Padre, no lo obligues.
25:35No quiero casarme con un hombre que no me ama. Te lo ruego, rompe este compromiso». Pero José Luis
25:43fue implacable. «Calla, Irene. No entiendes nada. Este enlace no es cuestión de amor, es cuestión de
25:53poder. El duque de Valle Salvaje y el marqués de Guzmán ya lo han dispuesto, y nadie puede cambiarlo».
26:01Su voz resonó como una sentencia definitiva. Más tarde, Irene se reunió con su padre en privado,
26:09llorando. Le suplicó que recapacitara. «No me cases con el prometido de mi mejor amiga,
26:15padre. No puedo cargar con esa culpa». José Luis, inflexible, respondió. «No hay nada que hacer.
26:24Tu deber es obedecer. Este matrimonio sellará nuestra grandeza». La joven se retiró con el
26:33corazón destrozado. Había entregado su vida entera a la obediencia, pero ahora comprendía que debía
26:40rebelarse. Sin embargo, ¿cómo hacerlo frente a un hombre cuya ambición no conocía límites?
26:49Leonardo, por su parte, encontró consuelo en Bárbara, le contó lo sucedido con Irene y le juró,
26:57una vez más, que no aceptaría la imposición. «Prefiero perderlo todo antes que perderte a ti»,
27:03dijo con los ojos encendidos. Bárbara, aunque conmovida, se mostró temerosa. «No quiero que
27:13te enfrentes a tu padre por mí. No soportaría verte caer en desgracia. El joven la tomó entre sus brazos
27:21con fuerza. No hay desgracia mayor que vivir sin ti. Aunque todos nos condenen, yo lucharé hasta el
27:30final». Mientras tanto, Victoria, que observaba los movimientos de todos desde las sombras,
27:37comenzaba a sospechar que la determinación de Leonardo podía desbaratar los planes cuidadosamente
27:43trazados. Con una sonrisa irónica, murmuró, «¿Veamos cuánto dura su rebeldía frente a la voluntad
27:51de los Guzmán?». El conflicto estaba servido. El deber impuesto por las familias contra el amor
27:58verdadero. Irene, atrapada entre la obediencia y la lealtad a su amiga, buscaba fuerzas para
28:05resistir. Leonardo, decidido a desafiar a su padre, se preparaba para una guerra abierta. Y Bárbara,
28:14dividida entre la esperanza y el miedo, aguardaba el desenlace de una lucha que podía costarles todo.
28:20Victoria llevaba días inquieta. Desde que había sorprendido a Matilde y a Martín paseando juntos
28:28por la campa, una sospecha se había instalado en su mente como una espina. Aquella cercanía le parecía
28:35impropia, y la idea de que ocultaran algo se convirtió en una obsesión. Para la duquesa, ningún secreto
28:44podía permanecer oculto bajo su techo. Decidida a llegar al fondo, llamó a Isabel, la gobernanta,
28:52a su salón privado. «Quiero que averigües qué une a esos dos». Ordenó con voz glacial. «¿Matilde y
29:00Martín me ocultan algo? No descansaré hasta saberlo. Si descubro que me han engañado, pagarás tú también
29:08por haber callado». Isabel intentó mostrarse serena, aunque en su interior sentía que el suelo se le
29:16hundía bajo los pies. «Sí, señora», respondió con un hilo de voz, inclinando la cabeza. La gobernanta
29:24se debatía entre dos fuegos. La obediencia a Victoria, que era su deber, y la lealtad hacia
29:31Matilde y Martín, a quienes había llegado a apreciar en silencio. Al caer la tarde, tomó la
29:37decisión de advertir a Matilde antes de que fuera demasiado tarde. La encontró en la cocina, junto a
29:44Pepa, ayudando a preparar la cena. Con gesto serio, pidió hablar a solas. «Matilde, debo decirte algo.
29:54Victoria sospecha de ti y de tu hermano. Me ha ordenado investigaros. No sé cuánto tiempo
30:02más podré protegerte. Es mejor que pienses en decirle la verdad antes de que lo descubra por
30:09otra parte». Matilde palideció. Sus labios temblaron, mientras miraba a Isabel, con ojos
30:16llenos de pánico. «No puedo, si Victoria lo sabe, será nuestro fin». Isabel suspiró. «Peor será si se
30:26entera por otros medios. No hay secreto que pueda sobrevivir a la mirada de la duquesa». Pepa,
30:33que escuchaba desde la puerta, irrumpió indignada. «No puedes obligarla a confesar. Qué mal hacen por
30:40ser, hermanos. No es justo que tengan que vivir escondiéndose». Isabel la miró con tristeza. «No
30:48se trata de justicia, Pepa. Se trata de supervivencia. Y si no actuamos, Martín será el primero en caer».
30:59Esa misma noche, Matilde buscó a su hermano. Lo halló en el establo, cepillando a un caballo bajo la
31:06luz mortecina de un candil. Con la voz entrecortada, le contó lo sucedido. «Victoria lo sabe. Martín,
31:15Isabel, me ha advertido. Si no somos cuidadosos, todo saldrá a la luz». Martín apretó los dientes,
31:25luchando contra la desesperación. Ya lo temía. Desde el momento en que nos vio paseando, supe que algo
31:32iba mal. Pero ¿qué podemos hacer? Si confesamos, Victoria usará esto contra nosotros. Y si callamos,
31:41cada día será una amenaza». Matilde lo tomó de las manos. «¿Prefiero enfrentar la verdad que seguir
31:48con este miedo? No quiero que acabes desterrado por un secreto que no debería ser motivo de vergüenza».
31:56Martín negó con la cabeza, con los ojos húmedos. «¿No entiendes, hermana? Victoria no necesita
32:05razones para destruirnos. ¿Basta con que sospeche?». En la casa grande, Victoria ya preparaba el
32:13siguiente paso. Planeaba interrogar a Isabel en público, obligándola a confesar lo que había
32:19descubierto. Estaba convencida de que, bajo presión, la gobernanta revelaría todo. Su mirada,
32:28siempre calculadora, brillaba con un destello de crueldad. «La verdad saldrá tarde o temprano,
32:36y cuando lo haga, seré yo quien decida el destino de esos muchachos». Mientras tanto, Francisco,
32:44al enterarse por Matilde de la amenaza, buscó a su tía Eva, le contó lo que ocurría y le pidió ayuda.
32:53Eva, con el carácter fuerte que siempre la distinguía, no dudó en alzar la voz,
32:59pues habrá que poner a Isabel en su lugar. ¿No permitiré que Victoria destruya a ese chico
33:04por puro capricho? Si Isabel abre la boca, será conmigo con quien tenga que tratar». La promesa de Eva
33:13encendió una chispa de esperanza en Francisco. Aunque el peligro seguía latente, Victoria estaba
33:21más decidida que nunca a descubrir la verdad, e Isabel se encontraba acorralada, incapaz de decidir
33:28a qué lado debía ser leal. En ese ambiente cargado de tensión, la suerte de Martín pendía de un hilo.
33:35Con cada paso que daba Victoria, el margen de error se reducía, y en la casa pequeña todos vivían con
33:44el corazón en vilo, temiendo que el secreto más delicado saliera a la luz y arrastrara consigo a
33:50quienes intentaban protegerlo. La mañana siguiente, Isabel despertó con el peso del deber, aplastando sus
33:58hombros. Había servido durante años en la casa grande, pero jamás había sentido tanta presión.
34:06Victoria le había ordenado dar respuestas claras sobre Matilde y Martín, y sabía que muy pronto
34:12sería llamada a rendir cuentas. Si decía la verdad, condenaría a los hermanos. Si callaba,
34:20se arriesgaba a ser acusada de traición por su señora. En la cocina, Pepa discutía con Matilde
34:27sobre lo que debía hacerse. No puedes seguir callando, exclamó, golpeando la mesa con el
34:34cucharón. Isabel terminará por ceder, y cuando lo haga, Victoria te destrozará. Matilde la miraba
34:43con ojos enrojecidos. ¿Y qué puedo hacer, Pepa? Si confieso, Martín será expulsado del valle, y yo no
34:52tendré donde caerme muerta. Prefiero aguantar este miedo a perderlo todo de golpe. Francisco apareció
35:00entonces, con gesto decidido. Había pasado la noche pensando en cómo proteger a su amigo Martín.
35:08Ya hablé con tía Eva, anunció. Ella no dejará que Isabel nos entregue. ¿Está dispuesta a plantarle
35:16cara, incluso a chantajearla si es necesario? Matilde se llevó las manos al rostro, entre la
35:23esperanza y el terror. Y si eso no basta, Victoria es poderosa, no se detendrá hasta conseguir lo que
35:31quiere. Francisco la consoló como pudo, aunque en su interior sabía que la amenaza era real. En la
35:39casa grande, Victoria citó a Isabel en el salón principal. La duquesa, envuelta en sus mejores
35:45galas, la recibió con una mirada helada. Quiero respuestas, dijo con voz cortante. ¿Qué averiguaste
35:53sobre Matilde y ese mozo Martín? Sé que me ocultan algo. Habla, Isabel, y no intentes engañarme.
36:01La gobernanta tragó saliva, sintiendo cómo la sangre se le helaba. Estaba a punto de responder
36:09cuando una voz fuerte irrumpió en el salón. Era Eva, que había entrado sin pedir permiso.
36:16Victoria, no tortures a tus criados con tus sospechas. Isabel no tiene por qué ser tu espía.
36:25Si quieres respuestas, búscalas tú misma.
36:28Victoria frunció el ceño, furiosa por la osadía. ¿Cómo te atreves a interrumpirnos,
36:35cocinera? ¿Olvidas tu lugar? Eva no se inmutó. No olvido nada, señora. Pero tampoco olvido que
36:45Isabel es una mujer honrada. Si intentas obligarla a traicionar a los suyos, no me quedaré de brazos
36:53cruzados. La tensión en la sala era palpable. Isabel, entre ambas mujeres, apenas respiraba.
37:03Victoria la miró fijamente, esperando que hablara. Pero la presencia desafiante de Eva la contenía.
37:10Ya veremos cuánto dura tu silencio, Isabel. Sentenció la duquesa antes de retirarse con un
37:17giro altivo. En cuanto quedaron solas, Eva tomó a Isabel del brazo. ¿No permitas que te use como
37:25verdugo? Si Victoria te presiona, dile que no sabes nada. Y si insiste, recuerda que yo sé cosas
37:34que no le conviene que salgan a la luz. Isabel la miró con asombro, comprendiendo que Eva estaba
37:41dispuesta a proteger a los hermanos a cualquier precio. Esa tarde, Isabel se reunió con Matilde en
37:49secreto. Tu tía Eva me ha defendido ante Victoria, pero no sé cuánto podremos resistir. ¿Debes estar
37:57preparada? Si ella me obliga a hablar, tendré que decir algo. No puedo enfrentarme a la duquesa para
38:05siempre. Matilde asintió con lágrimas en los ojos. Lo entiendo. Haré lo posible por mantenernos a
38:14salvo. Pero gracias, Isabel, por intentar protegernos. Martín, al enterarse, abrazó a su hermana con
38:22fuerza. No importa lo que pase, Matilde. Pase lo que pase, lo enfrentaremos juntos. No permitiré que
38:31Victoria te haga daño. Pero en su interior sabía que el tiempo se agotaba. La duquesa no descansaría
38:39hasta obtener respuestas, y cada día la red se cerraba más en torno a ellos. En ese ambiente
38:46sofocante, la lealtad de Isabel se convirtió en la última barrera que protegía a los hermanos,
38:52y aunque Eva había plantado cara, todos sabían que Victoria no olvidaba ni perdonaba. El peligro
39:00seguía latente, esperando el momento de estallar. El rumor de la desaparición de Ana corrió por la
39:07casa grande como un reguero de pólvora. La Santa Hermandad había acudido al palacio para
39:13interrogarla, pero al llegar no encontraron rastro de la doncella. Los criados murmuraban entre sí,
39:20asustados, mientras Rafael, con el rostro desencajado, exigía respuestas inmediatas. Francisco fue el primero
39:29en informarle de la situación. Han empezado a disponer sus pertenencias, señor. ¿Hablan de
39:38contratar a otra doncella en su lugar? Rafael lo miró con incredulidad. ¿Cómo pueden deshacerse de
39:45sus cosas así, como si nunca hubiera existido? Ana es la clave para descubrir la verdad sobre mi
39:53hermano. La ira lo consumía. Sabía que detrás de aquella desaparición solo podía estar Úrsula.
40:02Su instinto se lo gritaba con fuerza. Decidido, se dirigió a Lala donde solía encontrarse la
40:09duquesa. La encontró en el salón, rodeada de papeles, fingiendo tranquilidad. Rafael irrumpió
40:17con paso firme y la voz cargada de furia. ¿Qué has hecho con Ana? Dímelo ahora mismo. Úrsula levantó
40:24la vista lentamente, fingiendo sorpresa. ¿De qué hablas, Rafael? Esa doncella no es más que una
40:32sirvienta. Si se ha marchado, ¿habrá sido por su cuenta? Él golpeó la mesa, inclinándose hacia ella.
40:41No me mientas. Ana sabía la verdad sobre Julio. Sabía que tú pusiste el veneno en su copa. Y ahora,
40:50de repente, desaparece. Por un instante, el rostro de Úrsula se tensó, pero pronto recuperó la
40:58compostura. ¿Te estás dejando llevar por rumores? Cuidado con tus acusaciones, muchacho. ¿No sabes en
41:06qué terreno peligroso estás pisando? Rafael la miró con los ojos, ardiendo. ¿Lo sé mejor que tú
41:15crees? Cada día estoy más cerca de desenmascararte. Y aunque hayas intentado silenciar a Ana, no podrás
41:23borrar la verdad. La tensión era tan densa que se podía cortar con un cuchillo. Úrsula, aunque segura
41:32de sí misma, sentía la amenaza real que Rafael representaba. Su insistencia y su convicción la
41:40convertían en un enemigo temible. No deberías desafiarme, murmuró, con una sonrisa helada. Podría
41:49ser tu perdición. Rafael no retrocedió ni un paso. Mi perdición ya fue ver morir a mi hermano sin
41:58justicia. No pienso detenerme hasta que pagues por ello. Dicho esto, se dio media vuelta y salió del
42:06salón, dejando a Úrsula con el rostro endurecido. En los pasillos, la incertidumbre crecía. Los jornaleros,
42:16bajo las órdenes de Leonardo, habían dejado el trabajo para unirse a la búsqueda de Ana. Se
42:21registraban los alrededores, pero todo parecía en vano. La muchacha había desaparecido como si
42:28la tierra se la hubiera tragado. Adriana, al enterarse de lo ocurrido, corrió a encontrarse
42:35con Rafael. Lo halló en el patio, con la mirada perdida en el horizonte. ¿Es cierto? ¿Ana ha
42:43desaparecido? Preguntó con angustia. Rafael la sintió con rabia contenida. Sí, y estoy seguro
42:52de que Úrsula está detrás. No descansaré hasta descubrir qué ha hecho con ella. Adriana le tomó
43:00la mano. Temblorosa. Ten cuidado. Si pudo deshacerse de Julio y de Ana, también puede intentar hacerlo
43:09contigo. La advertencia caló hondo, pero Rafael estaba dispuesto a correr el riesgo. Prefiero morir
43:17luchando que vivir, sabiendo que ella queda impune. Mientras tanto, en el interior de la casa grande,
43:24Úrsula se encontraba sola, reflexionando sobre lo ocurrido. Aunque había intentado mantener la
43:31compostura frente a Rafael, en su interior hervía la preocupación. ¿Cómo averigua todo lo que hago?
43:38Se preguntó. ¿Apretando los dientes? Cada movimiento parecía ser descubierto por él. Y esa cercanía a la
43:46verdad la hacía sentir que el cerco se estrechaba peligrosamente. La desaparición de Ana no era solo
43:54un misterio. ¿Era el detonante de una guerra abierta? Rafael ya no se contentaba con sospechas. Y Úrsula
44:02sabía que tarde o temprano la enfrentaría de nuevo, esta vez con pruebas suficientes para arruinarla.
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