Nadie mejor que Arnold Schwarzenegger para pronunciar un último “Sayonara, baby”. El actor, empresario y exgobernador de California fue el invitado de honor en la clausura de la primera edición de San Diego Comic-Con Málaga (SDCCM), donde compartió anécdotas de su trayectoria y rindió homenaje al país que, según confesó, marcó el inicio de su despegue internacional.
A sus 78 años, subió al escenario entre vítores y recibió el premio honorario de la organización de manos de su amigo Antonio Banderas y del cineasta Álex de la Iglesia, maestro de ceremonias del evento. Visiblemente emocionado, lanzó un guiño en español antes de alternar con su inconfundible inglés:
“¡No puedo creer que la Comic-Con esté en España! Desde que me invitaron, dije: ‘Me apunto’. Para mí, es como volver a casa. España fue el trampolín de mi carrera internacional. Conocí Almería, Segovia, Madrid… No lo olvidaré nunca. I’ll be back”.
De la Iglesia aprovechó el momento para hacerle una propuesta inesperada: “Hagamos una película juntos”, dijo entre aplausos, como quien lanza al aire el humo de uno de los puros favoritos del actor de Terminator.
Con esta despedida cargada de nostalgia, humor y complicidad, la SDCCM bajó el telón de su estreno en Málaga, confirmando la ciudad como nuevo epicentro europeo de la cultura pop.
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